Laura Anido (PÚBLICO), 17 de Febrero de 2026
- Los menores más expuestos a la publicidad de productos no saludables (mayormente los de familias vulnerables) son también quienes más consumen estos productos.
- Bustinduy ha anunciado que en las próximas semanas el Gobierno presentará una propuesta normativa para regular la publicidad de alimentos insanos.

Refrescos, comida rápida, bollería industrial o ultraprocesados forman parte de la dieta habitual del 80% de niños y adolescentes en España, según datos de la Gasol Foundation. Además, alrededor del 62% de los adolescentes entre diez y 18 años han consumido bebidas energéticas alguna vez y un 10% lo hace de manera habitual, según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición.
Este patrón de mala alimentación se concentra sobre todo en las familias con menos recursos, donde los índices de sobrepeso y obesidad infantil son más altos, según los últimos resultados del Estudio Aladino y los análisis de la AESAN. Comer de forma habitual productos no saludables desde edades tempranas aumenta el riesgo de diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, trastornos metabólicos y un deterioro de la salud a largo plazo que, según explican los expertos, se distribuye de forma desigual según la renta.
El Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 ha subrayado este lunes en el acto De la evidencia a la acción: Regular la publicidad de los alimentos insanos que la obesidad infantil no es cuestión de decisiones individuales, sino el resultado de entornos obesogénicos: barrios con menor acceso a alimentos frescos, menos espacios seguros para la actividad física, más precariedad y una exposición constante a publicidad de productos hipercalóricos y poco nutritivos.
El ministro Pablo Bustinduy ha advertido que cada niño en España ha estado expuesto a alrededor de 4.000 anuncios televisivos al año de alimentos insanos, y que, en conjunto, está expuesto a hasta 30 anuncios diarios de este tipo. Además, los datos muestran que quienes reciben mayor cantidad de publicidad de alimentos poco saludables son los que los consumen en mayor proporción, siendo los niños de familias más vulnerables los más expuestos tanto a estos anuncios como a sus mensajes.
El problema se agrava con las redes sociales, cuando alcanzan los 12 años la mayoría de los menores españoles ya cuentan con su propio móvil y perfil en redes sociales, lo que hace que también encuentren esta publicidad en el entorno digital y en los perfiles de los personajes famosos que siguen. Según la AESAN, el sector de la alimentación es ya el segundo más activo en campañas con influencers, como se observa, por ejemplo, en colaboraciones de la cantante Aitana con Mcdonald’s o de la tiktoker Lola Lolita con Burger King.
Si bien, Bustinduy ha recordado que la responsabilidad no recae en las familias, sino en las administraciones públicas. «¿Qué responsabilidad puede tener un padre o una madre que hace jornadas laborales de 14 horas de que sus niños y sus niñas se vean más expuestos a este bombardeo constante de mensajes publicitarios? No, la responsabilidad no es de esas familias que a menudo viven en barrios donde hay menos infraestructura deportiva o donde los centros educativos pueden tener menos recursos para poder organizar actividades extraescolares, etc. La responsabilidad es en primer lugar de los poderes públicos que tienen la obligación de garantizar un entorno seguro para todos los niños».
Por ello, el ministro ha anunciado que en las próximas semanas el Gobierno presentará una propuesta normativa para regular la publicidad de alimentos insanos, calificándola de «nociva para la salud de niños, niñas y adolescentes». «Las empresas del sector tienen el deber de no promover el consumo de alimentos y bebidas que pongan en perjuicio el derecho a la salud en la infancia en nuestro país», ha añadido, defendiendo esta medida como una «cuestión de salud pública» y para «garantizar los derechos de la infancia», aunque eso implique «poner coto a los poderosos».
Bustinduy ha anunciado que el Gobierno presentará una propuesta normativa para regular la publicidad de alimentos insanos
Bustinduy ha subrayado que en otros países como Reino Unido, Irlanda, Suecia, Portugal, Chile o Noruega ya se han dado pasos importantes para proteger a la infancia de la publicidad de alimentos insanos, que podrían servir de referencia para la normativa que prepara España.
En Reino Unido, por ejemplo, en 2016 se aprobó una legislación que prohíbe la publicidad de productos altos en grasas, azúcares y sal dirigida a menores de 16 años en televisión siempre que la audiencia infantil represente al menos el 25%, sin limitarse únicamente a los canales infantiles. Y desde el pasado octubre también se limita la publicidad de estos productos de 5.30 a 21.00 y se elimina completamente su promoción online dirigida a menores.
Irlanda, por su parte, estableció en 2013 que durante los programas infantiles de televisión y radio queda prohibida la publicidad, el patrocinio y la televenta de alimentos altos en grasas, azúcares y sal. Mientras que en Suecia esta política es aún más antigua, ya que desde los años 90, todo tipo de publicidad -incluida la de alimentos- está prohibida en programas de televisión y radio dirigidos a menores de 12 años, y estos programas no pueden ir precedidos ni seguidos de anuncios.
La Organización Mundial de la Salud aconseja que se lleven a cabo este tipo de limitaciones y asegura que la exposición de publicidad de alimentos insanos en los niños incrementa la ingesta calórica, promueve el consumo de alimentos poco saludables y poco nutritivos, y tiene un impacto perjudicial y sostenido en el tiempo en su salud. Además, recomienda que los Estados llevan a cabo medidas que protejan a los menores de todas las edades y en todos los medios posibles, desde la televisión hasta en redes sociales y que se limiten las técnicas persuasivas como el uso de famosos o influencers para atraer y apelar a la emoción del menor.
La OMS aconseja que se limiten las técnicas persuasivas como el uso de famosos en estas publicidades
El exministro de Consumo, Alberto Garzón, ya intentó restringir en 2021 los anuncios que se podían anunciar en horario infantil tomando como referencia los perfiles nutricionales de la OMS. Sin embargo, la industria alimentaria, apoyada por los ministerios de Agricultura e Industria, consiguió frenar el decreto.
Público ha consultado a la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB) sobre su postura ante una posible normativa que afecte a los productos que ofertan sus empresas. La FIAB destaca el compromiso del sector con la responsabilidad publicitaria y la colaboración con la administración, recordando que en 2024 presentó una propuesta que incorporaba nuevos elementos de protección para menores. «La industria alimentaria coincide en los objetivos de defensa de la infancia y apuesta por el diálogo público-privado para garantizar la mejor comunicación comercial de sus productos», indican.
El sector recuerda que lleva décadas trabajando en autorregulación a través del Código PAOS, impulsado en 2005 por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y actualizado varias veces, con el objetivo de mejorar la publicidad dirigida a niños y jóvenes. La federación advierte, sin embargo, que la clasificación de alimentos como saludables o poco saludables «carece de rigor científico» y defiende un enfoque integral que incluya administraciones, familias, educadores y sociedad civil para combatir la obesidad y otras enfermedades multifactoriales, ya que considera que los mensajes simplificados sobre alimentación pueden confundir a los consumidores y no contribuyen a mejorar hábitos.
Por otra parte, la percepción ciudadana es clara: el 80% de los españoles apoyan prohibir los anuncios de alimentos insanos dirigidos a menores, según el Barómetro sobre publicidad de alimentos y bebidas energéticas impulsado por la AESAN y realizado por Shopperview.
Según el informe, el 91% de los españoles también apoya vetar la venta de bebidas energéticas a menores de 16 años. Además, más de la mitad de los encuestados (54%) cree que esta prohibición debería ampliarse hasta los 18 años.
Así, el ministerio de Consumo asegura que estos datos confirman que la sociedad española es plenamente consciente del problema que supone la exposición de los menores a la publicidad de productos insanos.
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