Gaceta Crítica

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De historia y sobre historia: de cara al noventa aniversario del 18 de Julio de 1936 en España

Ángel Viñas (Blog del autor -historiador-), 3 de Febrero de 2026

Tras los anteriores posts, empiezo ahora con temas propios de un blog como el presente que es una nueva y modernizada continuación del anterior. Lo inicio con una impresión dominante: a lo largo de los últimos años se ha acentuado el proceso de desvirtuación de aspectos esenciales de la historia contemporánea de España.

Utilizo el adjetivo “contemporánea” para ubicar el corte de tiempo en el que conviven las generaciones que nacen, aprenden, estudian, trabajan, se jubilan y mueren en un espacio y tiempo determinados. En el caso español este criterio se aplicaría esencialmente al periodo comprendido desde 1939 a algún punto no determinado anterior al presente. Toda cesura es, sin embargo, discutible.

Hoy, y desde hace años, los criterios que se esparcieron en Europa y otras partes del mundo tras el final de la segunda guerra mundial y de la subsiguiente guerra fría han pasado cuando menos por una cuádruple crisis: la multipolarización, el acelerado impacto del progreso científico y tecnológico, el resurgimiento de nuevas apetencias nacionalistas tras la guerra fría y la divulgación de las supermodernas tecnologías de la comunicación. Señalar esto es banal.

En el caso español la reflexión y discusión sobre las fases a partir de 1945 son absolutamente imposibles de concebir sin su alargamiento hacia atrás. Por lo menos hasta la República y la guerra civil. Esta última como génesis de la dictadura.

No en vano en 1931 se planteó un serio intento de superación de la tradicional forma monárquica del Estado acompañado de un esfuerzo por modernizar la estructura institucional, social, económica y cultural de España en términos más acordes con las democracias europeas centrales tras la sangría de la primera guerra mundial.

El esfuerzo realizado generó tensiones sin cuento que culminaron en un sentido unilateral a través de la sublevación de una parte de los instrumentos de coacción del Estado. Derivó en guerra civil tras su internacionalización efectiva. El resultado fue una dictadura militar, clerical y de duradera impronta fascista.

Esta dictadura se mantuvo esencialmente al margen de las experiencias de otros países europeos occidentales. No permitió la reincorporación a una Europa renaciente. Debió en parte su supervivencia a la presencia en territorio español de una potencia extranjera a cambio de concesiones militares y geoestratégicas absolutamente inéditas y todavía poco difundidas.

Mi primer libro de historia versó un corte anterior: los antecedentes de la sublevación y en particular sobre cómo y por qué Hitler decidió el 25 de julio echar una mano a Franco.

He explicado en diversas ocasiones que se debió a mi traslado desde Washington a la embajada en Bonn, a mi deseo de aprovechar la ocasión para escribir mi tesis doctoral y al interés del director del Instituto de Estudios Fiscales del Ministerio de Hacienda, el profesor y posterior vicepresidente de Asuntos Económicos en la Transición Enrique Fuentes Quintana. Se publicó en 1974. La he retocado en varias ocasiones y en los próximos posts añadiré nuevos datos, de ese tipo que desprecian los historiadores que ya se creen en posesión de la verdad.

He mejorado mis argumentos y he confirmado tres aspectos fundamentales:

  • No existe ni puede existir historia definitiva
  • Toda interpretación o reinterpretación del pasado debe, para sostenerse, basarse lo más posible en evidencias.
  • El peso de estas (de muy variada naturaleza ya que no son solamente documentales sino en medida creciente bio arqueológicas, derivadas de la aplicación de las ciencias de los materiales y de los suelos y hoy, no en último término, de la medicina, de la antropología, de la sicología social, de las culturas dominantes y del estudio de los cadáveres cuando menos) obliga a renovar el discurso previo o a rechazarlo en mayor o menor medida.

De aquí se deriva que la confrontación entre interpretaciones varias debe caracterizarse como uno de los motores de la evolución del conocimiento sobre el pasado.

Perspectivas y análisis dependen esencialmente de la evaluación de las actuaciones de los seres humanos, protagonistas como actores y sufridores de la historia, en un tiempo dado y en situaciones caracterizadas por constreñimientos y posibilidades múltiples. Hombres y mujeres obran cómo quieren y/o cómo pueden, con dotaciones de voluntad y recursos que aplican en momentos dados y bajo múltiples constreñimientos objetivos que no dependen de ellos o de ellas.

Esta es mi versión, para andar por casa, de la superfamosa cita de Karl Marx en El 18 de Brumario de Louis Bonaparte: “los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias que existen directamente y les han sido legadas por el pasado

Hay otros enfoques, pero en mi modesta opinión este es el que mejor resultados ofrece al menos para mis propósitos. Explica que en casi todos mis trabajos la haya aplicado en la medida en que he podido documentar. Ello me ha llevado a diferir de otras opiniones, respetables o no, impulsadas a veces por ansias monetarias, de prestigio o de defensa cerrada de opiniones alternativas ya existentes en la literatura. Sobre todo si están influidas por pugnas ideológicas o políticas.

Desde dicha perspectiva he llegado a concentrarme sobre las razones y las acciones que en el período republicano llevaron a un estallido bélico como fue la guerra civil.

Deseo dejar claro en este blog que no pretendo en modo alguno escribir la última palabra en materia de explicación histórica. No existe. Con las posibilidades que ofrece un blog no enfeudado a ningún interés salvo a mi propia responsabilidad y al punto de cumplir (el mes que viene) 85 años exploraré por qué razones he llegado a una postura propia entre los numerosos autores que han escrito sobre las razones de la sublevación de julio de 1936, la guerra civil y la dictadura.

Así, pues, los próximos ocho posts versarán sobre el mismo tema de mi tesis de 1974, pero con una argumentación basada en nuevas fuentes. Aparecerán cada semana. Invito comentarios y detracciones, pero basadas documentalmente, por favor.

Es más, después del caso de Hitler abordaré el de Mussolini que da para mucho. Más tarde me dedicaré a profundizar en la preparación del 18 de Julio aprovechando que nos acercamos al noventa aniversario. Hasta esa fecha creo que podré aguantar destacando partes de lo que sabemos documentadamente y de lo que cabe suponer, aunque todavía no está documentado o no pueda ya documentarse.Suscrito

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