William Murphy (Substack del autor), 30 de Enero de 2026
Cómo las instituciones estadounidenses están adoptando la lógica de la ocupación y por qué nuestras fronteras son sólo el comienzo.
Si revisas los titulares, parece que Estados Unidos está perdiendo la cabeza por la «seguridad fronteriza». Pero si observas con atención, verás algo mucho más siniestro: la israelización de la política interior estadounidense. No se trata de una simple floritura retórica; es estructural, tecnológica y deliberada. El ICE, la agencia encargada de gestionar nuestras fronteras, no es solo un problema estadounidense. Es un caso práctico de cómo los imperios aprenden, se adaptan e internalizan las tácticas de ocupación. Analicemos qué está sucediendo realmente.

1. ICE en Tel Aviv: No se trata de fronteras, sino de lecciones sobre la ocupación
Sí, el ICE tiene una oficina en Tel Aviv. Para una agencia cuyo mandato es el control de inmigración y aduanas dentro de Estados Unidos, tener una oficina al otro lado del mundo parece absurdo. ¿Por qué Israel? No se trata de detener vuelos ni de vigilar puertos; se trata de compartir información, capacitación y polinización cruzada institucional.
Israel se presenta globalmente como el laboratorio del control poblacional del siglo XXI: sistemas de vigilancia, vigilancia predictiva, bases de datos biométricas y algoritmos que rastrean cada movimiento de las poblaciones objetivo. El ICE no va a Tel Aviv a estudiar pasaportes; está allí para estudiar las herramientas de la ocupación y ver cómo adaptarlas para su uso en territorio estadounidense.
Por eso es absurdo considerar las redadas del ICE como incidentes aislados. Cada operación es un ensayo, cada detención, una prueba beta de las técnicas de vigilancia perfeccionadas en territorios ocupados en el extranjero.
2. La policía militarizada en el país: derribando la línea entre la guerra y el control civil
Observe cómo opera el ICE hoy: redadas fuertemente armadas, ataques basados en inteligencia, ataques preventivos contra comunidades indocumentadas. Ahora imagine el modelo israelí: puestos de control, restricciones basadas en la identificación, monitoreo algorítmico de la disidencia y redadas punitivas en barrios enteros.
Esa lógica —el colapso de la distinción entre civiles e insurgentes, entre policía y guerra— se está imponiendo masivamente. El ICE no es una agencia civil en el sentido tradicional; funciona como una fuerza de ocupación dentro de sus propias fronteras. Y las consecuencias son predecibles: miedo, fragmentación social y coerción normalizada.
3. Palantir, la IA y los tecnócratas ejecutores del imperio
Aquí es donde entra la tecnología. Palantir y otras empresas tecnológicas afines a Israel no son solo «proveedores». Son arquitectos del control . Estas empresas implementan la vigilancia poblacional, la focalización predictiva y el mapeo de redes sociales, convirtiendo millones de vidas cotidianas en puntos de datos.
El modelo se perfeccionó en zonas de guerra y ocupación: Irak, Afganistán, Palestina. Ahora se utiliza a nivel nacional. Los migrantes son tratados como insurgentes. Se monitorean las redes sociales. Algoritmos predictivos deciden a quién se detiene. El software no discrimina al azar; es una herramienta de control racializado y de clase.
Cuando ves a ICE realizando redadas coordinadas por software de análisis predictivo, estás viendo el futuro de la policía en Estados Unidos: militarizada, automatizada y extrajudicial.
4. La ideología no es el punto: el sionismo como infraestructura, no como filosofía
Seamos claros. No se trata de religión ni ideología, sino de infraestructura. El término «sionista» no significa que alguien crea en la importancia espiritual o histórica de Israel; significa que alguien está integrado en una red global de poder, tecnología e inteligencia que normaliza la excepción permanente.
Esta infraestructura incluye tecnología compartida, conferencias compartidas, contratistas compartidos y estrategias compartidas para controlar poblaciones. No es una conspiración, sino un mercado de métodos eficaces. El estado de excepción permanente de Israel es un modelo que la clase dirigente estadounidense puede replicar sin la imagen confusa de una ocupación abierta.
5. El reflejo imperial de la etapa tardía: convertir los métodos externos en métodos internos
Los imperios no se relajan ante el declive. Internalizan sus métodos externos, y Estados Unidos no es la excepción. ICE, centros de fusión, policía militarizada, algoritmos predictivos: esto es la internalización de la lógica colonial.
Estados Unidos se prepara para tratar a sectores de su propia población como Israel trata a los palestinos: como amenazas perpetuas a la seguridad, sujetos a vigilancia, detención y control. Ya no basta con gestionar las fronteras; el imperio ahora gestiona poblaciones, redefine la disidencia como delincuencia y codifica la opresión en la tecnología y las prácticas policiales.
Esta es la israelización de Estados Unidos : una transferencia deliberada de la lógica de la ocupación desde territorios externos a las poblaciones nacionales, todo bajo el disfraz de la “aplicación de la ley”.
Las consecuencias son inmediatas y profundas.
- El miedo reemplaza la libertad. Las comunidades viven bajo la amenaza constante de redadas y deportaciones.
- Los datos sustituyen el juicio humano. Los algoritmos deciden quién es una «amenaza» sin transparencia ni rendición de cuentas.
- La militarización se normaliza. Las armas pesadas y el equipo táctico en las calles de Estados Unidos ya no son impactantes: son comunes.
- La lógica de la ocupación se convierte en la gobernanza estándar. El consentimiento y las libertades civiles pasan a un segundo plano frente al control y la seguridad.
En otras palabras, el imperio está construyendo las herramientas para vigilarnos de la misma manera que los vigila a “ellos” en el extranjero.
Lo que esto significa para la resistencia
Reconocer esto no es suficiente; es necesario actuar. Necesitamos:
- Exponer las redes que vinculan a las fuerzas de seguridad estadounidenses con modelos de ocupación extranjeros.
- Desarrollar la responsabilidad en torno a proveedores de tecnología como Palantir y los contratistas detrás de ellos.
- Contraatacar la policía militarizada como modelo de gobernanza.
- Combatir la narrativa de que el miedo a la migración, al disenso o a la protesta es una justificación legítima para la vigilancia masiva.
Esta es una lucha a largo plazo, pero la concienciación es la primera arma. Si no logramos conectar los puntos entre la ocupación extranjera y la aplicación de la ley a nivel nacional, la próxima ola de represión golpeará con más fuerza, y antes, de lo que la mayoría de los estadounidenses esperan.
Pensamiento final
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Tel Aviv no es una curiosidad. Es una señal. El imperio estadounidense está tomando prestadas, probando y perfeccionando herramientas de control perfeccionadas en territorios ocupados en el extranjero, y trayéndolas a casa. Las fronteras son solo el comienzo. La vigilancia, la inteligencia artificial, la militarización y la lógica de la ocupación ya están aquí. Reconocer la israelización de Estados Unidos es el primer paso para contraatacar.
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