The Palestine Chronicle, 9 de Febrero de 2026

Más de dos años después del inicio del genocidio israelí en Gaza, el general retirado de la reserva israelí Yitzhak Brik reconoció los graves daños militares, económicos y sociales que ha sufrido y afirmó que la campaña no ha logrado su objetivo principal.
Conclusiones clave
- Brik dijo que Israel no logró derrotar a Hamas después de dos años de guerra.
- Se perdieron económicamente cientos de miles de millones de shekels.
- Los soldados israelíes se enfrentan a una crisis de trastorno de estrés postraumático (TEPT) que se expande rápidamente.
- Los intentos de suicidio y las tasas de depresión aumentaron entre las tropas de combate.
- Los continuos despliegues en múltiples frentes continúan ejerciendo presión sobre el ejército.
Fracaso en el logro de los objetivos de la guerra
En una entrevista de televisión en el Canal 13, Brik describió la guerra como un conflicto prolongado cuyos costos superaron sus ganancias.
“En realidad, hemos perdido resiliencia nacional y social en estos dos años, junto con cientos de miles de millones de shekels”, según dijo.
El general retirado añadió que Israel no había logrado derrotar a Hamás, argumentando que la campaña había provocado numerosas bajas y no había logrado producir un resultado decisivo.
“En los últimos dos años hemos sufrido graves pérdidas”, afirmó Brik, refiriéndose tanto a las bajas en el campo de batalla como a las lesiones físicas y psicológicas a largo plazo entre soldados y civiles.
También advirtió sobre repercusiones diplomáticas, diciendo que Israel había “perdido credibilidad en el mundo” y sugirió que Washington había intervenido después de considerar que la guerra estaba estratégicamente estancada.
Crisis psicológica en expansión
Informes paralelos procedentes de instituciones y proveedores de atención sanitaria israelíes indican una creciente emergencia de salud mental dentro del ejército.
Según datos del Ministerio de Seguridad israelí, alrededor de 22.300 soldados y personal están recibiendo tratamiento por heridas relacionadas con la guerra, y aproximadamente el 60 por ciento sufre trastorno de estrés postraumático.
El proveedor de atención médica israelí, Maccabi, informó que el 39 por ciento de los soldados bajo su cuidado buscaron asistencia psicológica, mientras que el 26 por ciento mostró síntomas de depresión.
Un comité parlamentario documentó 279 intentos de suicidio entre enero de 2024 y julio de 2025, siendo los soldados de combate la mayoría de los casos.
Las autoridades han ampliado la financiación de la salud mental y los programas de tratamiento alternativo, pero los especialistas advierten que la escala del trauma podría seguir aumentando drásticamente en los próximos años.
El psicólogo clínico Ronen Sidi, director de investigación de veteranos de combate en el Centro Médico Emek, también señaló un “daño moral” generalizado, describiendo la angustia emocional vinculada a las acciones tomadas durante el combate.
Guerra en múltiples frentes
La guerra se ha extendido a varios ámbitos simultáneamente.
El Ministerio de Salud de Gaza confirmó que más de 72.000 palestinos han sido asesinados desde octubre de 2023, mientras que miles más han muerto en el sur del Líbano.
Fuentes israelíes reconocen la muerte de más de 1.100 soldados israelíes durante el mismo período. Sin embargo, los grupos de la resistencia han cuestionado estas cifras, argumentando que las autoridades israelíes no revelan la magnitud total de las pérdidas en el campo de batalla y que el número real de bajas probablemente sea mayor que el informado oficialmente.
A pesar de un alto el fuego respaldado por Estados Unidos anunciado en octubre, las fuerzas de ocupación israelíes siguen activas en amplias zonas de Gaza, y sus continuas operaciones han causado más víctimas en los últimos meses.
Las tropas de ocupación israelíes también siguen desplegadas en partes del sur del Líbano y en zonas ampliadas del sur de Siria.
Debate interno sobre los resultados estratégicos
Las declaraciones de Brik han intensificado el debate dentro de Israel sobre la viabilidad de los objetivos de la guerra.
El general retirado ha argumentado durante mucho tiempo que las operaciones terrestres prolongadas contra un movimiento de resistencia arraigado producirían altos costos sin una victoria decisiva.
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