Publicado originalmente en inglés en: Euro-Med Human Rights Monitor, 19 de Diciembre de 2024

La destrucción de ciudades y barrios palestinos enteros en la Franja de Gaza por parte del ejército israelí es una clara manifestación del genocidio que Israel ha estado cometiendo en Gaza durante los últimos 14 meses y una herramienta principal para su implementación.
Este crimen no se ha limitado a la matanza de decenas de miles de palestinos o a la aniquilación gradual de los elementos básicos de supervivencia de dos millones de personas, sino que se ha extendido a la aniquilación completa de las ciudades palestinas, borrando su tejido arquitectónico y de civilización. Esta destrucción sistemática tiene por objeto borrar la identidad nacional y cultural palestina, imponer un desplazamiento forzado permanente, impedir el retorno, desmantelar las comunidades y erradicar su memoria colectiva. Es un intento deliberado de eliminar su existencia física y humana, destruyendo al mismo tiempo su pasado, su presente y su futuro.
La información documentada por el equipo de campo de Euro-Med Monitor, junto con testimonios de familias desplazadas por la fuerza del norte de Gaza, revela que el ejército de ocupación israelí ha aplicado, desde su tercer asalto terrestre al norte de la Franja de Gaza a partir del 5 de octubre de 2024, una política de borrado y destrucción integral.
Los métodos empleados incluyen demolición mediante robots y barriles con trampas explosivas, bombardeos aéreos con munición destructiva, colocación de explosivos para demolición a distancia y arrasamiento con maquinaria militar y civil israelí.
Euro-Med Monitor ha examinado minuciosamente los vídeos y fotografías publicados por soldados israelíes y plataformas mediáticas. Numerosas imágenes aéreas confirman la magnitud de la destrucción infligida al norte de la Franja de Gaza, donde el campamento de Jabalia quedó totalmente en ruinas, reducido a montones de escombros y calles intransitables.
Zonas enteras, incluidos los Bloques 2, 3, 4 y 5, así como Al-Alami, Al-Houja, Al-Falluja, Al-Tuwam y las afueras del norte de Al-Saftawi, han sido completamente aniquiladas. Una devastación similar ha ocurrido en Beit Lahia y Beit Hanoun, dejando inhabitables estas comunidades otrora prósperas.
La destrucción sistemática y generalizada de ciudades y barrios palestinos, que se ha centrado en viviendas, infraestructuras e instalaciones civiles y económicas, ha persistido durante más de 73 días (desde el 5 de octubre de 2024). Este patrón de devastación demuestra que no es militarmente necesario, sino que responde al propósito deliberado de borrar la presencia material y cultural palestina, lo que constituye una grave violación del derecho internacional.
Las acciones de Israel se enmarcan en una política más amplia de urbicidio, en la que la destrucción no se dirige sólo contra personas y propiedades palestinas, sino también contra su existencia cultural y civilizacional. El objetivo es borrar todo rastro material o histórico que conecte a los palestinos con su tierra, debilitando así su capacidad de permanecer y sobrevivir en sus zonas ancestrales.
Los ministros, funcionarios, miembros de la Knesset y organizaciones de colonos del gobierno israelí promueven abiertamente estas acciones como parte de los esfuerzos por imponer una nueva realidad demográfica y geográfica: reemplazar a la población palestina indígena por colonos israelíes. Esto constituye una flagrante violación del derecho internacional y exige intervención inmediata, rendición de cuentas y justicia para las víctimas.
Esta política de urbicidio no se limita al norte de Gaza. Los primeros informes procedentes de Rafah, en el sur de la Franja de Gaza, junto con imágenes satelitales y testimonios, indican que grandes áreas han sido prácticamente borradas. Una destrucción similar ha devastado Khan Yunis, Shuja’iyya, Zeitoun y los barrios a lo largo del eje Netzarim. La destrucción se extiende a viviendas, calles, infraestructuras e instalaciones civiles, económicas y culturales esenciales, volviendo inhabitables estas áreas e impidiendo sistemáticamente el retorno de los palestinos.
Este urbicidio también está vinculado al crimen de culturcidio, que comenzó el 7 de octubre de 2023. Desde entonces, Israel ha atacado deliberadamente monumentos arqueológicos y culturales palestinos en un claro intento de borrar el patrimonio cultural palestino. Euro-Med Monitor ha documentado decenas de casos en los que el ejército israelí atacó mezquitas, iglesias, edificios históricos, museos, centros culturales y universidades, todos ellos elementos fundamentales de la identidad cultural de Gaza.
Aunque las operaciones militares israelíes anteriores destruyeron aspectos clave del rico patrimonio arquitectónico de Gaza, el ataque actual representa su destrucción casi total.
El patrimonio de Gaza no pertenece sólo a los palestinos, sino a toda la humanidad. Estos lugares tienen un significado cultural e histórico que trasciende las fronteras nacionales y representan una memoria mundial compartida. La comunidad internacional debe actuar con urgencia para proteger estos lugares, realizar investigaciones imparciales sobre las violaciones de Israel y presionar a Israel para que cese su destrucción sistemática.
Todos los Estados deben cumplir con sus responsabilidades internacionales para poner fin al genocidio y otros crímenes graves que está cometiendo Israel en Gaza. Esto incluye imponer sanciones efectivas, garantizar el cumplimiento del derecho internacional y de los fallos de la CIJ y poner fin a todas las formas de apoyo político, financiero y militar a Israel. Es esencial que cesen de inmediato las ventas y transferencias de armas y la ayuda militar a Israel, así como que se rindan cuentas por los crímenes contra los palestinos. Las órdenes de arresto de la Corte Penal Internacional contra el Primer Ministro y el Ministro de Defensa de Israel también deben ejecutarse sin demora.
Además, los países cómplices de los crímenes de Israel (sobre todo Estados Unidos y otros que brindan apoyo militar, financiero y político) también deben rendir cuentas, incluidos los Estados que participan en intercambios de inteligencia, acuerdos contractuales y otras formas de colaboración que posibilitan los crímenes de Israel.
Es imperativo actuar de inmediato para poner fin a esta destrucción sin precedentes, brindar justicia a las víctimas y salvaguardar el patrimonio y la dignidad compartidos de la humanidad.
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