Ante la crisis económica y la militarización en Europa, la izquierda propone nacionalizar sectores estratégicos, mejorar salarios y defender la paz frente a la OTAN y la guerra en Ucrania
Eduard Navarro (Mundo Obrero), 19 de Abril de 2025
Acto por la paz en Viena | European Left
En el actual contexto europeo de crisis económica propiciada por las consecuencias de la guerra de Ucrania, y una situación geopolítica marcada por la recomposición de las zonas de influencia a nivel mundial, y en concreto, por las guerras por los recursos y los minerales raros, las respuestas que se están planteando desde los gobiernos europeos, sean de corte cristianodemócrata-liberal o socialdemócrata, pero siempre dentro de los márgenes del sistema establecido, son políticas de repliegue internacional, aumento del gasto militar, recorte social y despliegue de una propaganda oficial belicista.
Ante este escenario, observamos cómo desde la izquierda europea se están articulando propuestas para dar respuesta a la situación, con la voluntad de intervenir en la sociedad para construir nuevas mayorías que hagan frente a las consecuencias de las políticas de las guerras imperialistas. Así que haremos un breve repaso por las organizaciones que están incidiendo en los últimos tiempos de algunos países europeos para dibujar la panorámica actual de la izquierda europea ante esta cuestión.
Empezamos con la alemana Die Linke (La Izquierda), que desde las últimas elecciones federales ha vuelto a tomar relevancia en el panorama europeo, consiguiendo dar un vuelco a las encuestas desfavorables que habían sentenciado su muerte, y recuperando su papel en el panorama alemán después de ampliar su presencia entre la juventud y los sectores populares. Die Linke, organización de la izquierda alternativa dentro del mismo “motor de Europa”, ha manifestado una postura crítica frente a los discursos por la militarización de la política europea, como defendían especialmente desde el anterior gobierno alemán compuesto por los socialdemócratas, Verdes y liberales. Una de sus propuestas es el control de precios para los productos y servicios esenciales como son los alimentos y la electricidad, lo cual responde a la necesidad de frenar las consecuencias del incremento de precios de los recursos para el funcionamiento de la importante industria alemana, afectando especialmente al sector del automóvil. En referencia a la cuestión bélica, Die Linke se opone al incremento del gasto militar y apoya una resolución diplomática al conflicto en Ucrania.
En Francia, el Partido Comunista Francés (PCF) lleva años proponiendo una serie de medidas estructurales, entre las que destaca la nacionalización de sectores estratégicos, como la energía y los transportes, con el fin de garantizar que los recursos fundamentales estén bajo control democrático. Ante la situación económica, proponen el aumento del salario mínimo y una reforma fiscal progresiva que buscan redistribuir la riqueza generada por una de las economías más importantes de Europa.
En el ámbito internacional, los y las comunistas franceses se han manifestado en contra de la implicación de Francia en la guerra en Ucrania y del aumento del gasto militar, promoviendo una Europa de paz basada en la resolución diplomática de los conflictos.
En Portugal, el Partido Comunista Portugués (PCP) que históricamente ha sostenido una crítica a la construcción de la Unión Europea, como estructura imperialista cimentada en la banca y las multinacionales, proponen también la nacionalización de los sectores estratégicos y un aumento del salario mínimo para los trabajadores. En este sentido, siempre se han manifestado contrarios a las políticas de austeridad impuestas desde la Unión Europea y ha defendido la necesidad de una mayor soberanía económica. Asimismo, el PCP aboga por una política de paz y diálogo, que permita una resolución diplomática del conflicto ucraniano.
En Italia, aun con la complejidad que tiene mantener la organización en una sociedad profundamente escorada a la derecha, y con un gobierno encabezado por la extrema derecha, el partido Rifondazione Comunista, continuador del histórico PCI, defiende la nacionalización de sectores estratégicos, el aumento de los salarios y pensiones, y el fortalecimiento de los servicios públicos. Este proyecto tenemos que entenderlo en el contexto italiano, como un rechazo frontal al modelo neoliberal que ha privatizado y desmantelado progresivamente los servicios públicos. También se ha manifestado en contra de la participación de Italia en la OTAN, defendiendo una neutralidad activa y una política exterior orientada hacia la paz.
En Bélgica, el corazón de la Unión Europea, el Partido del Trabajo de Bélgica (PTB) trabaja activamente desde las últimas décadas, creciendo entre la clase trabajadora, desde los centros de trabajo y tejiendo la diversidad social y cultural en un proyecto único de país. Ante la situación económica, defiende la nacionalización de sectores clave de la economía, propone una renta básica universal y un aumento del salario mínimo para garantizar que la clase trabajadora pueda acceder a una vida digna, a pesar de la creciente precariedad del mercado laboral. En cuanto a la situación internacional, el PTB también ha adoptado una postura por la paz, oponiéndose a la participación de Bélgica en la OTAN y al envío de armas, así como defendiendo que la guerra de Ucrania debe resolverse de manera diplomática.
Por último, el austríaco Partido Comunista de Austria (KPÖ), organización que después de décadas sin tener una gran presencia, vuelve a tomar importancia en el ámbito municipal (especialmente en Groz y Salzburg) defendiendo un programa basado en la defensa del trabajo, la vivienda digna y dar respuesta ante la crisis ecosocial. Siguiendo un enfoque similar al de los partidos anteriores, destacar la defensa de nacionalizar los sectores estratégicos de la economía, así como fortalecer los sistemas públicos de salud y educación. El KPÖ también ha adoptado una postura crítica hacia la OTAN y su política imperialista, abogando por la neutralidad activa de Austria en el conflicto ucraniano.
Por lo tanto, vemos que el denominador común de las izquierdas europeas se sustenta en dos pilares, en primer lugar, hacer frente al impacto negativo que tienen en la clase trabajadora y en los sectores populares las políticas de recortes sociales y de austeridad, y estrechamente ligado con esto, en segundo lugar, una política activa en defensa de la paz y las soluciones diplomáticas a los conflictos internacionales. En concreto, respecto al conflicto en Ucrania, y por las repercusiones económicas que han supuesto en los países del centro europeo, por su dependencia energética, y los sectores que se derivan de la misma.
Por último, tenemos que ser conscientes de que este escenario está estrechamente relacionado con la ola reaccionaria que recorre el mundo. El auge de la extrema derecha, en sus diferentes versiones, es un peligro real que se cierne sobre diferentes países europeos, en algunos ya situándose desde sus gobiernos nacionales, y cuya principal obsesión es empeorar las condiciones de vida de la clase trabajadora. Sabemos que no es un peligro nuevo, ya que la extrema derecha lleva décadas cultivando su discurso clasista, racista, xenófobo y lgtbifóbico, pero las dificultades económicas, los escenarios de propaganda bélica y los procesos migratorios son el caldo de cultivo propicio, sumados a la expansión de las fakenews, el negacionismo climático y científico, y su batalla contra el movimiento feminista.
Por eso es imprescindible dar un nuevo impulso a los proyectos de las izquierdas europeas, cada uno desde las peculiaridades de su país, para estar presentes en este complicado escenario, con un discurso de izquierdas, de clase, rupturista, situando soluciones estratégicas a los problemas reales, que enarbole sin complejos la bandera de la paz entre pueblos, sin tener temor a confrontar con el discurso belicista y otanista que impregna los gobiernos de los países europeos, e incluso parte de algunos sectores autodenominados progresistas.
En conclusión, espero que esta breve panorámica nos pueda servir para aprender de otras experiencias de partidos comunistas y de la izquierda en países que no son tan lejanos, ya que aunque no lo parezca, los peligros que nos acechan parten de un contexto común, y por lo tanto, para construir las estrategias de construcción de la alternativa política nos será de utilidad compartir las experiencias de lucha en el camino para superar las actuales tormentas que acechan las conquistas de la clase trabajadora.
(*) Responsable del grupo de Europa del Área de Internacional del Partido Comunista de España.
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