Por Carlota Vergara (MADRIDIARIO), 24 de Enero de 2026

La compra del bloque completo del edificio situado en el número 42 de la calle Valverde, en el barrio de Malasaña, ha desencadenado un conflicto vecinal. La inmobiliaria que ha adquirido la finca ,vinculada a un fondo de inversión, ha instado a los residentes a abandonar sus viviendas y ha anunciado que no renovará de nuevo sus contratos de alquiler. Según han trasladado a Madridiario sus propios vecinos, la operación se ha firmado sin comunicación previa con los inquilinos. “Nadie nos avisó de la compra”, ha afirmado Sara Barquinero, vecina del edificio.
Tras la adquisición del inmueble, el nuevo propietario ha comunicado a los inquilinos su pretensión de no renovar los contratos conforme vayan venciendo y además, la inmobiliaria propietaria del edificio ha ofrecido a los vecinos las cuantías de los meses restantes del contrato para que abandonen con la mayor brevedad. Esta decisión ha afectado a un bloque en el que conviven vecinos, que llevan viviendo en esta calle más de 20 años. “Nos sorprendió mucho a todos que nuestro casero vendiera el edificio”, ha subrayado asegurando que no existían conflictos antes de la venta.
Los residentes de este edificio céntrico han insistido en que la presión para abandonar las viviendas se ha ido incrementando. Según fuentes vecinales, tras comunicar a la inmobiliaria su decisión de quedarse, “reaccionaron muy mal”. Barquinero ha detallado que la empresa propietaria contrató a la empresa Desokupa, que merodeaba por las inmediaciones del edificio. “Un empleado puebla la que antes era la garita del portero, en teoría para evitar que pase algo en los pisos vacíos”, han contado. La vecina también ha relatado que se sienten “asustados” por la situación y ha destacado que el edificio ya ha empezado a recibir visitas de personas ajenas al inmueble interesados en los pisos. Un total de 16 vecinos se encuentran en estado de “rebelión”, mientras que al menos uno de ellos se ha marchado antes de la finalización de su contrato.
La inmobiliaria habría manifestado su intención de reformar el edificio para darle un nuevo uso, una estrategia habitual en estas zonas céntricas del centro de la capital, donde el valor del suelo se ha disparado en los últimos años. En este contexto, los vecinos de Valverde 42 han avisado de que se les ha planteado abandonar las viviendas a cambio de compensaciones económicas que consideran insuficientes. “Es una birria”, ha resumido Baquinero al referirse a las cantidades ofrecidas, que no permiten acceder a un alquiler similar en ningún lugar del barrio.
El conflicto se ha desarrollado en paralelo a un proceso más amplio de transformación urbana en Malasaña. “Antes era una calle muy viva; ahora, es una calle terrorífica llena de airbnbs”, ha manifestado la vecina. En este sentido, la vecina ha denunciado que el deterioro del tejido social conlleva también perjuicios económicos en el entorno con el cierre de los pequeños comercios vinculados al barrio. “Yo toda mi vida la hacía en el barrio. Esto ha supuesto una pérdida de puestos de trabajo”, ha insistido.
Ante esta situación, los residentes que permanecen en Valverde 42 se han organizado para visibilizar su conflicto. “Este sábado 24 a las 18.00 horas os invitamos a asistir a un despliegue de pancartas en los balcones y a la presentación del bloque en lucha, un acto para decir que seguimos aquí, que no tenemos ninguna intención de marcharnos y también para solicitar a los poderes públicos, al amparo del artículo 47 de la Constitución, que elaboren urgentemente las normas pertinentes para garantizar una vivienda digna”, han expresado a través de un comunicado.
Los residentes han insistido en que su reivindicación es un problema estructural de acceso a la vivienda en las grandes ciudades y la propiedad ha exigido el traslado de los vecinos. “Su objetivo es montar otro edificio más lleno de Cozy Rooms in Malasaña”, han dicho desde la plataforma vecinal. En el caso de Valverde 42, los vecinos han explicado que muchos de ellos no pueden asumir un traslado fuera del barrio sin un coste personal y monetario elevado.
Muestras de apoyo
La situación que atraviesan los vecinos de Valverde 42 ha generado una oleada de apoyos por parte de organizaciones políticas y sociales, que han denunciado un nuevo caso de expulsión vecinal en el centro de la capital. Entre las agrupaciones, Izquierda Unida Madrid, PSOE Madrid, Mas Madrid, Podemos y el Sindicato de Inquilinas de Madrid han respaldado a los residentes damnificados por la compra del edificio.
Por su parte, los socialistas han manifestado que este conflicto “pone de manifiesto las consecuencias de la especulación inmobiliaria descontrolada y la falta de medidas eficaces para proteger a los inquilinos”. El PSOE ha subrayado que “no se puede permitir que fondos de inversión compren edificios enteros para vaciarlos de vecinos y destinarlos a usos turísticos o de alto rendimiento económico. Además, han reclamado al Ayuntamiento y a la Comunidad de Madrid “una actuación inmediata para frenar prácticas abusivas y garantizar el derecho constitucional a una vivienda digna”.
El Sindicato de Inquilinas de Madrid ha calificado esta operación como “un ejemplo claro de acoso inmobiliario y expulsión planificada de población residente”. La organización sindical ha criticado que “la renovación no sistemática de contratos y las ofertas económicas insuficientes buscan forzar la salida de los vecinos”. “Lo que está ocurriendo en Malasaña es parte de un modelo de ciudad que prioriza el beneficio de unos pocos frente a la vida de los barrios”, han afirmado.
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