Víctor López (PÚBLICO), 29 de Septiembre de 2025
- En total se han registrado 291 ataques a sedes, de los que 238 fueron a locales del PSOE. «Ni Feijóo ni nadie de la dirección nacional del PP condenó nunca la violencia sufrida por el PSOE», lamentan desde Ferraz.
- Izquierda Unida, con 17 ataques, y Vox, con 10, se sitúan por detrás de los socialistas. Tanto PP como Podemos contabilizan siete casos cada uno.

Los partidos políticos con representación en el Congreso han sufrido un total de 291 ataques contra sus sedes en lo que va de legislatura. El PSOE es el blanco más habitual, seguido a enorme distancia por IU y Vox.
De los 291 ataques totales, los partidos de izquierda sufrieron 268, lo que supone el 91,7% del total. La distribución por partidos es la siguiente: 238 el PSOE, 17 Izquierda Unida (incluyendo las sedes del PCE), 7 Podemos, 3 el BNG, 2 Compromís y 1 EH Bildu. En cuanto a las formaciones de derecha, son en total 23 los ataques: 10 Vox, 7 el PP, 5 el PNV y 1 Junts.
Las negociaciones con Junts y la detención de Cerdán
Los socialistas se llevan la palma. El partido ha sufrido 238 ataques en 179 sedes o ciudades de todo el país desde que comenzaron las conversaciones para que echase a andar la legislatura. El grueso de las acciones vandálicas, más de un tercio (91), se registraron entre el mes de noviembre y la primera semana de diciembre de 2023. El PSOE venía de cerrar su acuerdo con Junts, poniendo fin a varias semanas de discrepancias en torno a la actual ley de amnistía. El País Valencià y Andalucía son las comunidades que han sufrido un mayor número de ataques en este período, tal y como ha podido comprobar Público. «La cifra real seguramente sea más elevada, porque si las sedes afectadas son de pueblos pequeños, muchas veces ni siquiera denuncian o lo cuentan para no darle más recorrido al asunto«, aseguran desde Ferraz. Los distintos líderes y cargos del partido han recibido en el mismo periodo otra decena de ataques personales, un hecho que eleva la cifra conjunta hasta los 248.
El segundo pico de violencia, según las mismas fuentes, puede situarse en la antesala de este verano, coincidiendo con la publicación del informe de la UCO sobre Santos Cerdán y la posterior entrada en prisión preventiva del ex número tres del partido. Las sedes y los dirigentes de la formación han recibido entre junio y julio de este año más de una veintena de ataques. Los más habituales han consistido en pintadas con simbología nazi y consignas relacionadas con la «corrupción», pero también hubo agresiones con explosivos caseros, como la que ha tenido lugar en Santander. El autor, además, resultó ser el hijo de una alcaldesa del PP.
El resto de las acciones no responden a priori a ningún acontecimiento político, social o mediático en concreto. Lo que sí tienen en común todas ellas es la falta de muestras de repulsa por parte de la oposición. «Ni Feijóo ni nadie de la dirección nacional del PP condenó nunca la violencia sufrida por el PSOE», lamentan desde Ferraz, para luego recordar el «señalamiento» a sus diputados y senadores «en la investidura». Los populares publicaron un hilo en redes con todas las caras y cuentas de los parlamentarios electos de la bancada socialista. El PSOE ha confirmado a este diario que se presentaron las correspondientes denuncias en casi todos los casos de ataques a sus sedes, sin detallar de momento cómo han avanzado los procedimientos.
Los ataques también han salpicado –en menor medida– a otras formaciones de corte progresista. Izquierda Unida, que comparte sede en muchos territorios con el Partido Comunista (PCE), tiene la segunda cifra más elevada de vandalizaciones. Fuentes de la formación han confirmado a Público haber sufrido «más de una treintena de ataques» desde noviembre de 2023, mayoritariamente en la Comunidad de Madrid, Murcia y Castilla y León. De todos ellos, 17 afectan específicamente a sedes físicas. «En esta legislatura también ha crecido notablemente el acoso verbal contra dirigentes y cargos públicos de Izquierda Unida, tanto cuando realizan alguna actividad pública, como en su vida privada; incluso algunos militantes de base, sobre todo en lugares pequeños, han sufrido episodios de estas características», insisten desde la formación. Los responsables, según las mismas fuentes, suelen ser «individuos que se identifican la mayoría de las veces con la derecha y la extrema derecha».
Podemos se configura como uno de los grupos que –históricamente– más episodios de violencia políticaha sufrido. La formación morada ha visto vandalizadas siete sedes entre noviembre de 2023 y septiembre de 2025. «Esta es la consecuencia de no haber frenado a tiempo a la derecha política y judicial, que ahora está envalentonada. Llevamos mucho tiempo advirtiendo de la necesidad de hacer frente a estos elementos reaccionarios pero, lamentablemente, muchos han mirado hacia otro lado», destacan fuentes del partido. Los insultos y amenazas contra sus dirigentes y portavoces también han sido constantes a lo largo de la legislatura. Podemos, de hecho, no tiene ningún signo identificativo en la fachada de su sede nacional.
El BNG también ha contabilizado tres episodios de ataques contra sus sedes o «daños» sobre «cartelería electoral» en lo que va de legislatura. La formación presentó ante la Policía las correspondientes denuncias, tal y como ha podido comprobar Público, pero no siempre ha sido posible localizar a los autores. «Nosotros siempre denunciamos con contundencia este tipo de actos, que buscan intimidar y silenciar. No tienen cabida en una sociedad democrática, pero no nos van a callar: frente a la intolerancia, reafirmamos nuestro compromiso con la libertad de expresión, el derecho a la participación política y la defensa de una Galicia libre, justa y con futuro», responde Lucía López, responsable de Organización del BNG.
Compromís, por su parte, dice haber sufrido «dos ataques» desde la investidura de Pedro Sánchez, uno en Sagunto y el otro en Picanya, ambas localidades de la provincia de València. Los dos se han producido en lo que va de año y han consistido fundamentalmente en pintadas con simbología fascista. «Estos ataques contra nuestras sedes reflejan la sensación de impunidad de quienes desde el odio y la intolerancia no respetan las reglas de la democracia», lamentan desde el partido. EH Bildu también ha visto atacada su sede de Pamplona con pintadas de simbología nazi y consignas contra el alcalde de la capital navarra, precisamente de la formación abertzale. El incidente tuvo lugar el 25 de abril de 2024, cuatro días después de las elecciones vascas en las que el partido cosechó su mejor resultado histórico. EH Bildu asegura además que las amenazas e insultos contra sus líderes son recurrentes, incluso en sede parlamentaria. «Javier Negre le llamó hija de puta a Mertxe Aizpurúa en la sala de prensa del Congreso«, recuerdan fuentes de la formación.
Sumar, todavía sin sedes físicas en muchas ciudades de España, no ha contabilizado de momento ninguna vandalización. Lo que sí tienen identificado los de Yolanda Díaz es un repunte de las «agresiones verbales» que sufren sus dirigentes. La vicepresidenta segunda, por ejemplo, fue «acosada» por Betrand Ndongo durante la última manifestación del 8M. No sería la única vez, tampoco la última. Díaz fue increpada por Vito Quiles durante una marcha contra Altri a las puertas del Congreso, en mayo de 2025. Esta vez, la también ministra iba acompañada de su hija, menor de edad, según fuentes de la coalición. «Los discursos de odio y la polarización tienen consecuencias políticas y tienen efectos en la sociedad. Los ataques de este tipo son una muestra de ello. La violencia no está nunca justificada», denuncian desde Sumar.
ERC tampoco ha reportado ningún ataque de estas características en los dos últimos años, pero sí anteriormente, sobre todo durante el boom del procés, cosa que desde la formación catalana explican de la siguiente manera: «El acoso ahora se ha traslado más directamente a algunos de nuestros portavoces, es decir, tenemos figuras públicas que a raíz del aumento de la violencia política y los discursos de odio han visto cómo aumentaban los comentarios y amenazas en sus redes sociales y actos, incluso han visto alterada su vida cotidiana». Más Madrid reconoce «bastantes insultos» contra sus diputados y portavoces, pero tampoco ha informado de actos vandálicos contra sus sedes. El PSOE y las izquierdas han sufrido, por tanto, el 91% de las vandalizaciones y ataques contra sedes físicas en los dos últimos años. Los socialistas han protagonizado nueve de cada diez casos en el bando progresista.
El PP habla de «ejemplos aislados»
Público ha preguntado al Partido Popular por el número de veces que han sido atacadas o vandalizadas sus sedes en lo que va de legislatura. Génova ha respondido que los casos de los que tiene conocimiento son «ejemplos aislados«, para luego recordar que en el País Valencià fueron «vandalizadas este año» varias sedes. Este periódico ha podido confirmar la existencia de pintadas –con lemas como «Mazón asesino»– en seis localidades de la región tras las inundaciones de la DANA.
Lospopulares sufrieron el pasado lunes un ataque contra su sede de Castilla-La Mancha. Miguel Tellado, Ester Muñoz y la plana mayor de la formación salieron en tromba a condenar las «actuaciones violentas» que han llenado de pintadas nazis el edificio.
No es tan ambigua la postura de Vox. La extrema derecha dice haber sufrido «38 ataques a sedes» y «74 contra mesas informativas» entre 2024 y 2025. Como con el resto de las formaciones, Público pidió a Vox un listado con las localidades en las que habían tenido lugar estos incidentes, sin que facilitaran más detalles. Los casos que ha conseguido localizar este diario a través de la hemeroteca dibujan una cifra inferior: diez ataques contra sedes en lo que va de legislatura. Vox alega además una decena de agresiones violentas contra sus cargos y dirigentes, todas ellas, insiste, «en el más absoluto silencio de los medios de comunicación». La suma de todos ataques contra sedes que han sufrido las derechas no alcanza el 10% del total. Incluso contabilizando los datos que trasladan los de Abascal, el porcentaje se quedaría por debajo del 15%.
El PNV es el único partido que ha acreditado «al menos cinco» pintadas contra batzokis –locales en los que se reúnen los simpatizantes de la formación jeltzale– desde las elecciones del 23J. Lo habitual es que incluyan referencias a «ETA» o «Txapote».
UPN denunció el lanzamiento de «sangre y vísceras» contra su sede de Estella (Navarra) durante un evento festivo en marzo de 2025. Junts confirmó a este medio que no había sufrido ningún ataque «relevante» o «grave» desde noviembre de 2023. La sede nacional de los de Puigdemont, sin embargo, amaneció con una pintada de «Visca Palestina» en octubre de 2023, poco después de que se intensificaran los ataques de Israel en la Franja de Gaza, tal y como denunció en redes el propio Jordi Turull. Y Coalición Canaria tampoco ha comunicado incidentes de este tipo en el periodo establecido. El presidente del archipiélago, Fernando Clavijo, sí interpuso una querella al encontrarse «con una enorme pintada» en la fachada de su domicilio en agosto de 2023, durante las negociaciones previas a la investidura de Pedro Sánchez. Las derechas no han querido profundizar en el debate al ser preguntadas por los posibles culpables de estos episodios. Vox, en cambio, tiene claro a dónde apuntar: la «izquierda radical» y el «separatismo».
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