Gaceta Crítica

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El Fuerte de San Cristóbal se vuelve a llenar de orgullo por todos los presos que dejaron su vida en el penal navarro.

Eduardo Mayordomo Carrasco (Mundo Obrero), 26 de Mayo de 2025

Este año, el tradicional homenaje ha coincidido con el anuncio del Gobierno navarro del inicio del protocolo general para declarar, por fin, el penal como Lugar de Memoria por parte del Estado.

El Fuerte de San Cristóbal se vuelve a llenar de orgullo por todos los presos que dejaron su vida en el penal navarroUn momento del homenaje realizado en el Fuerte de San Cristóbal, en Pamplona.

Un mayo más, este pasado domingo, cientos de hombres y mujeres han subido andando, en bicicleta o coche desde distintos puntos de Navarra al Fuerte de San Cristóbal, que preside el monte Ezkaba, a las afueras de Iruñea. El tradicional acto, organizado por la asociación memorialista Txinparta, trata de honrar cada año a los cerca de 7.400 presos que estuvieron en su interior, muchos de los cuales fueron fusilados.

Este año, el protagonismo lo han tenido diferentes representantes de las localidades que, cercanas a Iruñea, guardan en sus cementerios los nombres y restos de algunos de los represaliados, cementerios donde en los últimos años se han ido colocando recordatorios con la identidad y procedencia de los fallecidos.

También han sido protagonistas los claveles rojos y las botellas que han sido ubicadas enfrente de la puerta al antiguo recinto militar, con las que se recuerda las botellas de cristal con las que se enterraba a los presos políticos en las laderas del monte en un lugar que ahora se conoce como ‘El cementerio de las Botellas’. En esos recipientes se solían introducir los datos de los muertos, hecho por el que se ha logrado identificar a muchos de los cuerpos que año tras año, todavía son recuperados y enviados a los familiares que aún los esperan en diferentes puntos de toda España.

Los recuerdos, la música, la danza y las banderas republicanas han llenado el acto, al que ha acudido un representación del PCE-EPK de Navarra, para mantener viva la memoria de los comunistas y resto de presos antifascistas de todo el Estado que, antes de la guerra y también después, fueron apresados en este cuartel convertido en cárcel hasta su cierre en 1945.

Los dantzaris de Antsoain con una pequeña pero emotiva actuación, y la música de Aarón Romero, y su padre Kutxi Romero, el líder de la banda de rock Marea, con tres canciones, han puesto el toque artístico y reivindicativo a la mañana.

Este año, el tradicional homenaje -que siempre se celebra el domingo más cercano al 22 de mayo, ya que ese día del año 1938 tuvo lugar la recordada fuga-, coincidía con el reciente anuncio por parte del Gobierno de Navarra del inicio del protocolo que, en breve, posibilitará que este recinto, propiedad del Estado, pase a ser declarado como lugar de la Memoria por parte del Gobierno español.

Lugar de Memoria. El acuerdo, dado a conocer el pasado 21 de mayo por el Ejecutivo Foral, fija el marco general de colaboración entre los dos Ejecutivos. Así, por parte de la Administración General del Estado, el Gobierno de España se compromete a “incoar el procedimiento correspondiente para declarar el Fuerte de San Cristóbal, sito en el Monte San Cristóbal, como lugar de memoria democrática”, en el ámbito de la Ley de Memoria democrática. Al ser un espacio de titularidad estatal corresponde a este organismo su declaración, algo que Navarra viene pidiendo desde hace años.

La idea del Gobierno de Navarra es impulsar un Centro de Interpretación Histórica del Fuerte y de sus usos carcelarios. Un proyecto que incorpore espacios emblemáticos como el cuerpo de guardia, el primer patio, las celdas de castigo, el patio central, las galerías, las brigadas y los aljibes, así como el cementerio de las Botellas.

Historia del penal. El fuerte de San Cristóbal, construido entre 1878 y 1919 en la cima del monte Ezkaba, cercano al núcleo urbano pamplonés, se convirtió en prisión tras el levantamiento revolucionario de 1934. Miles de hombres, la mayor parte presos políticos, fueron encarcelados y hacinados en ese lugar, en condiciones deplorables.

Estos encarcelamientos fueron respondidos activamente por los trabajadores y trabajadoras navarras, quienes a través del Socorro Rojo llevaron a cabo numerosas acciones solidarias. Con la llegada del Frente Popular al Gobierno, esos presos fueron liberados, quedando la cárcel prácticamente vacía.

El Fuerte de San Cristóbal, construido entre 1878 y 1919 en la cima del monte Ezkaba, a las afueras de Pamplona, se convirtió en prisión tras el levantamiento revolucionario de 1934, para cerrar sus puertas como penal en 1945.

Sin embargo, tras el golpe fascista de 1936, el número de personas reclusas aumentó exponencialmente: se estima que pudieron ser más de 7.000. Y aunque no hay un dato exacto de los fallecidos hasta su cierre en 1945, distintas fuentes cuentan por centenares los presos asesinados, desaparecidos o que murieron por las durísimas condiciones en las que transcurría su vida allí.

Fuga de 1938.
 Además, un número importante de presos, tras ser “puestos en libertad”, fueron asesinados por grupos paramilitares, previamente informados, que les esperaban a la salida. Otro grupo significativo de presos murió tras intentar fugarse. El primer intento importante ocurrió en octubre de 1936, tras el que fueron ejecutados 25 presos. Pero la gran fuga del penal, ocurrió el 22 de mayo de 1938. En media hora, se abrieron las puertas del penal y prácticamente la totalidad de las personas recluidas salió del mismo. De los 795 presos que huyeron, 206 fueron asesinados mientras trataban de cruzar los montes y otros 14 fusilados posteriormente, en agosto de 1938, tras ser apresados. Tan solo tres consiguieron alcanzar la frontera con Francia.

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