
Carmen Parejo Rendón (Internacionalist 360), 13 de Septiembre de 2024
Argentina amaneció el 2 de septiembre con la Universidad de las Madres (UNMA) cercada y rodeada por efectivos de la Policía Nacional, quienes impidieron a los trabajadores acceder al centro.
El presidente argentino, Javier Milei, inició desde su llegada al Gobierno una cruzada contra la educación pública –a la que acusa de “adoctrinar”– que implicó duros recortes a los medios económicos para su propio desarrollo, entre otras muchas medidas coercitivas. Mientras tanto, se muestra a favor de la enseñanza en centros privados, a su juicio mucho más “objetivos” en sus planes de estudio.
La Universidad de las Madres, ex Universidad Popular de las Madres de Plaza de Mayo, fue fundada por la asociación homónima que nació el 30 de abril de 1977, cuando 14 mujeres marcharon frente al Ejecutivo para exigir al dictador Jorge Rafael Videla que conozca el paradero de sus hijos desaparecidos.
A la guerra que libra el actual presidente argentino contra la opinión pública, hay que sumarle la lucha contra la memoria. En este sentido, la persecución contra las Madres de Plaza de Mayo no se ha limitado sólo a intentar destruir las instituciones académicas sino también a borrar las atrocidades de la dictadura militar de los años 70.
A fines de febrero de 2024, las nuevas autoridades de la televisión pública argentina excluyeron de su programación a ‘Madres de la Plaza’, un programa emitido desde 2008, que servía para denunciar los casos de desapariciones forzadas de la dictadura.
En este proceso de desmemoria, además, tras la conmemoración del Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia el pasado 24 de marzo, las autoridades realizaron acciones de respuesta. Así, se cubrieron los pañuelos pintados de las Madres, ubicados frente a la sede del Comando Monte XII, en Misiones; y se retiró el monumento en homenaje a esas mismas mujeres, en el municipio de Marcos Juárez en Córdoba.
La imagen del lunes pasado sirve para visualizar, en su expresión simbólica y práctica, algo aún más aterrador.
La dictadura argentina fue parte del conocido como Plan Cóndor, que condujo a la creación de regímenes dictatoriales —bajo el paraguas de Washington y las oligarquías nacionales latinoamericanas— en países como Argentina, Chile, Bolivia, Paraguay, Brasil y Uruguay, así como a la persecución y asesinato de más de 100.000 personas.
El contexto era la Guerra Fría y, al amparo de la anticomunista Doctrina Truman –actualización coyuntural de la Doctrina Monroe-, EEUU justificó su intromisión en lo que todavía considera su “patio trasero”.
Las consecuencias incluyeron la realización de diversos golpes de Estado, el financiamiento de grupos armados contrarrevolucionarios, la persecución de izquierdistas e incluso la desaparición física de sus militantes, así como la creación de regímenes acordes a sus intereses. Al mismo tiempo, sirvió también como laboratorio de pruebas para la implementación del modelo neoliberal, cuyo principal referente siempre será el Chile de Augusto Pinochet.
Las oligarquías latinoamericanas y sus manifestaciones político-partidistas se han desarrollado sobre la base de un modelo de dependencia, donde actúan como “virreyes” al servicio de las metrópolis y a costa de sus pueblos. El carácter fuertemente reaccionario y lacayo de estas oligarquías está en conflicto, de manera natural, con cualquier proceso de emancipación popular y nacional en la región.
Sin embargo, son fundamentales en un escenario general de pugna geopolítica, donde EEUU necesita mantener el control en América Latina. Todo ello, favorecido, a su vez, por un avance organizativo de la extrema derecha a nivel internacional, que también asiste a este conflicto en ascenso.
El carácter fuertemente reaccionario y lacayo de las oligarquías a los intereses externos entra naturalmente en conflicto con cualquier proceso de emancipación popular y nacional en la región. En 2021, el expresidente de Bolivia Evo Morales denunció la implementación de un ‘Plan Cóndor 2’ en la región, luego de que se hiciera público el envío de armas, material militar y antidisturbios, por parte del gobierno argentino, entonces liderado por Mauricio Macri, durante el golpe de Estado en Bolivia, en 2019.
En las últimas semanas, hemos sido testigos de una nueva ofensiva contra la República Bolivariana de Venezuela, que se ha manifestado en diferentes ámbitos: el no reconocimiento de su sistema político, sus instituciones y su soberanía; ataques cibernéticos y cortes de suministro eléctrico; y el secuestro, en connivencia con las autoridades de República Dominicana, de un avión presidencial venezolano.
Paralelamente, la presión contra otros Estados se ha manifestado en los intentos de injerencia de los diplomáticos estadounidenses en México y Honduras, que, al final, han resultado fracasos debido a la contundente respuesta de defensa soberana implementada por sus dirigentes.
Mientras tanto, el gobierno de Ecuador, que violó la soberanía de México con el secuestro ilegal de Jorge Glas en la Embajada de México hace unos meses, en una macabra puesta en escena de la ironía, firmó nuevos acuerdos con el Comando Sur de Estados Unidos centrados en “la implementación y promoción de los derechos humanos”.
De igual forma, Gabriel Boric, quien se ha destacado como un líder contrario a la soberanía venezolana en las últimas semanas, siguió este mismo guión. El Comando Sur y la Armada de Chile dieron inicio el 2 de septiembre al Ejercicio Naval Multinacional UNITAS 2024, siendo esta la segunda vez, en menos de un mes, que el gobierno chileno participa en ejercicios navales en el océano Pacífico junto a la Armada de Estados Unidos.
“¿Por qué es tan importante esta región? Con todos sus ricos recursos y elementos de tierras raras, está el triángulo del litio, que es necesario para la tecnología actual. El sesenta por ciento del litio del mundo está en el triángulo del litio: Argentina, Bolivia, Chile. Tienes las mayores reservas de petróleo, crudo ligero dulce descubierto en Guyana hace más de un año. También tienes los recursos de Venezuela, con petróleo, cobre, oro. Tenemos los pulmones del mundo, la Amazonia. También tenemos el 31% del agua dulce del mundo en esta región. Quiero decir, es fuera de lo común. Tenemos mucho que hacer. Esta región importa. Tiene mucho que ver con nuestra seguridad nacional y tenemos que intensificar nuestro juego”, declaró Laura Richardson, jefa del Comando Sur, a fines de enero de 2023.
Pero Richardson se equivoca: no tienen ni tendrán todos esos recursos. Pero por eso estamos viendo nuevas versiones de Videla, Banzer o Pinochet paseándose por América Latina, una vez más del brazo de los Estados Unidos de América.
Gaceta Crítica, 13 de Septiembre de 2024
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