Gaceta Crítica

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Noam Chomsky, Jeffrey Epstein y la política de la traición

Chris Hedges (Blog substack del autor), 9 de Febrero de 2026

Noam Chomsky y Jeffrey Epstein (imagen publicada por el comité de supervisión de la Cámara de Representantes)

No espero mucho de políticos, magnates corporativos, rectores de prestigiosas universidades, filántropos multimillonarios, celebridades, realeza u oligarcas. Viven en burbujas narcisistas y hedonistas que alimentan su egolatría y depravación moral. Pero sí espero mucho de intelectuales como Noam Chomsky. La explicación de su esposa Valéria —Noam sufrió un derrame cerebral grave en junio de 2023 y está incapacitado— sobre su relación con Jeffrey Epstein está llena de las excusas fatuas que utilizan todos aquellos que han sido desenmascarados en los correos electrónicos y documentos de Epstein. Según Valéria, ella y Noam eran «excesivamente confiados». Esto los llevó a «mal juicio». Escribe que ella y Noam se vieron envueltos en cenas con celebridades en la mansión de Epstein, vuelos en su jet privado, apodado el Lolita Express, una referencia literaria a la explotación sexual de niñas que Noam habría reconocido, ayuda financiera, viajes al rancho de Epstein y el uso de uno de sus apartamentos en Nueva York. Al igual que todos los demás mencionados en los archivos de Epstein, ella y Noam «nunca presenciaron ningún comportamiento inapropiado por parte de Epstein ni de otros».

El consejo de Noam Chonmsky a Epstein sobre cómo manejar las investigaciones de la prensa sobre sus crímenes, al igual que su carta de recomendación, fue, insiste, el resultado de que Epstein «aprovechara las críticas públicas de Noam hacia lo que se conoció como ‘cultura de la cancelación’ para presentarse como víctima».

Tras el segundo arresto de Epstein en 2019, ella y Noam «fueron descuidados al no investigar a fondo sus antecedentes». Concluye expresando «solidaridad irrestricta con las víctimas». Su carta regurgita la fórmula de todos los que aparecen en los archivos de Epstein. Conozco y admiro a Noam desde hace mucho tiempo.

Es, posiblemente, nuestro intelectual más grande y con más principios. Les aseguro que no es tan pasivo ni crédulo como afirma su esposa. Sabía del abuso infantil por parte de Epstein. Todos lo sabían. Y, como a otros en el círculo de Epstein, no le importó. De la correspondencia por correo electrónico entre Epstein y Valéria se desprende que ella disfrutaba especialmente de los privilegios que conllevaba estar en el círculo de Epstein, pero esto no absuelve la aquiescencia de Noam.

Noam Chomnsky conoce la naturaleza depredadora de la clase dominante y la crueldad de los capitalistas, donde los vulnerables, especialmente las niñas y mujeres, son mercantilizados como objetos para ser utilizados y explotados.

Epstein no lo engañó. Lo sedujo. Su asociación con Epstein es una mancha terrible y, para muchos, imperdonable. Empaña irreparablemente su legado. Si hay una lección aquí, es esta: la clase dominante no ofrece nada sin esperar algo a cambio. Cuanto más te acercas a estos vampiros, más te esclavizas. Nuestro papel no es socializar con ellos. Es destruirlos.

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