Gaceta Crítica

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Estado de poderes destrozados: la maquinaria constitucional de Estados Unidos en crisis y sus implicaciones para la lucha transformadora

William Murphi (Substack del autor), 24 de Enero de 2026

Por qué se está rompiendo la separación de poderes, qué significa para los movimientos populares y cómo luchamos

Si cree que las disputas sobre órdenes ejecutivas o la legitimidad de la Corte Suprema son escaramuzas aisladas, no está viendo el panorama general. Lo que está sucediendo ahora mismo no es una simple propaganda procedimental, sino el desmoronamiento de un orden constitucional diseñado para gestionar las contradicciones capitalistas y limitar la soberanía popular. Y como la mayoría de los análisis ignoran la lógica sistémica más profunda, no ven las crecientes presiones que están a punto de desestabilizar la política convencional. Así que lea esto con atención, porque lo que está en juego es estructural, no retórico.


Introducción: Tres ramas, una crisis

En el último año, las tensiones estructurales en el sistema político federal de Estados Unidos han pasado de latentes a ebullición. Lo que solían ser focos de tensión ocasionales se han consolidado en conflictos persistentes y autoreforzados entre los poderes ejecutivo, judicial y legislativo. Pero no se trata solo de quién gana o pierde las luchas políticas individuales. Se trata de la función y la legitimidad de las propias instituciones .

Estamos presenciando no solo una contienda política, sino una crisis sistémica: un colapso de los mecanismos que supuestamente regulaban el poder dentro de un orden liberal constitucional. Esta crisis tiene sus raíces en contradicciones sociales más profundas: los fundamentos de clase del Estado, el debilitamiento de la rendición de cuentas democrática y el predominio del poder ejecutivo como reflejo de la necesidad del capital de tomar decisiones con rapidez.

Para entender este momento, tenemos que ir más allá del partidismo superficial y observar cómo estos conflictos institucionales son expresiones de los imperativos estructurales del capital y el correspondiente debilitamiento de las restricciones democráticas.


Primera parte: El Poder Ejecutivo: más allá de la política habitual

Dejemos esto en claro: el poder ejecutivo no se está extralimitando por personalidad o impulso. Lo hace porque el marco institucional existente no puede afrontar la magnitud de las crisis sociales, económicas y geopolíticas bajo las limitaciones de la gobernanza legislativa rutinaria .

1. El unilateralismo ejecutivo como lógica estructural

En los ámbitos de inmigración, aplicación de la ley a nivel nacional, regulación económica y política exterior, observamos una expansión incesante de la autoridad ejecutiva. Mediante órdenes ejecutivas, memorandos, reinterpretaciones de mandatos legales y un uso agresivo de la discreción administrativa, la presidencia se ha convertido en el principal centro de acción decisiva. Los tribunales a veces se resisten, y el Congreso ocasionalmente tuitea sobre la supervisión, pero la lógica del poder ha cambiado.

No se trata simplemente de ambición. El sistema capitalista exige una toma de decisiones rápida y centralizada ante la inestabilidad laboral, las perturbaciones en la cadena de suministro, la catástrofe climática y el reajuste geopolítico. Si bien la separación de poderes pretendía frenar los impulsos y dispersar la autoridad, las condiciones de crisis del siglo XXI han incentivado la concentración de la acción ejecutiva .

2. Derechos constitucionales vs. ejecución administrativa

Uno de los puntos más álgidos se encuentra en el ámbito de las prácticas de aplicación de la ley que eluden eficazmente las órdenes judiciales. Documentos del Departamento de Seguridad Nacional describen la entrada administrativa sin la autorización judicial tradicional, una medida defendida por el ejecutivo como necesaria para una aplicación eficaz de la ley. Los críticos, incluidos los constitucionalistas, consideran con razón que esto constituye una violación de las protecciones de la Cuarta Enmienda.

No deberíamos permitir que el legalismo oscurezca la lógica de poder subyacente: cuando el Estado administrativo se convierte en el motor de la aplicación de las prioridades del capital —desde el control del trabajo migratorio hasta la seguridad interna— las salvaguardas constitucionales se convierten en impedimentos que deben gestionarse o anularse.

3. La nueva economía política de la Edad Dorada

Nos encontramos en medio de lo que con razón podría llamarse una nueva Edad Dorada, no de nostalgia, sino de recurrencia estructural. La interrelación de la autoridad política con los intereses concentrados del capital se está acelerando. El ejecutivo ha emergido como un aparato de gestión de clase para conciliar las demandas de las élites díscolas —desde los monopolios tecnológicos hasta los oligarcas de los combustibles fósiles— con los resultados de las políticas públicas.

Esta función gerencial no es neutral: canaliza la capacidad del Estado para expandir la acumulación de capital, a la vez que contiene las presiones populares. La captura regulatoria, los enredos en la financiación de campañas y la puerta giratoria entre Wall Street y las agencias ejecutivas no son problemas, sino características de cómo se despliega el poder estatal al servicio de los imperativos del capital.


Segunda parte: El poder judicial: la legitimidad al límite

El poder judicial fue presentado en su momento como el árbitro neutral definitivo del orden constitucional. Hoy, es un terreno controvertido donde la legitimidad misma está en juego.

1. Jueces y abogados bajo presión

Observadores internacionales incluyeron recientemente a jueces y abogados estadounidenses en listas de profesionales del derecho en peligro, una denuncia simbólica que rara vez se lanza contra las democracias consolidadas. Esto no es una exageración; es una crítica a la creciente animosidad hacia los actores judiciales que obstruyen las agendas ejecutivas y legislativas.

Parte de esta hostilidad es performativa, impulsada por los medios de comunicación partidistas y la retórica. Pero también hay un componente material: los jueces que obstaculizan la aplicación de la ley o la inercia legislativa se convierten en blanco de campañas de deslegitimación política. La implicación estructural es corrosiva: cuando la independencia judicial se cuestiona constantemente, el Estado de derecho se convierte en un campo de batalla, no en un estabilizador .

2. Batallas de nombramiento y conflictos jurisdiccionales

El conflicto en torno a los jueces no es solo retórico. Es procesal y sustantivo. El proceso de nombramiento de jueces, especialmente en las instancias de apelación y de la Corte Suprema, se ha convertido en una guerra de poder por ideologías políticas. Cuando una facción controla la maquinaria de nombramientos, la utiliza como arma para integrar aliados judiciales a largo plazo en el sistema.

¿El resultado? Los tribunales reflejan cada vez más bloques políticos en lugar de juristas neutrales. Y cuando el poder judicial anula acciones ejecutivas por razones constitucionales, alimenta nuevos ataques a la legitimidad judicial. Este ciclo de retroalimentación acelera el colapso institucional.

3. Déficit de confianza en la Corte Suprema

La confianza pública en la Corte Suprema es históricamente baja. Los debates sobre la expansión de la corte, las normas éticas para los jueces y las decisiones constitucionales de alto riesgo han politizado la corte más que en cualquier otro momento desde principios del siglo XX. La corte ya no es vista, ni siquiera por muchos de sus defensores, como un árbitro imparcial.

Desde una perspectiva sistémica, esta erosión de la legitimidad es importante porque se suponía que el poder judicial sería uno de los últimos pilares de la estabilidad institucional. En cambio, se ha convertido en otro escenario de combate partidista.


Tercera parte: La legislatura: estancamiento y abdicación

Si el poder ejecutivo se expande y el judicial se encuentra bajo asedio, ¿qué pasa con el Congreso? La respuesta es brutal pero simple: el Congreso ha renunciado a sus funciones históricas , dejando espacio para la decisión ejecutiva y la resolución judicial de lo que deberían ser cuestiones políticas.

1. Polarización y colapso institucional

El poder legislativo está paralizado por una profunda polarización. Los comités solo existen nominalmente; la deliberación política sustancial ha dado paso a la grandilocuencia televisada. Los votos se calculan no en función de los méritos políticos, sino en función de las señales faccionales. El resultado es una inercia legislativa asombrosa.

Sin una legislatura funcional para diseñar políticas coherentes y democráticas —especialmente en temas como la reforma migratoria, la desigualdad económica y el clima— el ejecutivo interviene con medidas ad hoc y los tribunales se convierten en el foro para resolver disputas que deberían haberse resuelto políticamente.

2. Batallas presupuestarias y tira y afloja por las asignaciones

Las recientes disputas sobre asignaciones presupuestarias —para el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), la seguridad de la Corte Suprema y otras funciones federales— revelan la profundidad de la disfunción institucional. En lugar de resolver los asuntos presupuestarios mediante la negociación política habitual, vemos políticas arriesgadas, acuerdos de última hora y resoluciones continuas a corto plazo. Estas crisis episódicas refuerzan la narrativa de que el Congreso es incapaz de gobernar .

Esta abdicación no es simplemente incompetencia, sino una autonegación institucional. Al negarse a ejercer su autoridad constitucional sobre el erario público, el Congreso cede poder al ejecutivo y se deslegitima ante la opinión pública.

3. Deferencia a los tribunales y al poder ejecutivo

En un tema tras otro —política climática, regulación sanitaria, normas laborales— el Congreso ha cedido ante los tribunales y el ejecutivo. Ya sea por evasión deliberada o por incapacidad, el silencio legislativo obliga a tomar decisiones en ámbitos que carecen de rendición de cuentas democrática. La consecuencia: las políticas se formulan por decreto o por decreto judicial, no por representantes electos.

Desde una perspectiva estructural marxista, esto tiene sentido. El Estado capitalista no desea una legislatura plenamente dinámica que articule abiertamente los conflictos de clase. Prefiere un gobierno tecnocrático, una gobernanza gerencial y regulaciones con aplicación judicial. La democracia, en su forma robusta, es un obstáculo para el buen funcionamiento de la gobernanza capitalista.


Cuarta parte: Síntesis sistémica: qué significa esta crisis

En este punto de la historia de Estados Unidos, no estamos simplemente debatiendo la forma o el alcance de las políticas públicas. Estamos presenciando la erosión de los pilares constitucionales que pretendían equilibrar el poder, proteger los derechos y mediar en los conflictos entre las fuerzas sociales.

1. Una crisis de separación de poderes

La separación clásica de poderes —donde cada rama controla a las demás y crea negociaciones políticas— se está desmoronando. El ejecutivo afirma su dominio, el judicial lucha por la soberanía procesal y el legislativo se repliega en enclaves facciosos.

No se trata de un caos en el vacío: es la consolidación del poder en formas menos democráticas y más alineadas estructuralmente con los imperativos del capital .

2. Implicaciones para los movimientos y el poder popular

Para quienes están comprometidos con la lucha transformadora, esta crisis tiene tanto peligros como oportunidades.

El peligro: un ejecutivo consolidado que eluda los controles democráticos puede aplastar el disenso por medios administrativos y legales bajo el pretexto de la seguridad nacional o la estabilidad económica.

El inicio: Cuando la legitimidad institucional se derrumba, los movimientos populares ganan influencia. Cuando los tribunales se deslegitiman y el Congreso se percibe como irrelevante, el terreno de la lucha política vuelve a la movilización masiva, el poder callejero y la acción colectiva organizada .

Ésta es la contradicción que el Estado del capital no puede controlar plenamente: cuanto más centraliza la autoridad en manos ejecutivas para gestionar las crisis, más revela el núcleo antidemocrático del sistema y más espacio abre para la política contrahegemónica.


Conclusión: ¿Qué viene después?

La crisis en las tres ramas del gobierno federal estadounidense no es un juego de salón para académicos ni expertos. Es una ruptura estructural del orden constitucional, impulsada por imperativos sistémicos del capital, la oligarquía organizada y el deterioro institucional.

Hemos llegado a un momento en el que los mecanismos fundamentales de la gobernanza —la deliberación legislativa, la independencia judicial, la moderación ejecutiva— se encuentran en abierto conflicto. Comprender este momento requiere más que un análisis superficial; exige un análisis materialista histórico, el reconocimiento de las fuerzas de clase y una reflexión estratégica sobre el funcionamiento real del poder.

Para quienes están comprometidos con el cambio sistémico, la cuestión no es si participar, sino cómo. Porque el terreno de la lucha está cambiando del debate institucional a la política de legitimidad y proyección de poder .

La crisis de separación de poderes no es el fin de la política: es una señal de que la política en su forma más intensa, más democrática y más antagónica está a punto de ocupar un lugar central .

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Recursos y lecturas adicionales

1. Fuentes principales

Estos artículos e informes documentan las crisis institucionales inmediatas, los excesos del ejecutivo y los desafíos judiciales y legislativos analizados en la publicación.

  1. The Guardian. La política de «pago por participación» de Trump impulsa una nueva Era Dorada, según los expertos . 23 de enero de 2026. https://www.theguardian.com/us-news/2026/jan/23/trumps-politics-gilded-age
  2. Christian Science Monitor. En un año, Trump lo ha revolucionado todo. ¿Con qué efecto? 18 de enero de 2026. https://www.csmonitor.com/USA/Politics/2026/0118/trump-presidency-immigration-doge-justice
  3. Reuters. La Cámara de Representantes de EE. UU. aprueba 30 millones de dólares adicionales para la seguridad de la Corte Suprema . 22 de enero de 2026. https://www.reuters.com/legal/government/us-house-approves-additional-30-million-supreme-court-security-2026-01-22
  4. Washington Post. DHS: ¿Sin orden judicial? No hay problema. 22 de enero de 2026. https://www.washingtonpost.com/opinions/2026/01/22/ice-warrants-memo-fourth-amendment-unconstitutional
  5. The Guardian. El Día del Abogado en Peligro destaca el declive del sistema judicial estadounidense . 22 de enero de 2026. https://www.theguardian.com/us-news/2026/jan/22/lawyers-judges-intimidation-trump
  6. Congress.gov. Informes de los comités sobre asignaciones y supervisión del presupuesto federal . 119.º Congreso. https://www.congress.gov/committee-report/119th-congress/house-report/178
  7. ArXiv. La polarización del Congreso de EE. UU.: Causas estructurales y consecuencias institucionales . 2019. https://arxiv.org/abs/1904.10317
  8. Wikipedia. TikTok contra Garland: Impugnación legal a la autoridad ejecutiva sobre redes sociales https://en.wikipedia.org/wiki/TikTok%2C_Inc._v._Garland

2. Lecturas adicionales (anotadas)

Estos libros y artículos proporcionan análisis histórico, estructural y marxista para profundizar la comprensión de la lógica sistémica detrás de las crisis.

  1. Barak, Oren. El juez en una democracia . Harvard University Press, 2006. Examina la independencia y la legitimidad judicial bajo presión política.
  2. Skocpol, Theda. Estados y revoluciones sociales . Cambridge University Press, 1979. Análisis estructural de las instituciones estatales y la agitación social: útil para comprender los conflictos entre el ejecutivo y el legislativo en contexto.
  3. Piketty, Thomas. Capital e ideología . Harvard University Press, 2020. Explora la concentración de la riqueza y su influencia en las estructuras políticas.
  4. Barker, Rodney. Legitimando el Estado: Derecho, Política y la Esfera Pública . Palgrave, 2009. Se centra en cómo se crea y se impugna la legitimidad del Estado, lo cual es directamente relevante para los debates sobre la Corte Suprema y la autoridad federal.
  5. Harvey, David. Diecisiete contradicciones y el fin del capitalismo . Oxford University Press, 2014. Analiza las tensiones entre la autoridad centralizada y la rendición de cuentas democrática en la gobernanza capitalista.
  6. Skelley, Geoffrey. Bloqueo del Congreso e Inercia Institucional . Routledge, 2018. Examina cómo la polarización y la complejidad procesal debilitan la autoridad legislativa.
  7. Foucault, Michel. Seguridad, territorio y población . Conferencias del Collège de France, 1977-78. Marco para la comprensión de la gestión burocrática y ejecutiva de la población.
  8. Sklansky, David. Democracia y Tribunales . Princeton University Press, 2017. Explora la tensión entre la autoridad judicial y la soberanía popular.
  9. Wallerstein, Immanuel. El sistema-mundo moderno . Academic Press, 1974–2011. Sitúa las estrategias ejecutivas estadounidenses en el sistema capitalista global.
  10. Zinn, Howard. Una historia popular de los Estados Unidos . Harper & Row, 1980. Perspectiva histórica sobre cómo las instituciones históricamente defienden el poder de la élite.

3. Lecturas sugeridas para activistas

Recursos prácticos, tácticos y contemporáneos para quienes buscan organizarse y resistir el exceso sistémico.

  1. Chomsky, Noam. Réquiem por el sueño americano . Seven Stories Press, 2015. Explica la concentración de la riqueza y la influencia política, destacando la necesidad de la lucha estructural.
  2. Milkman, Ruth. Sobre género, trabajo y organización . Verso, 2016. Guías sobre estrategia del movimiento obrero y construcción de coaliciones de base.
  3. Castells, Manuel. Redes de indignación y esperanza . Polity Press, 2012. Muestra cómo los movimientos sociales aprovechan el poder en red contra sistemas arraigados.
  4. Standing, Guy. El precariado: la nueva clase peligrosa . Bloomsbury, 2011. Contexto para la movilización de trabajadores precarios bajo presiones institucionales y económicas.
  5. Tarrow, Sidney. Poder en movimiento: Movimientos sociales y política contenciosa . Cambridge University Press, 2011. Guía estratégica para la protesta sostenida, la desobediencia civil y la lucha política organizada.
  6. La Zona Gris. Periodismo de investigación sobre el poder estatal y la influencia corporativa en Estados Unidos.https://thegrayzone.com
  7. Libertad para los inmigrantes. Recursos legales y organizativos contra la extralimitación del ICE.https://www.freedomforimmigrants.org
  8. Democracy Now. Informes diarios sobre la resistencia popular y las libertades civiles.https://www.democracynow.org

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