Un análisis de posibles efectos a corto plazo en España y Portugal, pone de relieve que la reforma española lo ha conseguido en gran medida, mientras la portuguesa no ha tenido ningún efecto concreto. Veamos por qué.
Alejandro Godino y Oscar Molina, Centre d’Estudis Sociològics sobre la Vida Quotidiana i el Treball (QUIT), Universitat Autònoma de Barcelona; Fátima Suleman, Instituto Universitário de Lisboa (ISCTE-IUL), Dinâmia’CET, para el Observatorio Social de La Caixa.
España y Portugal han experimentado altos niveles de temporalidad en las últimas décadas, circunstancia que tiene efectos negativos a largo plazo en la trayectoria laboral y vital de las personas. En respuesta a esta problemática, se han implementado reformas para reducir la temporalidad en el empleo en ambos países. Los resultados muestran que, tras su aprobación, se observa una disminución de la temporalidad en la población joven en ambos países (leve en el caso de Portugal y muy pronunciada en España), sin un impacto negativo aparente en las tasas de desempleo o de actividad. Aunque estas reformas parecen tener un impacto inicial positivo en el colectivo de jóvenes, es esencial mantener un seguimiento a largo plazo para evaluar su efectividad a lo largo del tiempo y entender si afectan de manera diferencial a distintos grupos de jóvenes en el mercado laboral.
Puntos clave
- 1 Las medidas de flexibilización laboral implementadas en los 80 en España y Portugal llevaron a un mercado de trabajo altamente segmentado entre trabajadores fijos y temporales. Esto resultó en una mayor incertidumbre laboral de ciertos grupos sociales, sobre todo para los jóvenes, afectados por altas tasas de temporalidad, que quedaron también fuertemente impactados por el desempleo durante períodos de crisis.
- 2 Las reformas laborales recientes perseguían atajar estas situaciones de vulnerabilidad en el mercado de trabajo consecuencia de la contratación temporal con cambios aparentemente estructurales en España y de forma más limitada en Portugal.
- 3 Respecto a 2019, la reducción de la temporalidad en los jóvenes españoles ha sido de más del 8% poco después de la aprobación de la reforma (2º trimestre de 2022) y de casi el 19% más de un año después de su implementación (2º trimestre de 2023). Esta reducción no llega al 1% en Portugal un trimestre después de aprobar la reforma (2º trimestre de 2023).
- 4 Los datos muestran que, presumiblemente, se requieren reformas más estructurales encaminadas a cambiar las prácticas empresariales sobre temporalidad para alcanzar resultados sustantivamente beneficiosos para la población joven.

Introducción
El mercado de trabajo español se ha caracterizado por altos niveles de desempleo desde 1970. En un esfuerzo por hacer frente a este problema, a mediados de la década de 1980 se aplicaron medidas de flexibilidad, en particular el uso generalizado de la contratación temporal. Estas reformas dieron lugar a un modelo de empleo muy sensible a los vaivenes económicos y muy segmentado, en el que determinados grupos sociales experimentaban una mayor incertidumbre en el mercado laboral (Bernardi y Martínez-Pastor, 2010). En concreto, la creciente dualización en términos de estabilidad y protección social entre trabajadores fijos y temporales añadió un rasgo suplementario de desigualdad intergeneracional al mercado laboral español. El mercado de trabajo portugués ha mostrado similares patrones en términos de políticas orientadas al mercado y la extensión de la flexibilidad contractual desde inicios de los 80. Se suele afirmar que estas reformas laborales en Portugal fueron parciales en tanto que los trabajadores indefinidos no se vieron afectados mientras el trabajo flexible sirvió como variable de ajuste con una protección social reducida e incluso nula. Esto ha derivado en consecuencias similares a las de España, con un mercado laboral segmentado en el que se incrementa la devaluación laboral y la desigualdad social y económica entre los trabajadores fijos y los temporales (Campos Lima y Caldas, 2023).
Los trabajadores más jóvenes, junto con otros grupos sociales (por ejemplo, inmigrantes, mujeres y trabajadores poco cualificados), han tenido una posición central en esta flexibilización y crecimiento del empleo temporal en ambos países. Tanto España como Portugal se vieron muy afectados por la recesión económica de 2008, convirtiéndose, junto con Grecia, en los países europeos que sufrieron sus efectos laborales más severos, siendo los trabajadores jóvenes que ocupaban empleos temporales los más afectados por la destrucción de empleo y la falta de oportunidades laborales. Las circunstancias se agravaron en España a partir de la reforma laboral de 2012 que abarató el despido, mientras en Portugal estos contratos temporales actuaron como un colchón para ayudar a las empresas a hacer frente a las fluctuaciones de la demanda, contribuyendo al aumento del desempleo de los jóvenes.
Para muchos de los que entraron en el mercado laboral durante la gran recesión, la crisis de la covid-19 exacerbó las cicatrices ya abiertas durante el shock económico anterior. Con el impacto de la pandemia, se produjeron en España aumentos de un 5% en la tasa de desempleo y una reducción en torno al 4-5% de la tasa de actividad, mientras la temporalidad se reducía como consecuencia de una paralización económica que frenó la renovación o creación de contratos temporales (gráficos 1 y 3). Así, el shock económico de marzo de 2020 expulsó del mercado laboral a una parte importante de trabajadores temporales, mientras muchas de las personas desocupadas que buscaban empleo desistían ante la falta de oportunidades. Fue una situación similar a la que vivieron los jóvenes durante la gran recesión, aunque prolongada durante más años en este último caso. La sucesión de períodos de desempleo seguida de etapas prolongadas de temporalidad no puede considerarse simplemente un bache en la carrera de los jóvenes, sino que a menudo tiene efectos permanentes en su trayectoria laboral. Por lo tanto, el efecto compuesto de las dos crisis sobre las trayectorias laborales de los jóvenes fue enorme, no solo sobre los jóvenes que empezaban a trabajar, sino también para los menores de 30 años que ya habían sufrido la gran recesión (Molina y Godino, 2021; Almeida y Santos, 2020).
1. La implementación de reformas laborales contra la temporalidad en España y Portugal
La elevada tasa de empleo temporal en España y Portugal no se debe únicamente a la importancia de sectores con un fuerte componente estacional, como puede ser el turismo, sino que obedece a un patrón estructural, ya que ambos países presentan una mayor tasa de temporalidad en todos los sectores económicos en comparación con la UE. El tamaño pequeño de las empresas y la gran extensión del sector servicios, junto a una cultura empresarial de normalización del uso de la contratación temporal, pueden estar detrás de la elevada rotación y la escasa conversión de temporales a fijos en ambos países (Silva, Martins y Lopes, 2018). Estas tendencias han contribuido a configurar mercados de trabajo fuertemente desiguales, con una posición particularmente vulnerable para la población más joven. Ciertos enfoques consideran esta inestabilidad como un aspecto definitorio de las trayectorias laborales juveniles de esta época, asumiéndola como un fenómeno coyuntural y de progresiva desaparición. Sin embargo, la realidad es que las trayectorias precarias e intermitentes se consolidan más allá de una edad temprana para determinados colectivos, incluso con la cronificación de itinerarios laborales inestables.
Este uso sistemático de la temporalidad fue uno de los principales motivos para la reforma laboral realizada por el Gobierno español en diciembre de 2021. La ley pretendía reducir la temporalidad mediante la eliminación de los contratos por obra y servicio, la reducción a un año de la duración máxima de los contratos temporales, la limitación de los posibles motivos para su uso y la ampliación de los contratos fijos discontinuos para los trabajos de temporada. En abril de 2023, el Gobierno portugués aprobó también la Agenda del trabajo digno para reducir, aunque con medidas más tibias, el uso de la contratación temporal, limitando la sucesión de contratos, incrementando la indemnización por finalización de los contratos de duración determinada y reduciendo de seis a cuatro años la duración máxima de los contratos temporales.
2. La reforma laboral puede haber contribuido a rebajar a corto plazo la temporalidad juvenil en España, pero no en Portugal
Aunque un análisis más completo requiere ver la evolución a largo plazo, en el corto plazo se pueden observar algunos indicios del posible efecto de la aprobación de ambas reformas laborales en sendos países. En ese sentido, exploramos la evolución de la tasa de actividad, la tasa de desempleo y la proporción de asalariados con contratos temporales respecto al total de asalariados tanto en la población joven como en la población total. En este análisis obviamos los datos de 2020 y 2021 dado el efecto composición que se produjo en los niveles de empleo estable y temporal a raíz de la crisis pandémica, más aún en economías del sur de Europa caracterizadas por la alta presencia de actividades estacionales.
En el caso de España, si bien la reforma laboral fue aprobada en diciembre de 2021, su funcionamiento no fue plenamente obligatorio hasta abril de 2022, centrándose por tanto el análisis en el segundo trimestre de cada anualidad. Así, los datos muestran una reducción de la temporalidad del 4,5% en 2022 y de un mayor 9,5% en 2023 respecto al segundo trimestre de 2017 para el conjunto de la población asalariada (gráfico 2). Esto se ha producido junto a una paralela reducción de la tasa de desempleo, mientras que la tasa de actividad se ha mantenido relativamente estable (gráfico 1), lo que descarta prontas interpretaciones que apuntaban a una expulsión de personas del mercado de trabajo. Estos efectos parecen particularmente claros en el caso de la población joven: la reducción de la temporalidad es del 10,4% en 2022 y del 21,2% en 2023, mientras el desempleo se reduce en cifras alrededor del 9% en ambos períodos (gráfico 1) y la tasa de actividad se mantiene estable (gráfico 3). De esa manera, respecto a 2019, la reducción de la temporalidad en los jóvenes españoles ha sido de más del 8% en un corto plazo después de la aprobación de la reforma y de casi el 19% más de un año después de su implementación, porcentajes que prácticamente doblan a los observados en la población general.
La tendencia de reducción de la temporalidad es menos evidente en el caso de Portugal, si bien contamos con muy pocos meses para valorar su impacto. Por tanto, los posibles efectos que se puedan observar a partir de estos datos deben ser interpretados con cautela. Lo primero que destaca es una reducción de la temporalidad importante (aunque menor que en España) en el período postpandemia (-6% en el segundo trimestre de 2022 y -4,3% en el de 2023 respecto al mismo período de 2017). No obstante, resulta interesante que esta reducción sea mayor en 2022 que una vez aprobada la Agenda de trabajo digno en abril de 2023 (gráfico 2). Al igual que en el caso de España, estas reducciones se producen paralelamente a disminuciones de menor intensidad en la tasa de desempleo, mientras la población activa parece incluso aumentar (gráfico 1). Una posible explicación sería una recuperación económica más lenta en Portugal tras la crisis del covid-19, arrastrando el anteriormente mencionado efecto por el que los estables representarían una mayor proporción de trabajadores que en otros períodos, dada la expulsión del mercado de trabajo de los trabajadores temporales. La mayor tasa de actividad en 2023 respecto a 2022 apuntaría en esta dirección. Respecto a los jóvenes, sí parece clara una disminución de la proporción de personas contratadas temporalmente en el período posterior a la aprobación de la reforma laboral en relación con períodos anteriores: prácticamente inexistente respecto a 2022 y más evidente respecto al período prepandemia, produciéndose junto a descensos de la tasa de desempleo e incrementos de la tasa de actividad (gráfico 3). No obstante, esta reducción del trabajo temporal no llega al 1% para la población joven en el trimestre de aprobación de la reforma (abril-junio 2023) respecto al año anterior (gráfico 3).
3. Conclusiones y limitaciones
En virtud de los datos descriptivos observados, puede afirmarse que la aprobación de sendas reformas solo ha supuesto una disminución de la temporalidad en la población joven de España, sin una destrucción aparente de puestos de trabajo. Precisamente la reforma laboral española contiene medidas más estructurales encaminadas a cambiar las prácticas empresariales con relación a la temporalidad. Por el contrario, Portugal, habiendo implementado una reforma más suave de desincentivación del uso de la temporalidad, por el momento muestra resultados prácticamente nulos de disminución de la temporalidad en los jóvenes. Las medidas son similares a las aprobadas en etapas anteriores en España con resultados igualmente escasos, lo que nos lleva a pensar que solo aquellas iniciativas institucionales que persigan cambiar las reglas del juego en el mercado de trabajo podrán mejorar de una forma sustancial las condiciones materiales de los trabajadores jóvenes.
Cabe preguntarse si la reducción de la temporalidad en España está afectando en términos generales a los trabajadores más jóvenes o si, por el contrario, se produce un efecto diferencial. Es decir, si estas reformas tienen de hecho un menor impacto precisamente en aquellos perfiles que estructuralmente se han situado en la parte baja del mercado de trabajo, que están afectados de manera sistemática por una mayor temporalidad. Es necesario, por tanto, mantener la atención ante posibles riesgos que desvirtúen los beneficios alcanzados con la reforma, como puede ser el incremento del tiempo parcial involuntario entre los trabajadores jóvenes.
4. Referencias
ALMEIDA, F., y J.D. SANTOS (2020): «The effects of COVID-19 on job security and unemployment in Portugal», International Journal of Sociology and Social Policy, 40(9/10).
BERNARDI, F., y J.I. MARTÍNEZ-PASTOR (2010): «Falling at the bottom: Unskilled jobs at entry in the labor market in Spain over time and in a comparative perspective», International Journal of Comparative Sociology, 51(4).
CAMPOS LIMA, M.P., y J.M.C. CALDAS (2023): «A desvalorização interna, a austeridade neoliberal e os efeitos cumulativos na desvalorização do trabalho», en M.P. Campos Lima y J.M.C. Caldas (coords.), A persistência da desvalorização do trabalho e a urgência da sua revalorização, Lisboa: Almedina.
MOLINA, O., y A. GODINO (2021): «Scars that never heal: dualisation and youth employment policies in Spain from the Great Recession to the Corona Crisis», Sociologia del lavoro, 159.
SILVA, M., L.F. MARTINS y H. LOPES (2018): «Asymmetric labor market reforms: effects on wage growth and conversion probability of fixed-term contracts», Industrial and Labor Relations Review, 71(3)
GACETA CRÍTICA, 18 DE JUNIO DE 2024
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