El discurso patronal se basa en cuestionar el criterio médico de los/as profesionales de la sanidad pública “porque dan la baja con demasiada facilidad”, así como sembrar dudas sobre la enfermedad entre la clase trabajadora
Ricard Aje (Mundo Obrero), 18 de Abril de 2025
Trabajadores de la construcción | Michelangelo-36 / Dominio público
En 2024 se produjeron 628.300 accidentes de trabajo con baja (un 0,5% más que en 2023). Los accidentes con baja aumentaron un 0,9% entre las personas asalariadas, frente al sensible descenso del -5,2% en las autónomas.
Pero la cifra más alarmante sigue siendo el fuerte incremento de los accidentes mortales. Con las cifras provisionales del 2024 fallecieron en el trabajo 796 personas, lo que significa un repunte del 10,4% en relación a 2023.
Aunque hay que recordar que la definición de accidente mortal incluye los fallecimientos que se producen en los 12 meses posteriores al siniestro, por lo que, las muertes por accidente laboral se dispararán muy por encima de las 800 personas trabajadoras fallecidas en el trabajo.
El problema es el “absentismo” según la patronal
Con estos dramáticos datos de accidentalidad, siniestralidad y muertes en el trabajo, la patronal sigue azotando con el “absentismo” como principal problema laboral. Cómo afirma Mariano Sanz Lubeiro, secretario de Salud Laboral y Sostenibilidad Medioambiental de CC.OO.: “Más de 600.000 personas trabajadoras accidentadas en un año y más de 800 muertes por este motivo deberían constituir un motivo de seria reflexión en la sociedad española. Sin embargo, tenemos a unas patronales más interesadas en desviar la atención sobre sus responsabilidades alimentando un falso debate sobre el absentismo”.
El “fraude” de las bajas y el cuestionamiento de la sanidad pública
Este discurso sociópata de la patronal se caracteriza por mezclar demagógicamente las diversas causas de las ausencias del trabajo (días de permisos retribuidos, bajas por IT, etc.), para poner en cuestión los derechos de los trabajadores y las trabajadoras a tener cobertura social y laboral por enfermar o sufrir enfermedades profesionales y accidentes de trabajo.
El discurso patronal se basa en cuestionar el criterio médico de los/as profesionales de la sanidad pública “porque dan la baja con demasiada facilidad”, así como acusar a la clase obrera de hacer fraudes con la enfermedad, acogiéndose a las bajas para no ir a trabajar.
Nunca explican los nefastos efectos en ese “absentismo” que dicen denunciar, de las políticas de desmantelamiento y los recortes brutales de la sanidad pública, por parte de los diferentes gobiernos centrales y autonómicos del bipartidismo, especialmente por los gobiernos del PP (y VOX), así como por las derechas vasca y catalana. No se puede entender el colapso, la saturación y las enormes listas de espera sin esta política de recortes criminal y sin el papel de la patronal como principal agitador de la privatización de la sanidad pública.
Las fórmulas que predica la patronal para combatir ese presunto “absentismo fraudulento” no son para atacar las causas de la siniestralidad, sino criminalizar poniendo como defraudadores a los trabajadores enfermos y como negligente al personal médico de la Seguridad Social, para reforzar el poder de las mutuas médicas privadas
Siniestralidad frente a “absentismo”
Las fórmulas que predica la patronal para combatir ese presunto “absentismo fraudulento” no son para atacar las causas de la siniestralidad (ya que señalaría la responsabilidad del empresariado), sino criminalizar a los trabajadores enfermos o accidentados y como negligente al personal médico de la Seguridad Social, para reforzar el poder de las mutuas privadas de perseguir a las personas trabajadoras que están de baja, y a la vez, restringir el derecho a estas, a estar de baja por enfermedad.
El auténtico fraude que la patronal no expone, es el de las mutuas privadas o los servicios médicos de empresa, para no dar bajas por accidente de trabajo o enfermedad profesional, mientras derivan a los trabajadores afectados a la Seguridad Social para que sean catalogados como bajas por enfermedad común. De esta forma encubren la responsabilidad empresarial de muchos accidentes de trabajo y enfermedades profesionales.
Precariedad laboral y siniestralidad
Si bien es cierto que con la reforma laboral y otras medidas de los gobiernos progresistas se ha incrementado en mucho la contratación indefinida, han mejorado las condiciones de trabajo y ha reforzado el peso de los sindicatos en la negociación colectiva, todavía queda un largo camino por recorrer en el combate contra la precariedad laboral, como una de las principales causas de la alta siniestralidad y mortalidad laboral.
La precariedad laboral no debe reducirse a la contratación temporal, sino también debe ser ligada al poder adquisitivo real de los salarios y a los precios; al poder de las empresas en la organización del trabajo por encima de la prevención de riesgos laborales, a los altos ritmos o la penosidad en el trabajo o a que todavía despedir es fácil para las empresas.
También juega un papel la estructura productiva en España, donde se nota el peso de las pequeñas y medianas empresas (con menos sindicación y peores condiciones de trabajo), así como sectores donde la contratación temporal y las condiciones de trabajo son mucho más penosas, afectan sobre todo a mujeres, jóvenes y personas migradas.
Si añadimos el efecto de la ola reaccionaria y antisindical en amplios sectores empresariales, en conjunto hace un todo que es utilizado por la patronal para presionar a la clase trabajadora hasta la extenuación, poniendo en peligro su salud física y mental, e incluso su vida, por medio del chantaje y utilizando el miedo para no promocionar, mejorar el puesto de trabajo o a ser despedido.
Movilidad y siniestralidad laboral
Otro elemento importante a tener presente en la siniestralidad es el peso creciente de los accidentes in itinere, considerados accidentes de trabajo al darse en el desplazamiento del domicilio al trabajo o del trabajo al domicilio. Aunque una gran parte sí están contabilizados como accidentes de trabajo, otra parte significativa no son considerados como tal debido a las diferentes interpretaciones interesadas de la patronal, las mutuas privadas o los servicios médicos de las empresas, que lo derivan a la Seguridad Social para que sean atendidas como enfermedad común.
Debemos tener presente que hay diversas expresiones de la precariedad laboral y que se extrapolan a lo social e inciden, cada vez más, en la siniestralidad laboral. Eso se ve en las enormes dificultades del acceso a la vivienda o a las dificultades en el transporte (público, colectivo o privado), para amplios sectores de la sociedad.
Esta inestabilidad social y laboral provoca que una parte importante del tiempo de trabajo no computado sea absorbido por los desplazamientos derivados de los cambios de domicilio, así como por las dificultades y deficiencias en el transporte público. Así lo reflejan los datos: El aumento del número de accidentes en jornada de trabajo fue del 0,1%, mientras que los in itinere se incrementaron un 3,1%.
Es fundamental y organizar sindical y políticamente a la clase obrera en los centros de trabajo, en los sectores productivos y en los barrios donde vivimos. Esa es y será la única garantía para poder librar la batalla por la salud en el trabajo y en defensa de la sanidad pública
Sindicalizar y politizar a la clase obrera para defender nuestra salud y nuestra vida
La alta cifra de mortalidad laboral muestra claramente que sus beneficios son nuestros muertos. La magnitud de los accidentes de trabajo, que realmente es mucho mayor, también muestra quepara el empresariado, el derecho, la cobertura a la enfermedad, la sanidad pública y tener condiciones de trabajo dignas, es un coste económico a sacrificar para aumentar los márgenes de los beneficios. Nos quieren sin derechos en el trabajo y con una sanidad privada a su servicio. Así es la lógica del capitalismo, una lógica criminal que pone por delante sus ganancias a nuestras vidas.
Por ello, son necesarias diversas medidas políticas y organizativas para preservar nuestra salud en los centros de trabajo. Medidas de carácter legal y político, como obligar a las empresas a aplicar medidas de seguridad y salud, sobre todo, con políticas públicas para llevar un control de las condiciones de trabajo en las empresas, con más recursos la Inspección de Trabajo, al INSST y de las CC.AA., a la Fiscalía especializada en Seguridad y Salud en el Trabajo, apostando por la sanidad pública y dando más poder de intervención y recursos a los sindicatos.
Pero estas medidas políticas por sí solas, aunque serían una gran victoria, no serían suficientes. Para velar por nuestra salud y mejorar nuestras condiciones de trabajo y de vida, es fundamental y organizar sindical y políticamente a la clase obrera en los centros de trabajo, en los sectores productivos y en los barrios donde vivimos. Esa es y será la única garantía para poder librar la batalla por la salud en el trabajo y en defensa de la sanidad pública.
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