Bruno Falci (TeleSur), 22 de Enero de 2026

China pronunció una de sus recientes y más enérgicas intervenciones en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, condenando la acción militar de Estados Unidos contra Venezuela y exigiendo la liberación inmediata del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, quienes fueron detenidos por la fuerza.
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El embajador de China ante las Naciones Unidas, Fu Cong, destacó durante la sesión de emergencia que la operación refleja el aislamiento diplomático de Washington ante la comunidad internacional. Reiteró que China está dispuesta a colaborar con los países de la región y la comunidad internacional para proteger la soberanía venezolana y garantizar la paz en América Latina y el Caribe.
“Estamos dispuestos a colaborar con los países de la región y con la comunidad internacional para fortalecer la solidaridad, la cooperación, defender la justicia y salvaguardar conjuntamente la paz y la estabilidad en América Latina y el Caribe”, afirmó Fu Cong.
Según Beijing, la comunidad internacional debe priorizar el diálogo, el respeto a la soberanía de los Estados y la resolución pacífica de las disputas, evitando acciones unilaterales que puedan desestabilizar regiones enteras.
Ningún país puede actuar como policía del mundo, ni ningún Estado puede asumir el papel de juez internacional. La paz y la estabilidad internacionales solo pueden garantizarse mediante el multilateralismo y la cooperación entre todos los Estados, subrayó el embajador.
Secuestro de Jefe de Estado y violación del orden internacional
Fu Cong calificó los acontecimientos del 3 de enero como una grave violación de las normas que rigen las relaciones internacionales, que implica la detención forzada de un jefe de Estado en funciones, un acto extremo incluso en escenarios de guerra declarada.
El 3 de enero, Estados Unidos llevó a cabo flagrantes incursiones ilegales, deteniendo por la fuerza al presidente y a su esposa y expulsándolos del país. Declararon que gobernarían el país y no descartaron una segunda ronda de operaciones militares, incluyendo acciones de mayor envergadura, declaró el embajador chino.
El episodio desató advertencias sobre precedentes peligrosos para el sistema internacional, en particular para los países del Sur Global, históricamente sujetos a intervenciones externas con pretextos políticos o de seguridad. Autoridades de países vecinos y organizaciones regionales advirtieron que tales acciones podrían socavar la estabilidad y sentar un precedente para la intervención militar directa en gobiernos soberanos.
“China está profundamente conmocionada por este acoso unilateral de Estados Unidos, que condenamos categóricamente”, añadió Fu Cong.
Beijing enfatiza que ningún país puede actuar como policía o juez internacional, y la historia demuestra que las soluciones militares no resuelven las crisis, sólo las profundizan.
Exigen la liberación del presidente Maduro
Un punto central de la declaración de China fue la demanda clara y directa de la liberación inmediata de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, junto con la garantía de su seguridad física y sus derechos humanos, en respuesta a un acto calificado como secuestro de un jefe de Estado en funciones.
“Hacemos un llamado a Estados Unidos para garantizar la seguridad personal del presidente Maduro y su esposa y liberarlos de una vez por todas”, dijo Fu Cong.
Según Beijing, Venezuela conserva su pleno derecho a la autodeterminación, protegido por normas concretas del derecho internacional y de los tratados internacionales de derechos humanos que garantizan la libre elección de gobiernos sin coerción externa.
“Venezuela es un Estado independiente y soberano, con pleno derecho a defender su soberanía y dignidad nacionales”, enfatizó Fu Cong.
China advierte que cualquier intento de alterar un gobierno legítimo por medios coercitivos, como arrestos forzosos o intervenciones militares unilaterales, constituye una grave violación del derecho internacional y el multilateralismo, lo que subraya la necesidad de proteger la paz, la estabilidad y la integridad territorial de Venezuela.
Sanciones, bloqueos y el prolongado asedio a Venezuela
La intervención de China contextualizó el ataque militar dentro de una estrategia más amplia de presión contra Venezuela, caracterizada por años de sanciones económicas, bloqueos financieros e intentos de aislamiento diplomático. Según Fu Cong,
La comunidad internacional ha expresado reiteradamente su profunda preocupación por las sanciones, los bloqueos y la amenaza del uso de la fuerza contra Venezuela.
Análisis concretos indican que estas medidas han tenido graves impactos económicos. Un estudio conjunto de Global South Insights y el Instituto Tricontinental muestra que, entre 2017 y 2024, las sanciones impuestas por Estados Unidos causaron una pérdida estimada de aproximadamente 226 000 millones de dólares en ingresos petroleros, equivalente a más del doble del PIB del país durante ese período.
Según la OPEP, el petróleo representa alrededor del 95% de las exportaciones de Venezuela y la producción nacional cayó a alrededor de 0,9 a 1 millón de barriles por día, lo que refleja la combinación de restricciones externas y dificultades operativas internas.
Desde la perspectiva del derecho internacional, las sanciones y los bloqueos son ilegales y violan normas concretas. La Carta de las Naciones Unidas protege la soberanía y la igualdad de los Estados y prohíbe el uso de la fuerza o la coerción para interferir en los asuntos internos (artículos 2(1) y 2(4)).
El principio de no intervención, establecido en la Convención de La Haya de 1907 y reafirmado en resoluciones de la Asamblea General, prohíbe las medidas unilaterales que intenten cambiar gobiernos soberanos. El derecho internacional humanitario, en virtud del artículo 33 del Cuarto Convenio de Ginebra, prohíbe el castigo colectivo de la población civil, mientras que los tratados internacionales garantizan la autodeterminación de los pueblos, incluida la libre elección de gobiernos sin coerción externa.
“Como miembro permanente del Consejo de Seguridad, Estados Unidos ha ignorado las serias preocupaciones de la comunidad internacional y, deliberadamente, ha pisoteado la soberanía venezolana, su seguridad y sus legítimos derechos e intereses”, afirmó Fu Cong.
Violación de los Principios Fundacionales de la ONU
Para China, la gravedad de la acción estadounidense no radica sólo en su impacto regional sino también en la violación directa de los pilares del sistema multilateral establecido después de la Segunda Guerra Mundial.
“Los principios de igualdad soberana, no interferencia en los asuntos internos, solución pacífica de disputas internacionales y prohibición del uso de la fuerza en las relaciones internacionales han sido gravemente violados”, afirmó el embajador chino.
La operación que resultó en el secuestro de Maduro y su esposa constituye, según Pekín, un claro ejemplo de irrespeto a la Carta de la ONU (artículos 2.1 y 2.4), al principio de no intervención de la Convención de La Haya de 1907 y a los derechos humanos consagrados en los tratados internacionales, incluida la prohibición del castigo colectivo a poblaciones civiles.
Al priorizar la fuerza militar, Washington debilita deliberadamente los mecanismos diplomáticos y legales que sustentan la paz internacional, advirtió Beijing, enfatizando que las soluciones militares unilaterales nunca reemplazan el diálogo multilateral y sólo empeoran las crisis regionales y globales.
Intervenciones históricas de Estados Unidos en América Latina y el mundo
Fu Cong reforzó sus críticas recordando intervenciones militares estadounidenses anteriores que resultaron en inestabilidad prolongada, crisis humanitarias y enormes impactos en las poblaciones civiles.
“La historia nos recuerda con crudeza que las soluciones militares no son soluciones. El uso indiscriminado de la fuerza solo provocará crisis aún mayores”, afirmó el embajador.
Destacó que, como en Irak, Libia y diversas intervenciones en América Latina, las acciones unilaterales de Estados Unidos generaron colapso institucional, desplazamientos masivos y severos daños económicos, lo que refuerza la visión de que Venezuela enfrenta hoy una lógica recurrente de intervención externa.
Propuesta china: diálogo, multilateralismo y solidaridad
Al concluir su intervención en la ONU, China reiteró su voluntad de actuar diplomáticamente para contener la escalada del conflicto, fortalecer la cooperación internacional y proteger la soberanía venezolana ante la acción militar de Estados Unidos.
“Estamos dispuestos a colaborar con los países de la región y con la comunidad internacional para fortalecer la solidaridad, la cooperación, defender la justicia y salvaguardar conjuntamente la paz y la estabilidad en América Latina y el Caribe”, afirmó el embajador chino.
Beijing enfatizó que la solución a las crisis internacionales debe basarse en el diálogo, la negociación pacífica y el respeto a la Carta de la ONU, evitando medidas unilaterales que desconozcan la soberanía de los estados independientes.
Impacto humano del ataque
El ataque militar estadounidense contra Venezuela el 3 de enero dejó decenas de muertos y numerosos heridos. Entre las víctimas se encontraban militares y civiles, mientras que los barrios residenciales cercanos a las zonas atacadas sufrieron daños considerables, especialmente en las regiones cercanas a Caracas y La Guaira.
Los hospitales y centros de salud, ya debilitados por años de crisis, se vieron desbordados para atender a los heridos, enfrentando cortes de electricidad y dificultades logísticas.
En respuesta, multitudes salieron a las calles en varias ciudades, mostrando apoyo al presidente Nicolás Maduro y condenando la intervención extranjera, mientras parlamentarios venezolanos reforzaron el llamado a la liberación inmediata del presidente y su esposa y a la defensa de la soberanía del país.
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