El portavoz parlamentario de Izquierda Unida, Enrique Santiago, exige explicaciones al Ministerio de Defensa por autorizar ejercicios militares en plena reserva natural y reclama una política exterior orientada a la paz.
Mundo Obrero, 12 de Mayo de 2025

El ejercicio militar ESP Minex-25 de la OTAN, realizado en la Reserva de la Biosfera Marina de Menorca, ha generado preocupaciones sobre el impacto ambiental y la oposición local. Enrique Santiago cuestiona al Gobierno sobre la autorización del uso de explosivos en un área protegida, abogando por menos militarización y más diplomacia.
Durante estos días la OTAN ha desembarcado en uno de los espacios naturales más valiosos del Mediterráneo. Entre el 5 y el 16 de mayo, el archipiélago balear acoge el ejercicio ESP Minex-25, liderado por la Armada española, con la participación de más de 500 efectivos y buques de guerra de varios países miembros de la Alianza Atlántica, entre ellos Estados Unidos, Bélgica y Turquía.
Las maniobras, especializadas en operaciones cazaminas, se desarrollan en aguas de la Reserva de la Biosfera Marina de Menorca, un enclave reconocido por la UNESCO por su valor ecológico. Explosiones, tráfico naval intenso y contaminación acústica se dan cita en un entorno que debería estar protegido, no militarizado.
El portavoz de Izquierda Unida en el Congreso, Enrique Santiago, ha presentado una batería de preguntas dirigidas al Gobierno para esclarecer cómo se ha permitido este despliegue. “¿Se están empleando explosivos en una reserva marina? ¿Se ha evaluado el impacto ecológico? ¿Se ha tenido en cuenta la presencia de especies vulnerables?”, cuestiona Santiago, que advierte del riesgo de que este tipo de maniobras pongan en peligro ecosistemas frágiles, además de chocar frontalmente con la sensibilidad de la población balear.
Menorca ha demostrado en múltiples ocasiones su rechazo a las maniobras militares y a la presencia de la OTAN. En un contexto de creciente tensión internacional, Santiago alerta del riesgo de seguir subordinando los intereses del país a los objetivos estratégicos de Estados Unidos y reclama avanzar hacia una Europa verdaderamente autónoma, sin bases militares ni dependencias bélicas.
“Necesitamos menos OTAN y más diplomacia. Menos guerra y más vida”, concluye el diputado. Y deja sobre la mesa una advertencia: no se puede hablar de transición ecológica, defensa del medio ambiente o soberanía popular mientras se permite que nuestros mares se conviertan en escenarios de guerra.
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