Gaceta Crítica

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La Nueva Era como salto cualitativo

Ehécatl Lázaro (CEMEEES – MÉXICO-), 17 de febrero de 2026

No se puede entender a la China de Xi Jinping sin entender el concepto de la “Nueva Era”. Los discursos y los documentos más importantes, tanto del Gobierno como del Partido, contienen, casi invariablemente, este concepto. Es uno de los varios términos que componen el glosario que necesita manejar quien pretenda conocer a la China de hoy y a la del futuro próximo.

Normalmente el concepto de “Nueva Era” aparece como una formulación resumida de “Socialismo con Características Chinas en la Nueva Era”. El nombre en sí mismo es una periodización histórica propuesta por Xi Jinping cuando ya ejercía funciones de Secretario General del Partido Comunista de China y Presidente de la República Popular China. Posteriormente, el Partido aceptó el uso del concepto y lo incorporó al grupo de palabras que forman el vocabulario central del gobierno de Xi Jinping.

El concepto de Nueva Era refleja la visión que tiene Xi Jinping de la historia de China, de la China contemporánea, de su papel como líder y de las tareas que el Partido debe realizar bajo su dirección. El propio término habla de una era, de un periodo histórico, cuya novedad no sólo radica en su temporalidad reciente, sino también en que los rasgos generales de la etapa actual son diferentes de los rasgos de la etapa previa. Si la de Xi Jinping es la Nueva Era, la era anterior es aquella marcada por la Reforma y la Apertura, y estrechamente identificada con el liderazgo de Deng Xiaoping, aunque también abarca el periodo correspondiente a Jiang Zemin y Hu Jintao.

La Nueva Era (2012-) viene a ser una superación integral de la era de la Reforma y a Apertura (1978-2012). En la China de Deng, la contradicción principal identificada por el Partido en la sociedad china fue la que existía entre el bajo nivel de desarrollo de las fuerzas productivas y las necesidades del pueblo. De ese diagnóstico se derivó la tarea central del Partido: desarrollar las fuerzas productivas. El trabajo económico se convirtió en el centro de los esfuerzos. La forma en la que se llevó a cabo el desarrollo de las fuerzas productivas logró que China resolviera ese problema, pero generó otros que no existían antes o los elevó a nuevos niveles: la desigualdad social, la contaminación medio ambiental, la liberalización social y política en las ciudades, la corrupción, etc. Dentro del Partido se presentaron otros problemas especialmente agudos: el progresivo abandono del espíritu de sacrificio y su sustitución por una vida de comodidades y placeres, un fuerte debilitamiento de la convicción comunista donde el comunismo comenzó a ser más un membrete vaciado de contenido, corrupción dentro de los oficiales del Partido, etc. Para finales del gobierno de Hu Jintao, era claro que algunos problemas se habían solucionado, pero otros nuevos, quizá más peligrosos, habían cobrado fuerza.

La Nueva Era es la respuesta de Xi Jinping a la vieja era. En esta etapa, que inició en 2012 y todavía no tiene fecha de término, el Partido identifica en la sociedad china una contradicción principal que es diferente a la del periodo previo. En la Nueva Era la contradicción principal es la que existe entre la demanda del pueblo de una vida mejor y el desarrollo desequilibrado e insuficiente. Las fuerzas productivas ya no tienen un bajo nivel de desarrollo, aunque tampoco han alcanzado el nivel suficiente, pero ahora el desarrollo de las fuerzas productivas debe hacerse cuidando el equilibrio geográfico, mediambiental, tecnológico y cultural. Al mismo tiempo, la Nueva Era se plantea como tarea resolver los problemas sociales, políticos y partidarios que se agudizaron en el periodo anterior. No es un rechazo total del socialismo tal como se venía desarrollado en la era Deng, sino que la construcción del socialismo ha acumulado suficientes cambios cuantitativos y ha dado un salto cualitativo para entrar a una etapa superior de desarrollo.

Xi Jinping no rechaza el legado práctico y teórico de Deng, sino que se apoya en él. No rechaza la Economía Socialista de Mercado, la Reforma y la Apertura, ni el concepto de Socialismo con Características Chinas, todos ellos acuñados por Deng, sino que busca corregir la forma en la que se venían desarrollando esos conceptos en la realidad. Continuar la Economía Socialista de Mercado, entendida como una economía que descansa en la participación conjunta de la planeación y el mercado, y en la existencia de la propiedad pública y la pública; elementos que compiten y se complementan mutuamente, necesarios en esta etapa del desarrollo de las fuerzas productivas. Continuar la Reforma, entendida como el crecimiento de la participación de empresas privadas en la economía nacional, pero recordando con acciones claras que es el Partido quien decide hasta dónde pueden actuar los privados, un principio que poco a poco se había venido desdibujando. Continuar la Apertura, entendida como una mayor compenetración económica entre China y el mundo, pero cuidando que China no se vuelva excesivamente dependiente de los mercados internacionales, sino que descanse sobre todo en su propio mercado interno. Continuar el Socialismo con Características Chinas, entendido como un socialismo que no sólo responde a los rasgos culturales, históricos, sociales e idiosincráticos del pueblo chino, sino que también se divide en periodos; dentro de esta concepción, China no ha logrado todavía una fase desarrollada del socialismo, sino que están apenas en la primera etapa. En este terreno, la diferencia de Xi respecto a Deng radica en que, mientras Deng afirmaba que la primera etapa del socialismo podía abarcar varias generaciones, y deliberadamente evitaba poner plazos fijos, Xi establece con claridad las fechas en las que esta primera etapa concluirá: 2035 y 2049.

La Nueva Era se plantea dos objetivos generales delimitados temporalmente. En la primera etapa, fechada en 2035, la modernización socialista debe estar básicamente realizada. En la segunda etapa, entre 2035 y 2049, China se convertirá en un gran país socialista, mordeno y avanzado. En otras palabras, el objetivo es que para 2049, en términos económicos, sociales, medioambientales, culturales, tecnológicos y de seguridad, China tenga los niveles de desarrollo más elevados del mundo. Vale la pena tener en mente que la modernización de China es, según la visión de Xi Jinping y del Partido, una modernización socialista, por lo que aspectos como la prosperidad común (abatimiento de la desigualdad) son centrales en la realización de los objetivos planteados; y es también una modernización no occidental, por lo que no sólo se distinguiría de los países con un sistema económico capitalista, sino también de los países culturalmente occidentales. Para lograr ese objetivo, Xi busca avanzar equilibradamente en cinco esferas: económica, política, cultural, social y ecológica, y priorizando en cada esfera los siguientes cuatro frentes: construir un país socialista moderno, profundizar la reforma, avanzar en la gobernanza y fortalecer al Partido.

El lugar de timonel general del Partido para navegar la Nueva Era lo ocupa Xi Jinping. No sólo es el Secretario General del Partido, sino que también es el Presidente de la República Popular y el Jefe de las Fuerzas Armadas. Al mismo tiempo que es el jefe político y militar, es el principal ideólogo. En la tradición del Partido, la teoría sirve como guía para la acción. Xi ha construido un robusto cuerpo teórico que el Partido denomina Pensamiento de Xi Jinping sobre el Socialismo con Características Chinas en la Nueva Era. Éste abarca las principales dimensiones del desarrollo de China: cultura, economía, relaciones internacionales, política, el Partido, tecnología, medio ambiente, entre otras. Cada rama tiene sus propios conceptos, ideas generales, sistemas teóricos y medidas políticas que se derivan de esa teoría. El estudio del Pensamiento de Xi Jinping forma parte de las tareas permanentes de la burocracia y los comités del Partido.

Xi Jinping se percibe a sí mismo como el responsable de garantizar que China realice plenamente los objetivos trazados para 2035 y 2049 y ve en el Partido el instrumento sine qua non para cumplir su misión. Por eso, una de sus preocupaciones centrales es volver a hacer que el Partido tenga unidad ideológica, unidad organizativa y unidad de acción, que recupere el espíritu genuinamente comunista, que se asuma como un partido de lucha y que se depure de las corruptelas y los vicios que lo debilitaron seriamente durante las décadas pasadas. La Nueva Era representa un salto cualitativo para el Partido, para la sociedad y para todo el país.


Ehécatl Lázaro es maestro en Estudios de Asia y África, especialidad China, por El Colegio de México.

NOTA

Para revisar el desarrollo general de cada era del socialismo en China, desde 2049 a la fecha, sugiero revisar el documento “Resolución del Comité Central del PCCh sobre los importantes éxitos y las experiencias históricas del Partido en su centenaria lucha”, disponible en https://sp.theorychina.org.cn/c/2021-11-16/1424139.shtml

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