Gaceta Crítica

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Guerra frente una sociedad inerme

Rosa María Artal (eldiario.es), 4 de Marzo de 2026

  • Puede que nunca un desastre de este calibre se haya encontrado con unos mandatarios tan desnortados y tan sumisos a la voluntad del más aberrante (Donald Trump). Ni con una sociedad educada para estar inerme ante los retos que se le presentan
El presidente de EEUU, Donald Trump, supervisando las operaciones militares durante la Operación Furia Épica contra Irán, con banderas estadounidenses visibles detrás de él, en Washington, el 2 de marzo de 2026.
El presidente de EEUU, Donald Trump, supervisando las operaciones militares durante la Operación Furia Épica contra Irán, con banderas estadounidenses visibles detrás de él, en Washington, el 2 de marzo de 2026. https://x.com/WhiteHouse

Los sueños húmedos de Donald Trump se están cumpliendo: tiene el mundo a sus pies, está destrozando la democracia y la convivencia, alterando el Orden establecido -y no precisamente para mejorarlo-, domina, controla, mata, y logra la sumisión y hasta el aplauso de mandatarios internacionales. Trump ha sido sentenciado -insistamos- como culpable de una treintena de delitos y le han suspendido el procesamiento de los peores. Le ayuda, le orienta, le ordena, el genocida Benjamín Netanyahu, procesado también. Por corrupción. En el caos que acaban de organizar bombardeando a la brava Irán, los acompaña el príncipe descuartizador, el heredero saudí Mohamed bin Salman. El que mandó ejecutar de tan salvaje forma al periodista disidente Jamal Khashoggi. No hace mucho visitó la Casa Blanca, admitió que ese cruel asesinato había sido un error y encontró comprensión en Trump: “son cosas que pasan”, le dijo el estadounidense. Si lo sabrá él.

Este trío de seres ejemplares está tras el ataque desplegado por los ejércitos de Estados Unidos e Israel contra Irán el sábado, que crece de día en día y afecta ya a otros países de la zona, de esa zona que es un polvorín per se. Han gestado un conflicto de amplio alcance y muy graves consecuencias. De todo tipo, económicas también, y para todo el mundo. Desde alzas de precios de todo a un sin fin de problemas. De momento, el cierre del espacio aéreo ya deja en tierra más de 12.000 vuelos y casi dos millones de pasajeros. Las guerras son un mal negocio… salvo para unos pocos, que son estupendos. Y las de este tipo son frente a todos, contra todos, porque todos terminamos pagando sus efectos.

Sobre las causas reales contamos con información excelente: no tienen nada que ver con el programa nuclear ni con la libertad. “Israel y EEUU buscan más hegemonía regional, control de recursos naturales, rutas para su transporte y un escenario que facilite la anexión ilegal israelí de territorios ajenos y contenga el crecimiento de China”, como analizaba aquí con detalle Olga Rodríguez. El Secretario de Estado de Trump, Marco Rubio, ha dado otra explicación este lunes verdaderamente estrambótica. Dice que ha sido una respuesta preventiva al ataque que Israel iba a lanzar contra Irán. Como ellos se revolverían contra Estados Unidos, “no se podían quedar de brazos cruzados”. Por si acaso. Hay reacciones allí de verdadera indignación. Aunque no suficiente para pararles los pies.

El atroz problema que se está derivando es otro. Otro más. Puede que nunca un desastre de este calibre se haya encontrado con unos mandatarios internacionales, europeos sobre todo, que son quienes más nos afectan, tan desnortados y tan sumisos a la voluntad de Donald Trump. Algo que, dada la personalidad del sujeto y lo que anda haciendo, es ya una gran aberración por sí misma. Ni tampoco ha ocurrido algo similar previamente con una sociedad a la que han educado en la frivolidad, la ignorancia y el egoísmo con éxito en amplios sectores: una sociedad inerme ante los retos que se le presentan.

La presidenta de la Comisión Europea, la jefa de la Diplomacia, y otros cargos de la UE piden… a Irán que cesen sus ataques, que no se defienda, que trague con todo. Y lo hicieron antes de que Irán atacara una base británica en Chipre. Chipre es UE, y ostenta la presidencia de turno. El conflicto, pues, crece y cada vez son más los culpables, pero uno solo -y primer agredido- no es. Por supuesto que Irán tenía y mantiene un régimen abominable, el que Estados Unidos y el Reino Unido le prepararon desde hace décadas con el Sha para controlar el petróleo y que terminó derivando en el Régimen de los Ayatolas tras la revolución que lo derrocó. Como otros países poseedores del oro negro, la idílica Persia sufrió ampliamente el dolor de ese bien que para la sociedad se convierte en martirio. No hay inocentes en esta historia. Ni los habrá por este camino.

No solo ha sido la UE, Alemania y Francia se unen a la guerra contra Irán. A la guerra de Trump y Netanyahu. La peor gente del planeta, hoy por hoy. Nada que envidiar en maldad a los ayatolas. Starmer amainó algo su primer impulso de incorporar al Reino Unido a esa coalición y Trump, el soberbio, le ha castigado con su desprecio: ya no va a tener la misma relación preferente con él, dice, como un niño malcriado a sus casi 80 años.

Un Macron en crisis, en cambio, decide armarla más. Textualmente. Se ofrece a ampliar su potencia nuclear y la oferta a países vecinos. La Polonia del supuestamente moderado Tusk, se apunta. Macron, el presidente de la República francesa que perdió las elecciones frente a la izquierda (“extrema izquierda”, dicen a cualquier cosa) y se negó a entregarles el poder que les dieron las urnas. Sus palos de ciego continuos, con la serie de jefes de gobierno que le tumba el parlamento, culmina con esta boutade que servirá en bandeja a los franceses la ultraderecha que sus errores fomentan. Curiosamente, sin embargo, a última hora se ha desmarcado como Pedro Sánchez. Macron ha dicho que Francia “no puede aprobar las acciones militares de EE UU e Israel”

Sí, el presidente español ha destacado con su rechazo al ataque ilegal contra Irán y su petróleo, uranio y gas. Incluso prohibiendo el uso de la base de Rota para esa guerra. Un congresista republicano ha pedido incluso la expulsión de España de la OTAN para gozo de la derecha política y mediática española. Ellos están por supuesto al lado de Trump en lo que guste hacer o mandar a unos niveles que producen vergüenza ajena por su indignidad.  

Y sí, parece que el “amo” del mundo está muy enfadado con España. ¿Cómo ha osado su presidente contradecirle y no besarle los pies como tantos otros? Habla hasta de cortar toda relación comercial con nuestro país. Nadie tendrá duda de al lado de quién se han puesto los “patriotas”.

Lo peor -y no sorprende en absoluto- es que conforme avanzaban las horas, la derecha española volvia a demostrar lo que es, su extrema suciedad política. También la guerra de Trump y Netanyahu se puede aprovechar para sus fines. El PP está produciendo una cadena de improperios contrar el gobierno de su país, aceptando sin la menor crítica el desprecio y las amenazas de Trump. La portavoz del PP Cayetana Álvarez de Toledo despliega su lengua afilada y dice: “El legado de Sánchez: Una España paria. Decadente, irrelevante y marginal”. Feijóo es un punto y aparte. Primero se sitúa en la fila de felpudos de Donald Trump sin el minimo cuestionamiento del profundo daño que está haciendo al Orden Internacional, para después lanzar una soflama que culmina con estos propósitos: “España volverá a ocupar su sitio. En Europa, en la OTAN y en todas partes. Y estará siempre del lado de la libertad y frente a los tiranos”. Al lado de los tiranos ya está. Trump es un tirano.

Por si faltara poco Feijóo y todo el PP se han pasado el día prometiendo volver a la España de Aznar cuyo treinta aniversario celebran con pasión. Sí, precisamente hay una diferencia desgarradora de hoy con el “No a la guerra” que congregó a millones de españoles contra la foto de las Azores que firmó Aznar para desencadenar la invasión ilegal de Irak. Lo que se recuerda menos es que aquella foto y aquella guerra fue el despegue del terrorismo yihadista. Y que Madrid fue uno de los primeros lugares que lo sufrió salvajemente. Muertos y heridos siempre son daños colaterales que no afectan a los desencadenantes de los conflictos bélicos.

Las guerras se libran ahora más que nunca con la desinformación y la mentira -aunque siempre sean sus señas de identidad-. Y así hasta el ministro de exteriores de Israel se siente chistoso para atacar a Sánchez, entre bomba y bomba, muerte y muerte. “En enero le quitaron a Maduro, ahora le han quitado a Jameneí. ¿Qué hará ahora el pobre Sánchez?”, ha dicho, según publica El Mundo. La Media Luna Roja cifra en casi 800 personas las víctimas mortales de estos primeros días de guerra.

La escalada de insultos a Sánchez por parte de la derecha sigue creciendo. Y hay que recordar que el presidente está siendo atacado por Estados Unidos e Israel por defender el Derecho Internacional. No se ha distinguido Sánchez por ser precisamente muy radical, digan lo que digan, pero ahora su conducta está siendo ejemplar. Y merece apoyo. Ursula von der Leyen sí se ha pronunciado con gran celeridad: la UE sale en defensa de España ante la nueva amenaza de Trump: “Se garantizará que nuestros intereses estén protegidos”. Es su obligació con un país miembro pero se agradece que lo haya hecho con prontitud. Y eso que sabemos que el calentón de Trump choca con algunas legalidades comerciales que no se puede saltar. Quizás alguien se replantee seriamente lo que está ocurriendo, si tiene amplitud de miras. Y se ponga de pie en lugar de arrastarse ante el ególatra inquilino de la Casa Blanca.

Mucha gente comprende -dice- la acción de Trump y Netanyahu. Y argumentan que armarse es positivo porque así nos convertimos en un país más temible. Al parecer están de acuerdo con que el mundo se rija por la ley de la fuerza y la ley de la arbitrariedad. Ejercida por esos seres abominables a los que admiran. Y no solo la plebe -carne de cañón siempre-, políticos y periodistas al servicio del poder más tenebroso.

Estos días un docente, director de un Instituto privado de Salamanca,  Alberto J. Miranda, recordó con gran acierto el “efecto cobra” como punto de partida a un análisis muy acertado:

En la India colonial, los británicos tenían una plaga de serpientes venenosas, así que ofrecieron recompensas por cobras muertas para reducir la plaga en Delhi. Fue bien al principio, pero inmediatamente ocurrió que la gente empezó a criar cobras para cobrar la recompensa. Cuando el gobierno colonial se dio cuenta cancelaron las recompensas, y los que estaban criando cobras las soltaron: el resultado fue que cuando acabó el programa para solucionar el problema había más serpientes que al principio. Esto, en teoría de sistemas esto se llama ”efecto cobra“, que es cuando intervienes sin entender los incentivos reales del sistema, y tu solución se convierte en tu siguiente problema”.

Lo que ayuda a la paz es el desarme y el dejar de elegir indeseables para puestos de gestión. De muchos aspectos esenciales y también de la paz precisamente. Lo tuvieron claro dirigentes internacionales con visión de futuro tras la guerra mundial y la posterior guerra fría. Los que pensaban en la ciudadanía y el progreso, no en forrarse, sentar sus reales y engrosar su ego a costa de vidas y haciendas. Millones de seres han creído, en su suprema estulticia, que son estos quienes mejor les representan. Algunos lo están pagando ya, lo grave es que sea toda la ciudadanía la que cargue son su ignorancia o su estúpida mala fe. Y lo peor de todo es que en este momento de hundimiento moral del mundo, la derecha española se está situando en cabeza de un envilecimiento desolador. Quizás habría que tomarlo todo esto más a la ligera. Trump pasará y ya veremos qué queda de su corte de clones. Lo cierto es que ninguna sociedad puede funcionar así.

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