Gaceta Crítica

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Israel y Estados Unidos no pueden ganar la guerra contra Irán

Vijay Prashad (TRICONTINENTAL), 6 de Marzo de 2026

En medio de las negociaciones, Estados Unidos e Israel lanzaron un nuevo ataque contra Irán basado en un viejo y falso argumento: que Irán iba a construir armas nucleares.

Mitra Tabrizian (Irán), Teherán, 2006.

A las niñas de la escuela primaria Shajarah Tayyebeh en Minab, provincia de Hormozgan, Irán, asesinadas por la ilegal guerra de agresión israelí-estadounidense.

El 28 de febrero, pocas horas después que los negociadores señalaran que Irán había aceptado muchas de las demandas respecto de su programa nuclear, Estados Unidos e Israel lanzaron un ataque contra Irán. Este fue el segundo ataque desde que Estados Unidos e Israel agredieron a Irán en junio de 2025. Ambos ataques son ilegales. Vulneran la soberanía de Irán, garantizada por la Carta de las Naciones Unidas.

Irán es un país soberano y, al igual que Estados Unidos, miembro fundador de las Naciones Unidas. Por tanto, tiene derecho a todos los beneficios y responsabilidades de la Carta de la ONU. Estados Unidos firmó y ratificó esta Carta, lo que significa que el gobierno estadounidense tiene una obligación de tratado con ella y con los demás Estados miembros. Después que el presidente George W. Bush violara la Carta de la ONU para iniciar una guerra de agresión contra Iraq, el presidente estadounidense Donald Trump le dijo a Howard Stern el 16 de abril de 2004: “Creo que Iraq es un error terrible. Y pensar que cuando nos vayamos, va a ser un agradable país democrático. ¡En serio, dame un respiro!”. Trump no está siguiendo su propio consejo.

Mahmoud Pakzad (Irán), Barber Shop [Barbería], 1958.

¿Por qué Estados Unidos quiso atacar a Irán, un país con casi 100 millones de habitantes y una tradición secular de patriotismo, primero en 2025 y luego en 2026? En su último discurso, sobre el Estado de la Unión, Trump dijo que la razón principal era que creía que Irán tiene un programa de armas nucleares. Sin embargo, Irán ha dicho reiteradamente que no lo tiene. Esto fue expuesto claramente por el ayatolá Seyed Ali Khamenei en una fatwa (sentencia) que hizo pública por primera vez en 2003, pero que había escrito una década antes. En esa fatwa, el ayatolá Khamenei señaló que los soldados iraníes sufrieron el uso ilegal de gas mostaza y otras armas químicas por parte de Iraq (suministradas por Estados Unidos y Alemania Occidental), y que esta experiencia y su lectura de la ética islámica hacían inconcebible el uso de armas de destrucción masiva. Todos los líderes iraníes han reiterado la misma posición.

En el discurso sobre el Estado de la Unión el 24 de febrero, Trump dijo: “No hemos escuchado las palabras secretas: nunca tendremos un arma nuclear”. Pero esto es precisamente lo que ha dicho el ayatolá Khamenei. De hecho, pocas horas antes del discurso de Trump, esto es exactamente lo que tuiteó el canciller iraní Seyed Abbas Araghchi: “Irán no desarrollará en ninguna circunstancia un arma nuclear”. El 17 de febrero, el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, dijo, “Basados en la fatwa del Líder Supremo, desde una perspectiva ideológica no estamos persiguiendo absolutamente armas nucleares, y como deseen verificarlo, estamos preparados”. Preguntó: “¿En qué idioma debemos decir que no queremos armas nucleares?”. Su declaración, en farsi [persa], fue traducida a varios idiomas. Sin embargo, parece que la noticia de esto no llegó a la Casa Blanca.

Sohrab Sepehri (Irán), Sin título, 1960s.

En 1957, Irán y Estados Unidos firmaron el Acuerdo de Cooperación Respecto a Usos Civiles de la Energía Atómica, que permitió a Estados Unidos transferir tecnología y materiales nucleares a través del programa Átomos para la Paz creado por el presidente Dwight D. Eisenhower. En 1959, el gobierno iraní, entonces controlado por el último Sha de Irán, Mohammad Reza Pahlavi, abrió el Centro de Investigación Nuclear de Teherán. Varios años después, Estados Unidos proporcionó a Irán un reactor nuclear térmico de 5 MW diseñado para producción de radioisótopos médicos e investigación científica.

Después de la Revolución Iraní de 1979, el nuevo gobierno cerró el programa de investigación de energía nuclear. Tras la guerra con Iraq, que terminó en 1988, y la muerte del ayatolá Ruhollah Khomeini en 1989, Irán reinició su programa de energía nuclear para generación eléctrica, producción de isótopos médicos y formación científica.

En 1995, Irán firmó un acuerdo con Rusia para reconstruir la Planta de Energía Nuclear de Bushehr en Irán (construida en 1975 por lxs alemanes occidentales y bombardeada por lxs iraquíes usando inteligencia alemana occidental). Una vez más, lxs funcionarixs iraníes han dicho repetidamente: “no queremos armas nucleares nunca”. Estados Unidos no pareció desconfiar de lxs iraníes cuando reiniciaron programas de energía nuclear con estos fines.

Farah Ossouli (Irán), Sin título, 2003.

Todo cambió después de que Estados Unidos atacó Afganistán en 2001 e Iraq en 2003, eliminando a dos adversarios históricos de Irán (los talibanes y el gobierno de Saddam Hussein). Irán, que anteriormente estaba acorralada por sus vecinos, ahora tenía la oportunidad de construir relaciones con Iraq, Siria y el Líbano. Esto fue un shock para Washington, que no había comprendido claramente las ramificaciones de sus guerras ilegales. Para aislar a Irán, el gobierno de Bush inventó el mito de las ambiciones nucleares iraníes y usó cínicamente al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) para su campaña.

Bush, como solía hacer, ignoró los hechos que tenía frente a él. ¿Cuáles eran estos hechos?

  1. En 2007, la National Intelligence Estimate [Evaluación de Inteligencia Nacional] de la comunidad de inteligencia estadounidense concluyó: “Juzgamos con gran certeza que en el otoño de 2003, Teherán detuvo su programa de armas nucleares”. La cuestión no es si Irán realmente tenía un programa de armas nucleares antes de esta fecha. La CIA y otras agencias coincidieron en que no existía ningún programa después de 2003.
  2. En 2011, un informe del OIEA sugirió que las acciones de Irán para adquirir varios tipos de materiales (“equipamiento nuclear y de uso dual”) indicaban una “posible dimensión militar”, pero sin pruebas. Cada una de las acusaciones venía con advertencias. Parecía que el OIEA estaba sometido a una a enorme presión del gobierno estadounidense y sus aliados europeos. El informe tenía todas las características de estar influenciado políticamente.
  3. En 2015, el OIEA publicó su Final Assessment on Past and Present Outstanding Issues regarding Iran’s Nuclear Programme, [Informe final sobre cuestiones pendientes pasadas y presentes relativas al programa nuclear de Irán] escrita por su director general, Yukiya Amano. Este informe afirma de manera concluyente que “no hay indicios creíbles” de ninguna actividad relacionada con un dispositivo de explosión nuclear después de 2009 y no hay pruebas creíbles de desvío de material nuclear para armas.
  4. En 2025, el director general del OIEA, Rafael Mariano Grossi, declaró de manera definitiva a Al Jazeera: “No encontramos en Irán elementos que indiquen que exista un plan activo y sistemático para construir un arma nuclear”.

No puede haber una declaración más clara que la de Grossi: “no encontramos”. Póngase eso junto a la declaración del presidente Pezeshkian: “¿en qué idioma debemos decir que no queremos armas nucleares?”.

No hay armas nucleares en Irán. Ir a la guerra con ese pretexto es seguir el ejemplo de Bush y sus “armas de destrucción masiva” en Iraq. ¿Dónde estaban esas armas? En su imaginación.

Kazem Chalipa (Irán), Reunión, s. f.

Sin duda, hay grandes problemas dentro de Irán. Una combinación del intento de Estados Unidos y Europa de hacer gritar a la economía iraní y la mala gestión económica del ministro de Asuntos Económicos y Finanzas, Seyed Ali Madanizadeh (formado en la Universidad de Chicago), han creado serios problemas para el pueblo trabajador de Irán. Pero Irán no puede resolver sus problemas sin poner un fin a la guerra híbrida impuesta por Estados Unidos que asfixia su economía y su pueblo.

Sarah Issakharian (Irán), The First Supper [La primera cena], 2016.

El pueblo iraní conoce muy bien la guerra. Le ha sido impuesta repetidamente, desde la Guerra Anglo-Persa (1856-1857), pasando por la invasión iraquí (1980), hasta la actual guerra híbrida.

En el poema Lidless Coffins with No Bodies [Ataúdes sin tapa y sin cuerpos], el poeta iraní Behzad Zarrinpour (nacido en 1968) escribió sobre el terror de la guerra, un horror que fue infligido por el “terrible error” de Bush. Quiero compartir con ustedes una parte de ese hermoso e impactante poema:

El Viento ha colmado las fosas nasales de la ciudad
con el olor de la destrucción.
Nadie huye del sol implacable
hacia la suavidad de muros inestables.
Manteles extendidos e inhóspitos,
Promesas vacías,
Estómagos que en lugar de pan
comen balas,
Y vendedores de sal en quiebra
que han enviado sus sacos
al frente de guerra para ser llenados con arena.
La lengua de la abuela está tan aterrorizada
que no puede recordar sus oraciones.

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