Gaceta Crítica

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El hechicero de la tribu. Vargas Llosa y el liberalismo en América Latina. Reseña del libro de Atilio Boron.

Prólogo del libro de Atilio Borón de 2019 El Hechicero de la tribu. Gaceta Crítica, 16 de Abril de 2025


El hechicero de la tribu es un libro absolutamente válido, incluso sorprendente y, sobre todo,
necesario. Se trata de una clase magistral sobre la cuestión del compromiso y la responsabilidad de los intelectuales, a través del estudio
de la personalidad y trayectoria de una figura paradigmática.
Su autor, Atilio Boron, no eligió como eje a un dreyfusiano, es
decir, a un intelectual que, más allá de sus trabajos literarios, es capaz
de dejar la pluma para tomar partido en la arena pública y así ejercer
el pensamiento crítico y levantar los valores de la justicia, como en
su tiempo lo hizo Émile Zola al defender la inocencia del capitán
Dreyfus, en contradicción con la «razón de Estado». Tampoco es Federico García Lorca o Raúl González Tuñón, ambos —como muchos
otros notables—, involucrados con sus semejantes, con su comunidad
nacional e internacional, así como con el género humano en su conjunto, a través de su adhesión a la causa republicana durante la guerra
civil española.
Eso sí, el protagonista es un grande, surgido del llamado boom
de la literatura latinoamericana. Pero no es Julio Cortázar, para quien
conocer de cerca la causa de la Revolución cubana resultó una vivencia determinante, que lo llevaría a asistir a la inauguración de la
presidencia de Salvador Allende en el Chile del 70 y, tres años más
tarde, a ceder los derechos de autor de El libro de Manuel, en solidaridad con los presos políticos de la dictadura argentina; o también
a apoyar, con todos los medios a su alcance, la Revolución sandinista.
Ustedes, estimados lectores y lectoras, a partir del título de este
libro de Atilio Boron, ya saben quién será objeto de sus análisis. Nada
menos que Mario Vargas Llosa, hoy por hoy, Jorge Mario Pedro,
marqués de Vargas Llosa, según título nobiliario concedido por Juan
Carlos I, rey de España —para nombrarlo en forma breve— es, por propio derecho, uno de los más importantes escritores contemporáneos, con una larga obra que ha cosechado numerosos premios,
entre los que destacan el Nobel de Literatura, el Cervantes, el Rómulo
Gallegos, el Príncipe de Asturias de las Letras y el Planeta, entre otros.
Fue candidato a la presidencia de Perú en 1990 por la coalición política Frente Democrático (Fredemo), del «centro-derecha». Desde
hace años preside la Fundación Internacional para la Libertad. Y en
esa función visita con frecuencia Argentina. En abril de 2018, como
alternativa de agenda a la cena anual de la Fundación Libertad, VLl
ofició de moderador con preguntas dirigidas a los presidentes Mauricio Macri (Argentina) y Sebastián Piñera (Chile). Tema principal:
«La crisis en Venezuela».
A quien le inquiete saber cómo VLl se presenta a sí mismo,
podrá leer El pez en el agua, relato autobiográfico donde el «ilustrísimo
señor marqués» pinta dos retratos: el del adolescente que se impuso
la literatura como mayor pasión de vida, y el del adulto que ejerció su
vocación política hasta quedar «exhausto». Sin embargo, las noticias
donde a VLl se lo ve hoy en la prensa del establishment muestran lo
contrario. Lejos de parecer extenuado, VLl sigue nadando en aguas
políticas, pero no en un océano proceloso, sino en las enrarecidas
aguas de un acuario con algas de plástico, cuidado por guardianes del
sistema. Como nota de color, las cámaras de las revistas del corazón
y el canal ¡Hola! TV lo enfocan también con cierta frecuencia.
En sus comienzos como escritor, visitaba la Casa de las Américas, institución cubana que tuvo mucho que ver con el espaldarazo
que recibieron los primeros títulos de VLl, y que lo consagró con La
ciudad y los perros como uno de los cuatro pioneros de lo que sería el
citado boom —los otros tres eran Julio Cortázar (Los premios), Gabriel García Márquez (El coronel no tiene quien le escriba) y Carlos
Fuentes (La muerte de Artemio Cruz)—. La adhesión de VLl a la causa
de la Revolución estaba presente cuando en 1962 viajó a la Isla para
cubrir como reportero los efectos de la Crisis de los misiles.
¿Cómo fue que ese muchacho tan talentoso y crítico de la realidad de Nuestra América, militante del PC de su país, derrapó para convertirse en el más descollante intelectual orgánico y paradigmático del neoliberalismo, sistema que se pretende a sí mismo universalmente hegemónico y triunfante? ¿Cómo fue que VLl, adulto, se
transformó en paladín de la ideología capitalista y responde actualmente a las estructuras tradicionales y a los intereses constituidos?
En tal sentido, Adolfo Sánchez Vázquez advierte que, por su
contenido en ideas, por la acogida que la sociedad le da a la obra de
un intelectual de relieve y por el uso que de ella hace, el producto
tiene efectos prácticos en la realidad, al criticarla, apoyarla o transformarla. Nadie puede afirmar hoy que VLl intente siquiera criticarla ni,
muchos menos, transformarla. Al contrario, la apoya e intenta fundamentarla en sus ensayos, entrevistas, paneles y conferencias.
A estas y a otras más complejas cuestiones encontraremos respuesta en El hechicero de la tribu. Vargas Llosa y el liberalismo en América Latina. Es una fortuna contar con un intelectual como Boron
para desmontar las ficciones que se incrustan sobre la sociedad y generan un pensamiento, una manera de existir adoptados, al principio,
por el campo de la comunicación y de la cultura y, después, por algunas mayorías. Porque Atilio Boron, cuya espléndida obra y brillante itinerario podrían asegurarle una dorada y confortable torre
de marfil, no es un intelectual que se debate entre la lucidez de sus
análisis de la realidad y la imposibilidad de actuar sobre ella —contradicción que a no pocos desespera y hace languidecer—, sino que
trasciende su actividad académica, ensayística y, desde ya, la filosófica; y mediante un compromiso docente y político cotidiano la convierte en práctica concreta. ¿Hace falta decir que Atilio pertenece
a la Rayuela cortazariana? Decía Julio:
Sé muy bien que mis lectores no se contentan con leerme como escritor, sino que miran más allá de mis libros y buscan mi cara, buscan
encontrarme entre ellos, física o espiritualmente, buscan saber que
mi participación en la lucha por América Latina no se detiene en la
página final de mis novelas o de mis cuentos (…). Creo que la responsabilidad de nuestro compromiso tiene que mostrarse en todos
los casos en un doble terreno: el de nuestra creación, que tiene que
ser un enriquecimiento y no una limitación de la realidad, y el de la conducta personal frente a la opresión, la explotación, la dictadura y
el fascismo, que continúan su espantosa tarea en tantos pueblos de
América Latina1
.
Ana María Ramb (prologuista de la obra de 2019 de Atilio Boron, sobre la figura de Mario Vargas Llosa.

NOTA
1 Véase J. Cortázar, «El intelectual y la política en Hispanoamérica», Obra crítica
3, S. Sosnowski (ed.), Alfaguara, Madrid, 1994, pp. 113-130. [N. de la E.]

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