Gema Delgado entrevista a la candidata de Izquierda Unida – Mov. Sumar en las elecciones autonómicas del 8/02/2026 en ARAGÓN (España), 6 de Febrero de 2026
Hay que retomar las riendas desde el motor de lo público, no podemos seguir dejando que las multinacionales gobiernen a través de sus representantes políticos.

Marga Abengochea | Fuente: IU Aragón
El gobierno del PP de Aragón no consiguió los apoyos de Vox para aprobar los presupuestos regionales y adelantó la elecciones autonómicas, como en Extremadura, con la intención de aprovechar los vientos reaccionarios para sacar músculo. El 8 de febrero las aragonesas y aragoneses están llamados a las urnas para elegir a su nuevo gobierno autonómico. Marta Abengochea, recién nombrada coordinadora de IU de Aragón el pasado 29 de noviembre, encabeza la candidatura de Izquierda Unida-Movimiento Sumar. La militancia y los simpatizantes de IU, en un proceso de primarias, han decidido que sea ella la candidata a la presidencia del gobierno de Aragón.
Nacida en 1976 en Donostia, Marta ha pasado prácticamente toda su vida entre Zuera y Zaragoza. En 2015 se presentó en una lista de confluencias en el Ayuntamiento de Zuma. Pocos meses después se incorporó a Izquierda Unida, porque “la posibilidad de transformación de la sociedad que te da una estructura fuerte con capilaridad territorial como la que tiene IU es mucho mayor” según dijo en su momento. Durante ocho años fue concejala y teniente de alcalde en Zuera compaginando los cuatro primeros años con el cargo de diputada en la Diputación de Zaragoza. La prensa aragonesa la ha definido como “la concejala combativa”. El feminismo, la conciencia de clase y el desarrollo rural son algunos de sus frentes de lucha.
Llega con una amplia experiencia en la gestión pública local y provincial que refuerza con su actividad profesional de funcionaria en el departamento de Gestión Tributaria del Ayuntamiento de Zaragoza. Y siempre ha estado ligada al movimiento social y sindical. Es una persona que trabaja en equipo y que apuesta por la unidad. Ha hecho todo lo que está en su mano para que la izquierda alternativa se presentara junta en una única candidatura, pero esta vez no ha podido ser. Cuando los ciudadanos busquen su voto a la izquierda del PSOE, se encontrarán tres papeletas: Izquierda Unida-Movimiento Sumar; Podemos-Los Verdes; y la Chunta Aragonesista. “La unidad no es un fin en sí mismo, sino una herramienta para conseguir objetivos”, subraya. “La unidad sirve si está bien construida, sobre bases democráticas, sobre programa, sobre los valores que son nuestra identidad, y no sobre la imposición, los vetos o dando la espalda a los territorios”.
GEMA DELGADO: La urgencia de construir una esperanza colectiva en Aragón choca con la desmotivación de la división de la izquierda transformadora en tres candidaturas. Más aún después del éxito logrado en la unidad con la que se acaba de presentar en Extremadura. ¿Qué ha pasado? ¿Somos todos conscientes de lo que está en juego? ¿Cómo se le puede explicar al votante de izquierdas esta división y cómo motivarle a votar?
MARTA ABENGOCHEA: Extremadura es un caso muy particular, donde existe un trabajo compartido, bien sustentado en principios y valores, de hace varios años. Incluso allí no fue fácil el acuerdo, las compañeras de coalición tuvieron que plantarse ante su organización en Madrid con fuerza.
Con Podemos se llegó a un acuerdo, pero Madrid se impuso, liderar la candidatura era algo irrenunciable. Ahora mismo es IU Aragón quienes podemos levantar la candidatura y la campaña
Aquí en Aragón, hemos intentado todo, literalmente, para una unidad con todas las organizaciones de izquierda, priorizando reducir todo lo posible las listas a la izquierda del PSOE, siendo transparentes con la gente de Sumar, con la que compartimos trincheras, pero priorizando a las organizaciones con implantación institucional. CHA nos dio largas desde el principio; ha construido su relato desde la voluntad de ir en solitario, lo cual es lícito. Con Podemos se llegó a un acuerdo, pero Madrid se impuso, liderar la candidatura era algo irrenunciable. La realidad territorial es otra, ahora mismo es IU Aragón quienes podemos levantar la candidatura y la campaña, y aún así propusimos primarias para dirimir esa cuestión, pero no se aceptó.
Somos muy conscientes de la necesidad de la unidad en este contexto de auge reaccionario, de la demanda social que genera la frustración de ver cómo avanza la extrema derecha en el relato y en la captación del voto con una falsa solución que sólo va a agravar los problemas que ya tiene la clase trabajadora. Y somos igual de conscientes de que la unidad sirve si está bien construida, sobre bases democráticas, sobre programa, sobre los valores que son nuestra identidad, y no sobre la imposición, los vetos o dando la espalda a los territorios. Si lo que se pretende es construir unidad desde la lógica trumpista de la hegemonía del espacio a cualquier precio y obviando tanto la realidad territorial como los mecanismos democráticos, esa unidad no es útil para la clase trabajadora, ni puede ser sólida ni duradera.
La cultura política del PP es siempre la misma, tanto en el pueblo más chiquico, como a nivel autonómico o estatal: privatizaciones, capitalismo de amiguetes, sumisión a los oligopolios y las multinacionales y política de expolio del territorio
G.D.: ¿Qué han supuesto para Aragón estos dos años de gobierno del PP con el apoyo de Vox, con quien firmó un pacto programático, y cómo se ha traducido en la política económica y social de la comunidad?
M.A.: La cultura política del PP es siempre la misma, tanto en el pueblo más chiquico, como a nivel autonómico o estatal: privatizaciones, capitalismo de amiguetes, sumisión a los oligopolios y las multinacionales y política de expolio del territorio, todo regado con titulares diarios y una inversión creciente en propaganda. Si a esto le sumamos el entreguismo a un Vox echado al monte, los discursos de odio, los bulos y el insulto como cultura política, la realidad es que tenemos un Aragón en venta al mejor postor y fragmentado económica y socialmente.
G.D.: Las elecciones autonómicas son una oportunidad para recordar las competencias de las comunidades en servicios públicos fundamentales como la educación, la sanidad y la vivienda. ¿Cómo ha gobernado el PP en estas materias?
M.A.: La hoja de ruta del PP aragonés sigue fielmente el principio base de que todo sirve para hacer negocio y perpetuarse en el control del poder. Los derechos como la salud, la educación, los cuidados o la protección social son suculentos nichos de negocio para las grandes empresas y los fondos de inversión, además de para colocar en la gestión de los mismos a una extensa red clientelar. Es sangrante la situación del sistema sanitario en Aragón, donde mientras se cierran cada dos por tres los centros de salud del territorio, el aumento en las partidas presupuestarias sirven para favorecer a las universidades y hospitales privados y a la privatización de la atención especializada en los propios hospitales públicos.
En cuanto a la educación, es intolerable el desvío de dinero público a los centros privados y la puesta en marcha de la concertación del bachillerato y de la educación de 0 a 3 años. La contestación en la calle ha ido creciendo de manera progresiva.
La política de vivienda del PP en Aragón es venta de suelo y despatrimonialización, más dinero público para promotoras privadas y construcción de infraviviendas de alquiler “asequible” con precios imposibles de afrontar por la clase trabajadora, mientras se anulan suelos dotacionales y de equipamientos públicos, imprescindibles para garantizar barrios vivos y con derechos.
G.D.: ¿Cuáles son los principales problemas que enfrenta hoy Aragón?
M.A.: No hemos tenido gobiernos que hayan planificado, desde la realidad territorial, desde la participación ni con mirada a futuro las necesidades de esta comunidad. La crisis ecosocial es nuestro mayor reto, y para enfrentarla debemos plasmar una mirada global con aterrizaje local. Una transición ecológica y energética justa y participada, garantía de derechos y servicios públicos en todo el territorio, vivienda digna, conexiones y comunicaciones que apuesten por el ferrocarril convencional y un modelo productivo que vertebre el territorio y revierta el desequilibrio poblacional es lo que debemos tener en cuenta para desplegar políticas públicas eficaces.
Las políticas de vivienda deben ser valientes y luchar contra el rentismo; y debemos garantizar servicios públicos bien financiados, universales y de calidad, revirtiendo los conciertos y privatizaciones
G.D.: ¿Y cuáles son las soluciones que ofrece Izquierda Unida-Movimiento Sumar a estos temas?
M.A.: Hay que retomar las riendas desde el motor de lo público, no podemos seguir dejando que las multinacionales gobiernen a través de sus representantes políticos. El despliegue de las renovables o de las nuevas tecnologías debe hacerse con mirada larga, teniendo en cuenta los recursos y las necesidades del territorio y combatiendo el cambio climático; las políticas de vivienda deben ser valientes y luchar contra el rentismo; y debemos garantizar servicios públicos bien financiados, universales y de calidad, revirtiendo los conciertos y privatizaciones de manera progresiva y decidida.
Es necesario reconstruir el modelo productivo en torno a la agroganadería ambiental, económica y socialmente sostenible y con industria que genere empleo de calidad y vertebración territorial
G.D.: ¿Cómo aborda Izquierda Unida-Movimiento Sumar la cuestión territorial y el debate sobre el modelo productivo en la región?
M.A.: Nuestra identidad federal nos lleva a entender nuestra tierra como parte de un conjunto, que tiene sus particularidades y características y con un desequilibrio territorial y poblacional que acumula población y recursos en la ciudad de Zaragoza. Para abordar con garantías un futuro sostenible y justo para nuestra clase trabajadora y para la mayoría social, es necesaria una planificación valiente desde lo público, contando con la participación de todo el territorio, que revierta el modelo productivo al que nos están abocando, que nos convierte en tierra de sacrificio para el negocio de unos pocos y la proliferación sin control de los macroproyectos de todo tipo. Urge reconstruirlo en torno a la agroganadería ambiental, económica y socialmente sostenible, al impulso de una industria que genere empleo de calidad y vertebración territorial y la apuesta por todo lo que tiene que ver con los cuidados, desde el medio ambiente hasta nuestras personas mayores.
G.D.: ¿Qué otros ejes programáticos ha priorizado Izquierda Unida-Movimiento Sumar en esta campaña?
M.A.: La importancia del medio rural en todas y cada una de las líneas políticas de acción, lo esencial también de que las políticas públicas incluyan la visión y la participación de la juventud y de la infancia, la promoción de la cultura desde abajo, desde lo comunitario, la defensa de la paz y del internacionalismo, la implementación de un sistema de cuidados público real y efectivo, la cultura de la memoria, el antifascismo, la interculturalidad y la conviviencia, la lucha vecinal y de los barrios y de los pueblos, la importancia de la sociedad civil organizada, de la autogestión y del apoyo mutuo…
G.D.: ¿Qué retos se plantea la coalición para movilizar a su electorado tradicional y a nuevos votantes?
M.A.: En las últimas elecciones hemos tenido un gran problema con la abstención de la gente votante de izquierda o progresista, tenemos que echar el resto para movilizar ese voto, trasladando la idea de que somos garantía de lucha por sus derechos, que siempre hemos estado del lado de la justicia social, de la redistribución de la riqueza y garantía de seguridad humana: techo, pan, trabajo, solidaridad y paz.
G.D.: Si tuvieras que definir en una frase el tipo de Aragón que quieres construir con vuestras propuestas, ¿cuál sería y por qué?
M.A.: Por un Aragón de derechos y no de derechas. Transmite la esencia del problema, las derechas expolian a la clase trabajadora de sus derechos, de su tierra, de sus recursos y de su fuerza de trabajo, para hacer negocio y seguir acumulando capital en una carrera hacia el precipicio que urge revertir.
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