Gaceta Crítica

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Por qué salimos a la calle: 17 voces contra el genocidio en Gaza.

Rocío Cruz y Adhik Arrilucea (PÚBLICO), 4 de Octubre de 2025

A cuatro días del segundo aniversario del 7-O, la sociedad civil se moviliza para mostrar su solidaridad con el pueblo palestino y exigir al Gobierno acciones contundentes contra el Estado de Israel. ‘Público’ ha hablado con quienes participan en las protestas para conocer por qué no están dispuestos a callarse.

Collage
Personas que no fallarán a las movilizaciones en apoyo al pueblo palestino del 4 y 5 de octubre en toda España.

A cuatro días de cumplirse dos años del ataque de Hamás y, días después, del inicio del asedio del Ejército israelí sobre Gaza, las calles volverán a teñirse de blanco, verde, rojo y negro. Desde aquel 7 de octubre de 2023, la avalancha de solidaridad no ha dejado de crecer. Ha estado presente en cada escenario, en cada colegio, en cada hospital. La ciudadanía ha dicho basta. Basta de mirar hacia otro lado. Basta de complicidad. Este fin de semana, miles de personasvolverán a llenar las plazas y avenidas de sus pueblos y ciudades. Lo harán por la Flotilla. Por Palestina. Por quienes resisten entre las ruinas de Gaza.

Conciencia. Compromiso. Humanidad. Esperanza. Reacción. Obligación. Paz. ¿Por qué hay que salir a la calle contra el genocidio en Gaza? En este artículo, Público recoge 17 testimonios que, desde distintas comunidades autónomas, comparten sus razones para no fallarle al pueblo palestino. 

Marielle, Andalucía (21 años)

«Las movilizaciones por Palestina son una expresión directa de cómo nos sentimos. Detrás de cada cántico, de cada ‘no es una guerra, es un genocidio’, hay mucho más que rabia y tristeza”. HablaMarielle Andrade, de 21 años, que comparte con Público cuáles son sus razones para echarse a la calle: “Estoy harta de ver cómo el sistema imperialista occidental patrocina el genocidio del pueblo palestino, y después va dando lecciones de moralidad y derechos humanos». 

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«No nos engañan, sabemos perfectamente —añade Andrade— lo que quieren los poderosos: sacar rédito económico del negocio armamentístico y repartirse el territorio palestino para aumentar aún más su insultante riqueza. Si salgo a las calles con tanta fuerza es porque estoy harta de la impunidad de la que gozan los sionistas y de la complicidad de aquellos que supuestamente nos representan». 

«Marchar por Palestina, e incluso la desobediencia civil, es la única manera de presionar a los gobiernos, cobardes y cómplices, de que tomen medidas reales y que no se quede en declaraciones simbólicas, que se ríen del dolor del pueblo palestino. Si voy a las movilizaciones junto a mis compañeras es para que nos escuchen los de arriba, necesitamos incomodarlos, que no se les olvide que somos muchas, que no vamos a callar y que ocuparemos las calles tantas veces como haga falta«, remacha.

Marielle Andrade

Rafael, Andalucía (74 años)

A sus 74 años, Rafael Lara no se perderá la movilización por Palestina en Cádiz este fin de semana. «Estaré, todo en la primera línea que pueda, porque tenemos que gritar alto y claro ¡basta! Basta de crímenes, basta de complicidad«, infiere en una entrevista con el periodista Raúl Bocanegra. «Israel y la timorata Europa, el mundo entero en realidad, se han encontrado con el más sostenido, masivo y potente movimiento popular que supera ya con creces el no a la guerra», dice. Para Rafael, este movimiento es el que está logrando cambiar las cosas. «Y yo estoy aquí, porque, a mi edad, me siento parte del mismo». 

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Rafael Lara.

Juan Antonio, Andalucía (65 años)

Juan Antonio Ruiz también se suma a las movilizaciones de este fin de semana para apoyar a Palestina frente al genocidio israelí. «Hay un poder que, con la connivencia de EEUU y los gobiernos de la UE, hace lo que le da la gana», critica. Afea también cómo «hay quien ha tratado de aparentar que ha querido hacer algo, como Pedro Sánchez con la Flotilla, pero que luego queda en nada. Esto hace que el ridículo y la frustración sea aún mayor«. «Solo hay reacciones aparentes o de postureo ante la movilización ciudadana. Pero nadie tose», lamenta.

Juan Antonio Ruiz Giraldo.

La frustración aumenta cuando «estamos observando el genocidio casi en directo. Vemos cómo se asesina impunemente y vemos que no hay reacción«. Con estos sentimientos, Juan Antonio aboga por mantener la presión en las calles. «Ante una gente que es capaz de hacer lo que le viene en gana, somos nosotros, la gente y los pueblos, los que estamos reaccionando. Es el valor y la esperanza de que a lo mejor influimos en algo».

Nil Comes, Catalunya (22 años)

Nil Comes está participando en las movilizaciones de solidaridad con Palestina como cualquier manifestante: sin formar parte de la organización, simplemente siguiendo la convocatoria. «No podía no ir a dar mi apoyo. Protesto contra el genocidio del pueblo palestino por parte de Israel y contra la indiferencia, incluso complicidad, de Europa ante esta situación. Lo de la Flotilla es solo la guinda del pastel», explica al periodista Albert Aragonès desde la nueva manifestación que los estudiantes han realizado este viernes en Barcelona. Nil reclama respuestas políticas mucho más contundentes: «De momento hay muchas palabras y pocas acciones reales».

Nil Comes.

Para él, es crucial concienciar a los más jóvenes: «Si tenemos que esperar a que nuestra generación llegue al poder para ser capaz de hacer algo, en la Franja de Gaza no quedará ningún palestino vivo, solo colonos israelíes«. Nil lamenta que la movilización aún sea insuficiente para generar una presión real: «Las convocatorias hablan de pararlo todo, pero la cantidad de gente que se está moviendo es poca para ejercer la presión necesaria. Si queremos que nuestros dirigentes tomen decisiones reales, nuestras acciones deben ser más contundentes«.

Laia Gurrutxaga, Catalunya (26 años)

Como Nil, Laia Gurrutxaga participa en la protesta estudiantil del mediodía de este viernes en la plaza Universitat de Barcelona y pone el foco en la necesidad de legitimidad y seguridad de las acciones: «Aquí poco se puede hacer, pero estaría bien que las fuerzas de autoridad nos dejaran ejercer nuestro derecho a protestar. No se trata de hacer daño a nadie; vamos a manifestarnos por Palestina, por su gente y por la injusticia que están viviendo». Laia también destaca en declaraciones a Público el papel de la concienciación: «Creo que la Flotilla ha ayudado a que más gente se sensibilice. Las grandes transformaciones no vienen solo de dos hombres firmando un papel, sino cuando la revolución nace del pueblo».

Laia Gurrutxaga.

Laia Gurrutxaga: «Las grandes transformaciones no vienen solo de dos hombres firmando un papel, sino cuando la revolución nace del pueblo»

Para Laia, todas las movilizaciones son válidas, pero valora especialmente acciones universitarias como acampadas o huelgas estudiantiles que paralicen actividades educativas: «Las manifestaciones son accesibles para todas las edades, pero acciones como las acampadas hacen que la huelga estudiantil sea realmente efectiva«. Aún así, reconoce confusión en la movilización reciente: «Las protestas de ayer [en referencia al jueves] no tenían un objetivo claro. Cuando se intentó entrar a la Ronda Litoral y después al puerto, no sabíamos si se quería impedir el acceso o había otra finalidad. Los Mossos impidieron la entrada y, sin un buen diálogo con las fuerzas de autoridad, todo se resuelve a golpes de porra».

Gerard Mena, Catalunya (31 años)

Participante en la acampada de la plaza de la Carbonera, cerca del puerto de Barcelona, Gerard Mena explica a Albert Aragonès cómo se están organizando: «Realmente la gente que estamos en la acampada nos estamos organizando para ir a todas las manifestaciones. Todos buscamos el mismo objetivo, que es seguir ejerciendo presión sobre los gobiernos para que detengan el genocidio. Nos dividimos para unir esfuerzos. Es un momento en el que todos somos necesarios«. Sobre el futuro de la acampada, Gerard añade: «La asamblea colectiva aún no ha decidido cuál será el objetivo final. De momento, la acampada tiene vocación de permanencia hasta el día 15 de octubre, que es cuando hay convocada una huelga general en Catalunya en apoyo a Palestina«. En la primera noche, decenas de personas han dormido en la acampada.

Gerard Mena.

Xosé María, Galicia (66 años)

Esta no es la primera vez que Xosé María Dios se manifiesta en apoyo al pueblo palestino. A sus 66 años y recién jubilado como médico de Atención Primaria en Outes, A Coruña, sigue recorriendo las calles de Galicia. Vive en Santiago de Compostela. Asiste a cada concentración de la mano de su compañera, su mujer. También de la de su hijo. Estuvo presente en la despedida de uno de los barcos de la Flotilla que zarpó desde la Isla de Arousa. 

Xosé María Dios con su mujer en Noia, un municipio de A Coruña.

Este domingo, Xosé María volverá a salir a la calle. Lo hará, dice, «para demostrarle a los gobiernos que se puede hacer muchísimo más de lo que están haciendo«. Para él, la ciudadanía está siendo testigo de un «holocausto en directo«, de una «masacre que ya ha segado la vida de 65.000 personas», aunque sospecha que la cifra real es aún mayor. «No hay ninguna razón política, religiosa o ética que pueda justificar esta matanza», afirma tajante a Público. Cree que la mejor herramienta a su alcance es la movilización: «Manifestarse y sensibilizar a la gente es la manera de hacer llegar el mensaje a quienes tienen el poder. La razón está de nuestro lado, pero nos faltan los medios de los que disponen los gobiernos. Y justo eso es lo que hay que provocar con estas manifestaciones». 

Xosé María Dios: «Hay que demostrarle a los gobiernos que se puede hacer muchísimo más de lo que ellos están haciendo»

Patxi, Galicia (47 años)

José Manuel Sánchez, Patxi, tiene 47 años. Es natural de A Coruña y vive en Oleiros. Es arquitecto y trabaja en Hábitat Social, un estudio cooperativo y sin ánimo de lucro de arquitectura y urbanismo participativo. Tiene dos hijos, niña y niño, de nueve y cinco años, respectivamente. Participará este domingo en las protestas contra el genocidio de Israel en Palestina. Lleva haciéndolo desde que se produjo la invasión de Gaza tras los atentados de Hamás hace dos años. Lamenta que durante todo este tiempo, quizá por el impacto emocional de aquellos asesinatos, haya habido cierta «tolerancia» con las masacres que el Ejército israelí ha perpetrado desde entonces en la Franja.

José Manuel Sánchez.

«¿Qué imagen se precisa para que nos demos cuenta de que no podemos tolerar lo que está sucediendo? Quizá la espoleta que ha prendido la respuesta que se está dando ahora han sido las imágenes de la hambruna a la que el Gobierno de Israel ha sometido a la población palestina, pero esto ya dura dos años. ¿Qué necesidad hay ahora de perderse en el debate sobre lenguaje y la definición jurídica de genocidio? Esta no es una cuestión de izquierda o derecha, sino de defender los derechos humanos o no hacerlo», sostiene en una charla con el periodista Juan Oliver.

Zahia, País Valencià (31 años)

Zahia Guidoum tiene 31 años y este sábado saldrá a las calles de València para manifestarse contra el genocidio en Palestina. «Es una de las últimas colonias europea y por eso nos interpela a todas las personas que entendemos las luchas decoloniales«, asegura en conversación con el periodista Ricard Chulià. «Palestina está subyugada a un Estado genocida y, por tanto, salir a la calle por su liberación es una obligación moral para las personas que tenemos la libertad de hacerlo».

Zahia (centro).

También reflexiona sobre el marco histórico y narrativo en el que se dispondrán las posiciones que ahora mismo ocupa cada persona. «Creo que en el futuro se mirará hacia esta época y nos preguntaremos qué rol jugábamos cada uno y cada una de nosotros en este proceso, en ese genocidio que hemos podido y podemos ver desde nuestros teléfonos». Zahia subraya que «hay una cosa en la que Netanyahu tiene razón: lo que está haciendo el Estado genocida de Israel con Palestina no es nada nuevo. Se ha hecho antes en la historia, pero no teníamos teléfonos para verlo». En este sentido, compara la situación de Gaza con la de Auschwitz, con la diferencia de que «nosotros sí que vemos las madres llorando, sí que sabemos que hay cerca de medio millón de muertes, de las que la mayoría, alrededor del 70%, son niños y niñas. Por lo que hay que manifestar un compromiso firme con la causa palestina, que es hoy la causa de la libertad del mundo».

 Zahia Guidoum: «Palestina está subyugada a un Estado genocida y, por tanto, salir a la calle por su liberación es una obligación moral» 

Arantza, Navarra (60 años)

Arantza Panigua vive en Pamplona y este sábado no se moverá de allí. «Iré a la manifestación porque tengo la obligación de estar en la calle, peleando para que Palestina sea libre. No podemos quedarnos en el sofá», dice en una charla con el periodista Danilo Albin desde las mismas calles que este fin de semana se convertirán en un clamor colectivo contra el genocidio. 

Arantza Panigua.

Patricia, Asturias (43 años)

Hace dos años, Patricia Barranco vivía su embarazo entre manifestaciones en apoyo a Palestina. En cada concentración se acariciaba la tripa con una mezcla de miedo y tristeza. Muchísima tristeza. «Podría ser yo, podría ser mi hijo quien estuviera muriéndose de hambre«, confiesa a Público. Vive en Asturias. Es maestra de Primaria en Avilés. Tampoco puede evitar proyectar ese pensamiento en sus propios alumnos: «Cuando les miro a la cara, pienso que podrían ser ellos. Lo que está ocurriendo en Palestina podría pasar aquí o en cualquier otro lugar del mundo».

Patricia Barranco.

Este fin de semana, Patricia volverá a movilizarse, esta vez acompañada de su pareja y de su hijo. «No es una guerra, es un genocidio», afirma. Está convencida de que la opinión pública tiene un papel determinante para presionar y frenar esta situación. Como ciudadana, siente que es su deber moral acudir a cualquier acto que se organice «para intentar detener la barbarie». Como profesora, insiste en que la ley educativa LOMLOE establece que los docentes deben fomentar en su alumnado una conciencia crítica y activa en la construcción de la paz. «Tenemos que darles ejemplo, dentro y fuera del colegio, y que sepan que sus profes también están en la calle manifestándose».

Carmen, Asturias (47 años)

Carmen Riesgo vive en Castrillón, un concejo de Asturias. Es educadora infantil. Se va a manifestar este fin de semana junto a su pareja y sus dos hijos. «Voy a protestar porque me parece atroz que estemos asistiendo a un genocidio mientras los gobiernos europeos permanecen impasibles ante la matanza de civiles indefensos», explica a este medio. Lo que más le preocupa es que esta tragedia se normalice. «Estar en contra del genocidio sionista, que ya ha costado la vida a más de 60.000 personas, es estar del lado de la justicia, la dignidad y los derechos humanos. Tenemos la obligación de colocarnos en el lado correcto de la historia y detener esta barbarie», reivindica.

La profesora Carmen Riesgo.

Luis, Euskadi (71 años)

Casi dos años después de aquel 7 de octubre, en Euskadi no dejan de movilizarse contra la campaña de terror de Netanyahu. Luis Arbide, un veterano activista vasco contra la guerra y el comercio de armas, estuvo el jueves en la manifestación convocada en Bilbao para denunciar la actuación del Estado israelí contra la Flotilla. «Estamos en la calle, es lo que hay que hacer contra esta barbarie insoportable», indica al periodista Danilo Albin.

Luis Arbide en una movilización.

Verónica, Euskadi (40 años)

Verónica Van Horenbeke irá desde Bilbao. «Voy a ir a la manifestación porque hay que presionar para que las cosas cambien. Es la sociedad civil la que está haciendo lo que desde las instituciones no se están atreviendo a hacer», sostiene en una entrevista con el periodista Danilo Albin. Seguido, se detiene a pensar una palabra que defina las acciones del Estado israelí en Gaza. «La palabra es nauseabundo«, resume.

Verónica Van Horenbeke.

Diego, Madrid (26 años)

Diego Fernández también acudirá este sábado a la convocatoria por Palestina para exigir «un embargo de armas sin medias tintas, la ruptura de relaciones con el Estado genocida de Israel y el fin de la complicidad del Gobierno y las empresas«. El joven de 26 años participa desde su etapa estudiantil en movimientos vinculados a los servicios públicos, la paz y la vivienda digna. «Son necesarias acciones que obliguen a cesar el genocidio», declara a este medio.

Diego Fernández en la calle Larra de Madrid.

«Es desolador y desgarrador ver cómo exterminan a un pueblo ante el silencio y la complicidad internacional. No puedo evitar sentir tristeza, rabia e impotencia ante la destrucción sistemática de vidas humanas«, lamenta Diego. Recuerda también a las personas a bordo de la Flotilla, «que han puesto el cuerpo para defender los derechos humanos, abandonados por sus gobiernos y a merced de un Ejército israelí que se siente impune ante cualquier atrocidad«. Con las protestas de este sábado, espera que el clamor de la sociedad civil lleve al Gobierno a tomar medidas más contundentes para frenar el genocidio. «Todos los posicionamientos del Gobierno en torno a la cuestión palestina han sido arrancados por la movilización popular porque no les ha quedado más remedio«. Por este motivo, concluye que «esta es una tarea del movimiento internacionalista de solidaridad con Palestina y debemos seguir caminando juntas hasta que se rompan relaciones con Israel y Palestina sea libre desde el río hasta el mar».

Candela, Madrid (26 años)

Candela Castillo es librera y estudiante de doctorado. Aunque es natural de La Rioja, acudirá este sábado a la manifestación madrileña y reflexiona en una charla con Público sobre el potencial político de las acciones individuales. «Vivimos tiempos verdaderamente terribles, pero de estas épocas salen conclusiones muy lúcidas. Y eso es a lo que me aferro como rayito de esperanza». Reconoce cómo en los últimos meses ha tenido conversaciones con amigos en las que se cuestionaba el alcance del boicot a empresas que colaboran con Israel o de las propias movilizaciones. Dudas que «han caído por su propio peso», subraya, recordando el impacto de las protestas de La Vuelta. «Toda acción individual forma parte de una acción colectiva y comunitaria», remarca.

Candela Castillo.

Candela Castillo: «Tenemos que empezar a orientar nuestras acciones desde lo que significan para nosotros»

«Por supuesto que desde la población no tenemos el poder para embargar de manera inmediata las armas a Israel, así como otros flecos de toda esta geopolítica tan terrorífica de la que participamos«, admite. Sin embargo, hace hincapié en que este no es el marco desde el que pensar acerca de la actividad ciudadana. «Tenemos que empezar a orientar nuestras acciones desde lo que significan para nosotros, no como una posibilidad de cambiar el mundo. Se trata de cómo hacer que tu opinión sea significativa. Tomar una decisión y que estés de acuerdo con ella». En este sentido, Candela considera que la manera en la que las derechas emplean «el asesinato de miles de personas es una merma de cualquier sentido de humanidad que me resulta alarmante. Asimismo, incide en que le parece «vergonzoso cómo se utiliza el conflicto como una especie de parapeto discursivo, desligando totalmente los acontecimientos de las palabras».

Beatriz, Madrid (25 años)

Beatriz Payo de la Cuerda también participa en los movimientos sociales y políticos desde su etapa estudiantil. Este sábado saldrá a las calles de Madrid para apoyar a Gaza. Señala a Público «la vergüenza que nos provoca el plan Trump-Netanyahu, avalado por nuestro propio Gobierno y que sigue profundizando en la colonización de Palestina». Por este motivo, reclama que el Ejecutivo rompa lazos con Tel Aviv porque «no queremos que nuestros estados y nuestras empresas formen parte del genocidio». 

Beatriz Payo de la Cuerda.

Además, considera importante la movilización para que «se apliquen sanciones reales sobre la entidad sionista y que se lleven a cabo embargos de armas integrales, no como el que dice el Gobierno progresista que quiere aprobar«. Bea reconoce «una sensación de impotencia» ante el avance del genocidio después de meses de movilizaciones. Pero destaca que «en estos últimos tiempos sí hemos visto un repunte muy importante y creo que tiene que ver con victorias más concretas como fue el caso de La Vuelta. Muchos pueblos dijeron que los sionistas no iban a desfilar por nuestras calles ni a utilizar nuestras competiciones para lavarse la cara». Este tipo de logros son los que «nos dan fuerzas para seguir adelante», concluye. 

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