Gaceta Crítica

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Editorial GACETA CRÍTICA: Confundir, desmoralizar y garantizar el poder de los oligopolios.

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Gerardo Del Val Cid (Gaceta Crítica. Militante comunista, por la Paz y el Socialismo), 26 de Noviembre de 2024

Las clases trabajadoras en España y, en general, en Occidente vivimos momentos muy difíciles ante una ofensiva que pretende convencernos de que no hay alternativa a la estupidez institucionalizada del negacionismo de la lucha de clases, del negocio de la guerra y de un mundo al borde del colapso climático, cuyos perdedores seremos los de siempre.

Abrir la página de cualquier diario en España o la Unión Europea es abrirnos a un precipicio de noticias contradictorias y encaminadas a lograr que la desinformación masiva cale y el desánimo cunda en la mayoría social, para lograr la inhibición y la inacción de los que podríamos intentar parar una espiral enloquecida que nos lleva a la guerra infinita y la regresión social y cultural en nuestras sociedades y el mundo. Solo hay que ver las encuestas para percibir el creciente pozo sin fin de abstencionistas de izquierda presas de esta estrategia y de la autocomplacencia del gobierno de Sánchez, con asignaturas pendientes tan críticas como la imposibilidad de acceder a una vivienda en compra o en alquiler para la gran mayoría y la carestía de los alimentos y la cesta de la compra. También chirría una política exterior que no es capaz de proponer una agenda real de paz para Ucrania o para Palestina. En el primer caso para asumir el gasto armamentismo y la guerra como males inevitables.

Occidente está en manos de gente dispuesta a destruir el mundo para conservar sus intereses. La guerra de Ucrania, que cada día demuestra que los gobiernos de la OTAN están dispuestos a todo para preservar su status y «su buen nombre», manifiesta claramente que un imperio en decadencia (EEUU y la OTAN) es capaz de todo para preservar su dominio mundial.

El genocidio en Gaza, Cisjordania y Líbano nos muestra que no hay ningún motivo para creer que Estados Unidos, la Unión Europea y la anglosfera (Gran Bretaña y sus aliados anglófonos) intervengan para detener la masacre diaria de civiles. La democracia y los «derechos humanos» son un motivo a la carta para utilizar contra los rivales que ponen en cuestión su hegemonía económica y política, y un orden internacional alternativo.

La Corte Penal Internacional, con su orden de detención al criminal Netanyahu y su equipo, pone de manifiesto que las declaraciones sobre la democracia y los derechos humanos de Occidente son una cáscara vacia, que circunscribe la «legalidad internacional» a conflictos en África o con «enemigos» de occidente.

En España las derechas económicas, políticas, sociales, mediáticas, judiciales y culturales se han conjurado frente a un gobierno autodenominado progresista que, con pasos inciertos, avanzaba hacia un modelo capitalista, matizado por algunas concesiones a los sindicatos y a las clases trabajadoras.

Sin embargo, la inaccesibilidad a la vivienda, la inflación cebada en los precios de los alimentos y bienes básicos de consumo, pone a este gobierno de Sánchez ante la dicotomía de encaminarse a su extinción y al triunfo de una derecha revanchista y capaz de todo, o a encaminarse a un giro de izquierda real que retome una agenda social consecuente.

Los inconvenientes hacia esta última opción no sólo están en la resistencia reaccionaria dentro del PSOE (Robles, Calviño, Lage, Lamban, etc.) sino también en la estupidez de la «auténtica izquierda», sea esta la claudicante de Yolanda Díaz, Más Madrid y Comuns, o la «auténtica izquierda -auténtica- de Podemos que ha hecho suyo el dicho de Groucho Marx de » ¡Y dos huevos duros!».

Las organizaciones en la que milito desde hace casi cincuenta años, PCE e Izquierda Unida, acaban de hacer un encuentro POR LA DEMOCRACIA, que a muchas y muchos en las izquierdas reales les suena a una llamamiento «Por la Felicidad». Sin duda, se muy bien que Maillo, Santiago y demás dirigentes de IU aspirar razonablemente a una agenda social de progreso, antiderechistas y antifascista y unitaria. Sin embargo parece irrelevante en este contexto, si no somos más exigentes con un gobierno del PSOE al que le empieza a aparecer de nuevo el fantasma histórico de la corrupción, del que tenemos que alejarnos como del fuego.

Aquí, el PSOE solo aspira a que el deseado tiempo «muerto» de tres años hasta las próximas elecciones les posicione como el VOTO ÚTIL DE LA IZQUIERDA, frente un agonizante proyecto de «Sumar» que no tiene ni proyecto, ni caras, ni programa, tras el apartamiento de Yolanda Díaz, el «descubrimiento» de Errejón como acosador contumaz y la inexistencia de propuestas reales alternativas. Por último está el fracasado proyecto de Podemos que se debate entre las cuentas pendientes de Pablo Iglesias y las cuentas pendientes de Irene Montero, que son lo mismo que «mucho ombligo y poca cabeza». El colmo es que hay algún sector en el PSOE que ahora apuesta por «rehabilitarlos», ante el abismo desorganizado y descabezado de Sumar.

Mientras, millones de jóvenes no pueden acceder a la vivienda, la carestía provocada por la inflación de los bienes de consumo básicos y la falta de un proyecto que se distinga de la derecha liberal internacional, nos lleva de cabeza a los brazos de la derecha y la extrema derecha, a medio plazo o en el año 27, tan querido de Sánchez.

Subrayo lo que son prioridades políticas sobre temas concretos y básicos, y que es imprescindible que el PCE e Izquierda Unida hagan más y más presentes y visibles en su acción política:

  1. Parar la guerra en UCRANIA y la masacrre en GAZA, PALESTINA Y CISJORDANIA y la amenaza sobre un país pacífico (pero gran potencia) como CHINA. Para ello es necesario salir de las dinámicas enloquecidas de la OTAN y Occidente. El gobierno español y las fuerzas progresistas en España debieran plantear la necesidad de gestar una negociación de paz en la guerra de Ucrania sobre la base de un nuevo (viejo) entendimiento que garantice la seguridad de todos los países europeos, desde el Atlántico a los Urales. Los acuerdos alcanzados entre la antigua URSS, Estados Unidos y la OTAN sobre la seguridad en Europa a principios de los años 90 del siglo XX debieran ser la guía para ello. Así se deberían entender las disidencias europeas de Hungría, Eslovaquia, Moldavia o Servia. España debiera ser un actor decisivo basándose en los resultados del referendum de intergración en la OTAN de 1986 que extiende su mandato hasta hoy: NO INTEGRAR A ESPAÑA EN LA ESTRUCTURA MILITAR DE LA OTAN Y LUCHAR POR LA PAZ, LA DESNUCLERARIZACIÓN Y DESMILITARIZACIÓN DE EUROPA.
  2. En el interno, es necesario que el gobierno de Sánchez rediseñe una agenda social vinculada a LOS DERECHOS A LA VIVIENDA, A LOS DERECHOS LABORALES Y A LA DEFENSA DE LA DEMOCRACIA POLÍTICA, ECONÓMICA, ECOLÓGICA Y SOCIAL. Las alianzas deben conciliar estos objetivos con la aritmética electoral que nos aboca a pujar frente a los intereses de las burguesías catalana y vasca. Es contradictorio pero imprescindible.
  3. Para la izquierda NO SOCIALDEMÓCRATA , solo existe un camino que contenga un incipiente fascismo y a la derecha y ultraderecha, y las aspiraciones de cada opción: Entender que el proceso «del cambio del 15M» ha finalizado su ciclo y hay que pasar página hacia un camino de PLURARILIDAD DE LAS IZQUIERDAS basado en el respeto a la diferencia y la VINCULACIÓN A UN PROGRAMA COMÚN DE PROGRESO, que garantice las aspiraciones concretas de cada opción (ya sea ecologista, populista, socialista, libertario o comunista.) y la necesidad de TAPONAR LA OFENSIVA FASCISTA Y DERECHISTA, Y ABRIR EL CAMINO A UNA PROFUNDIZACIÓN DE LA DEMOCRACIA EN ESPAÑA. Este PROGRAMA REFORMISTA DE EXCLUSIVO ALCANCE ELECTORAL no puede taponar ni invisibilizar el papel de l@s comunistas y la izquierda transformadora encarnados en el PCE e IU como defensores de cotidianos de un proyecto de transformación socialista del capitalismo en España y con una posición antiimperialista irrevocable.
  4. Si España no se desvincula claramente de la agenda belicista y armamentista, así como la connivencia con el imperialismo y la OTAN, nada de lo anterior a nivel externo e interno será viable.
  5. Las instituciones no pueden ser, resulta obvio, nuestro único campo de juego político. Las luchas sociales cotidianas, la movilización social y la permanente lucha de ideas contra el orden del capital nos deben distinguir para recuperar nuestra centralidad.

GERARDO DEL VAL CID (Militante del PCE y de IU en España, desde 1978). Miembro del Consejo Federal de Izquierda Unida.

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