Gaceta Crítica

Un espacio para la información y el debate crítico con el capitalismo en España y el Mundo. Contra la guerra y la opresión social y neocolonial. Por la Democracia y el Socialismo.

Desmintiendo tres mentiras sobre Cuba.

Con periodicidad precisa (cada 2 o 3 años) se habla en los medios de «problemas en Cuba», que ponen el foco en supuestas malas políticas. Algunas hay, seguro. Pero hoy, como hace más de sesenta años, se mantiene un bloqueo comercial y financiero sobre este país, en contra del derecho internacional y de reiteradas resoluciones de Naciones Unidas.

En todos los medios corporativos de hoy, hay historias atacando a Cuba y su revolución. Tras las protestas en la ciudad de Santiago por apagones y escasez de alimentos, la administración Biden espera provocar una crisis dentro del país. Pero las dificultades en Cuba son mayoritariamente obra del propio gobierno de Estados Unidos.

Esta es una vieja táctica de EEUU . En el período anterior al infame golpe de estado orquestado por la CIA en Chile en 1973 que derrocó al presidente electo Salvador Allende, la estrategia de la administración Nixon fue “hacer crujir a la economía” para erosionar el apoyo popular al gobierno. Hoy, Cuba lo que menos necesita es volver a los días de ser una semicolonia de Washington y Wall Street. Hoy como hace sesenta años Cuba y su pueblo necesitan poder desarrollarse con relaciones políticas y comerciales normales con todo el mundo. Eso será la mejor forma de que afloren los debates necesarios para abordar los problemas que hay que enfrentar cuando se buscan alternativas al capitalismo. Los debates y problemas sobre la democracia política, social y económica se abordarán sin duda, en mejores condiciones que en el contexto actual de agresión continua sobre el país.

Quiero señalar exclusivamente hoy TRES MENTIRAS REDUNDANTES SOBRE CUBA:

Mentira # 1: La escasez de electricidad y alimentos es el resultado del fracaso del gobierno cubano

La verdad: Durante más de 60 años, el gobierno de Estados Unidos ha intentado estrangular la economía cubana aislándola del resto del mundo. No solo no se permite que empresas o individuos estadounidenses comercien con Cuba, el bloqueo significa que casi cualquier entidad de cualquier país del mundo tiene prohibido hacer negocios en Estados Unidos si comercia con Cuba. El bloqueo causa a Cuba pérdidas diarias de 15 millones de dolares.

Debido a que Cuba no puede importar suficiente combustible, las plantas que generan electricidad con frecuencia tienen que cerrar. Además, dado que Cuba tiene prohibido comprar repuestos, cuando los equipos de estas plantas se rompen, puede ser casi imposible repararlos. Lo mismo ocurre con la maquinaria agrícola moderna. Tormentas como el huracán Ian, que se intensifican debido al cambio climático, a menudo causan daños importantes a los cultivos, que no pueden ser reemplazados por importaciones debido al bloqueo.

Mentira #2: El gobierno cubano reprime violentamente a su pueblo 

La verdad: Beatriz Johnson Urrutia, líder del Partido Comunista en la provincia de Santiago, acudió personalmente a la manifestación para escuchar las quejas de los manifestantes. El presidente cubano Miguel Díaz-Canel reaccionó a las protestas diciendo: “En medio de un bloqueo que pretende asfixiarnos, continuaremos atendiendo las demandas de nuestro pueblo, escuchando, dialogando y explicando los numerosos esfuerzos que se están realizando para mejorar la situación”. Los líderes del gobierno se oponen a que poderes externos se aprovechen de la situación para provocar violencia. 

Comparen eso con las acciones del gobierno de los Estados Unidos. Cuando millones protestaron contra el racismo en 2020 o hoy en día contra el genocidio en Gaza, ningún presidente (ni Trump ni Biden) aparecen para escuchar el clamor de su pueblo.

Mentira # 3: Biden se preocupa por la “democracia” y los “derechos humanos” del pueblo cubano

La verdad: Biden podría poner fin al bloqueo y dejar vivir al pueblo cubano, pero prefiere deliberadamente que continúen las dificultades para que el gobierno estadounidense pueda derrocar a la revolución. Incluso sin eso, Biden podría sacar inmediatamente a Cuba de la absurda lista de Estados patrocinadores del terrorismo y revertir las 243 sanciones adicionales impuestas por Trump. A Biden no le importa ni un ápice el pueblo cubano ni su derecho a vivir con dignidad. Es más, Biden se está posicionando frontalmente contra los acuerdos alcanzados entre la administración Obama y Raul Castro hace una década, que abrieron la esperanza de una mejora de las relaciones entre EEUU y Cuba, y la posibilidad de que la vida de la gente en Cuba mejore sustancialmente. Biden y sus asesores han estimado que a lo mejor le podría ir bien a Cuba y a su pueblo, y eso no sería un buen ejemplo para sus objetivos políticos poco confesables.

Estamos convencidos que la sociedad cubana mejorará la calidad de su democracia socialista y sus mecanismos económicos sin bloqueo. La democracia no tiene nada que ver con este problema. Lo que importa realmente es si un gobierno es fiel o no a Washington. Arabia Saudita es una dictadura gobernada por un rey, pero Biden es un buen amigo de ese régimen. Lo mismo pasa en Marruecos y tantas dictaduras reaccionarias que violan derechos políticos y sociales de la gente sin que le importe un bledo a EEUU.

Lo que motiva a Biden es el deseo de obligar a Cuba a volver a ser una colonia de facto gobernada por corporaciones estadounidenses.

A pocos kilómetros de las costas de Florida, Cuba ha resistido durante más de sesenta años estas presiones, por encima de coyunturas internacionales. El realismo (que hoy escasea en EEUU y la política occidental en general), debiera zanjar este tema con el final definitivo del bloqueo ilegal estadounidense.

GACETA CRÍTICA, 28 DE MARZO DE 2024

Deja un comentario

Acerca de

Writing on the Wall is a newsletter for freelance writers seeking inspiration, advice, and support on their creative journey.