Jorge Otero (PÚBLICO), 19 de Febrero de 2026
- El crecimiento del salario mínimo en los últimos años ha tenido un efecto de arrastre sobre el 20% de los sueldos, los más bajos, pero no sobre la media salarial, que sigue siendo baja en relación a Europa.
- Según los últimos datos del INE, un 18,51% de las personas trabajadoras cobra el SMI o menos y un 48,65%, entre una y dos veces. Solo el 32,83% cobra dos veces o más el SMI.

La reciente subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), escenificada el pasado lunes en un acto en el Ministerio de Trabajo, acaparó cierto protagonismo este miércoles en la sesión de control al Gobierno en el Congreso. A preguntas de Podemos, María Jesús Montero, vicepresidenta del Gobierno y ministra de Hacienda, expresó su deseo de que el SMI «siga creciendo y haga de tirón para que los convenios colectivos actualicen el resto de salarios». «Desde el Gobierno hacemos un llamamiento a los empresarios para que se puedan reavivar los convenios colectivos, porque existen convenios que están por debajo del SMI y eso exige que la patronal se siente [a negociar]», añadió Montero este miércoles.
Las palabras de la ministra Montero ponen el dedo en la llaga y dejan en el aire una pregunta: ¿la subida del salario mínimo empuja al resto de salarios hacia arriba?
«No es automático, pero habitualmente la subida del salario mínimo suele tener un efecto arrastre en los salarios más cercanos al SMI para evitar la compresión salarial y retener plantilla. El resto de salarios, es verdad, depende más de convenios, productividad y márgenes«, responde el economista Julen Bollain, profesor en la Universidad de Mondragón.
Antonio González, economista especializado en el mercado de trabajo, y miembro de Economistas Frente a la Crisis, confirma que las subidas del SMI, muy intensas desde 2018 (año en el que Pedro Sánchez llegó a la Moncloa), han hecho crecer a los salarios más bajos y afectan cada vez a más trabajadores. «En 2018, el SMI afectaba a menos de 200.000 trabajadores y a día de hoy afecta a más de dos millones», indica este experto.
«El aumento del SMI provoca un aumento en el 20% de los salarios, en los más bajos. Otra cosa es que afecte a toda la escala de salarios, porque la distribución salarial en España está completamente comprimida en la parte baja de la banda, donde hay una gran número de trabajadores», abunda González.
Por eso, González apunta que la subida del SMI tiene «una influencia casi nula» en el aumento del salario medio y, por supuesto, en los salarios más altos. «El peso salarial es muy bajo y por eso afecta poco a la media de los salarios», aclara el miembro de Economistas Frente a la Crisis.
La conclusión es clara: la subida del SMI no implica una subida automática del resto de salarios, solo de los más bajos, y afecta, aunque no por igual, al 20% de los trabajadores.
En su intervención en el Congreso, Montero aludió a que hay convenios colectivos que quedan por debajo del salario mínimo y señaló la obligación de los empresas de actualizarlo. En este sentido, fuentes del Ministerio de Trabajo explican a Público que «los convenios ligados al SMI en los sectores más precarios se tienen que actualizar».
Julen Bollain también lo tiene claro: «El SMI marca un suelo legal. Si un convenio se queda por debajo, hay que subir esos salarios sí o sí hasta el mínimo. Pero a partir de ahí, el resto no está obligado a moverse».
Ahora ese suelo está en los 17.094 euros brutos al año. Esa es la cantidad mínima que cobra una persona trabajadora en España por una jornada laboral de ocho horas. El SMI ha subido un 3,1% en 2026, 37 euros al mes, hasta llegar a los 1.221 euros brutos al mes. Una cantidad, que según Carlos Cuerpo, ministro de Economía, Comercio y Empresa, es «perfectamente asumible» para las empresas.
Como ocurre siempre que se anuncia una subida del SMI, los empresarios la rechazan con firmeza. Sin embargo, este año la habitual polémica ha traspasado límites y ha entrado en el terreno personal, con una agria discusión entre Antoni Garamendi, presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), y Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, sobre lo que ganan cada uno. Díaz criticó que Garamendi gana «23 veces el SMI» y el jefe de la patronal mencionó que la ministra vive en «un piso de 400 metros en el Paseo de la Castellana en Madrid».
En la polémica terció Pedro Sánchez. «No es admisible que, en un contexto de bonanza económica, se mire con lupa el salario de quien cobra el mínimo, mientras se mira hacia otro lado cuando se registran beneficios multimillonarios», dijo el presidente del Gobierno, para añadir que «España no va a volver al ‘trabaja más y cobra menos’».
En España no se cobra menos, pero se cobra poco. Aunque desde la pandemia, con el fuerte crecimiento económico de los últimos años, han subido los salarios, aún están entre un 10% y un 15% por debajo de la media de la Unión Europea, según explicó en su día a Público Manuel Hidalgo, profesor de Economía Aplicada de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla.
Antonio González: «En los últimos 40 años los salarios en España han crecido menos que la productividad»
El decil de salarios calculado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) certifica que, efectivamente, los salarios han subido en los últimos cinco años: el salario bruto al mes ha pasado de 1.982,3 euros en 2019 a 2.385,6 en 2024. Pero siguen siendo bajos y crecen menos que el SMI. El salario medio de 2024 suponía el doble que el SMI de ese año, que fue de 1.184 euros brutos mensuales.
De hecho, la última Encuesta Anual de Estructura Salarial del INE, en 2023 (últimos datos conocidos), confirmaba que una buena parte de los sueldos orbitan alrededor del SMI. De acuerdo con esa encuesta, un 18,51% de las personas trabajadoras cobraban en 2023 el SMI o menos y un 48,65% entre una y dos veces el SMI. Solo el 32,83% gana dos veces o más el SMI.
Salarios bajos desde hace décadas
Lo cierto es que no es ninguna novedad que los salarios en España son bajos. Bollain explica por qué: «En primer lugar, tenemos una especialización productiva en sectores de bajo valor añadido como la hostelería, comercio y parte del turismo. Además, todavía hay una alta temporalidad, mucha rotación y empleos a tiempo parcial en el mercado laboral. A ello hay que sumar que la economía española tiene un tamaño empresarial pequeño, lo que redunda en una productividad más baja y, por lo tanto, en una menor capacidad para pagar mejor».
La lista de Bollain no termina ahí. El economista vasco también cita la «debilidad de la negociación colectiva en muchos sectores y un paro estructural alto que disciplina salarios». «Y, a todo esto, hay que añadir un modelo de competencia basado demasiado en costes y no en innovación», concluye el economista vasco.
Antonio González, por su parte, asegura que España tiene los salarios más bajos entre los 15 países de Europa occidental que forman parte de la Unión Europea, esto es, de los más ricos. «Somos el país donde menos han crecido los salarios reales. En los últimos 40 años los salarios en España han crecido menos que la productividad. Una buena parte de esa productividad y del crecimiento económico han ido a parar a los beneficios de las empresas», afirma el experto.
González también apunta otras dos razones, también señaladas por Bollain, que explican el porqué de los salarios bajos. «La primera razón es la introducción con fuerza en el mercado laboral del empleo a tiempo parcial. El empleo a tiempo parcial deprime los salarios. En España tenemos cuatro millones de trabajadores que no perciben un salario anual completo. Pero es que incluso en el trabajo a tiempo completo ha habido muy pocos crecimientos salariales en los últimos años».
La segunda razón es la debilidad del poder de negociación de los trabajadores en los convenios colectivos. El economista señala la reforma laboral de 1994, cuando gobernaba Felipe González, como el pistoletazo de salida a los bajos salarios: «Fue una reforma que debilitó extraordinariamente la negociación en los convenios colectivos. Y buscaba precisamente eso, deprimir la capacidad de los salarios para subir en los convenios colectivos». «Aquella reforma laboral tuvo una incidencia decisiva sobre la evolución de los salarios en los siguientes años», añade.
González señala que en los últimos tres o cuatro años algo está empezando a cambiar en el contexto laboral. «Con la caída de la tasa de paro empieza a haber una fuerte presión de la demanda de trabajo de las empresas sobre una demanda decreciente y eso parece que puede estar empezando a cambiar las cosas», explica.
La botella medio llena del ministro Cuerpo
Pese a estas adversidades, Carlos Cuerpo prefiere ver la botella medio llena. El ministro de Economía sacó pecho en Bruselas de porque, según dijo el martes, se está creando empleo «en sectores de valor añadido y con mayores salarios».
A este respecto, Cuerpo recordó que «en los últimos dos años y medio, el 50% de los empleos se han creado en los cinco sectores con mayores salarios». Según el ministro, esta es «una señal clara» de que la economía española avanza «rompiendo el círculo de empresas cada vez más pequeñas, menos productivas y que se pueden permitir menores salarios».
«Estamos en una dinámica positiva que va precisamente en el otro sentido: empresas cada vez más grandes, una mayor creación de empresas que se pueden atraer trabajadores con mayor cualificación», concluyó Cuerpo.
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