Gaceta Crítica

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LA LEY DEL MÁS FUERTE ASFIXIA A AGRICULTORES Y CONSUMIDORES

¿Quién gana y quién pierde con la escalada de precios del aceite de oliva en España?

El 90 % de los hogares compra el aceite en cadenas de distribución moderna, como supermercados. El oligopolio de la distribución marca los precios

· 26/11/2023 · 

¿Quién gana y quién pierde con la escalada de precios del aceite de oliva?

Foto: Prietablanca / CC BY-SA 4.0 Deed

Las conversaciones sobre la subida de los precios de los alimentos se han convertido en algo recurrente en las últimas semanas. Es un lógico motivo de preocupación. Un ejemplo paradigmático es el aceite de oliva por su importancia en nuestra dieta. En el último año su precio en los supermercados se ha incrementado un 67 %, según el IPC. Esto provoca dificultad a muchas personas para comprarlo, así como su sustitución por grasas más baratas.

Parece evidente que los consumidores y las consumidoras somos claros perjudicados por esta situación. O bien tendremos que rascarnos el bolsillo para mantener nuestros hábitos de consumo (si nuestro poder adquisitivo lo permite), o bien optaremos por otros aceites y dejaremos de comprarlo. Algo que ya está pasando: las estimaciones de la industria hablan de un 30 % de caída en el consumo de aceites de oliva en el último año.

Sin embargo, puede no resultar tan evidente quién se beneficia y quién pierde en cada eslabón de la cadena alimentaria.

Las personas que cultivan aceitunas para producir aceite, mayoritariamente, no van a ganar más dinero. La razón es sencilla. La cosecha anterior fue corta (663.000 tn, la segunda peor cosecha de este siglo), y la nueva campaña en marcha no va a ser mucho mejor (se prevén 766.000 tn, también de las peores de los últimos 23 años). Aunque vendan más cara la aceituna que antes, al no haber kilos, puede que ni siquiera cubran sus costes de producción, que además han subido considerablemente (cerca del 40 % desde 2021).

El libre mercado y las explotaciones intensivas y mecanizadas

En estas circunstancias, pierden el olivarero y la olivarera de secano, de zonas con pendiente o de costes menos ajustados, porque no pueden competir con explotaciones más intensificadas e industrializadas. Por el contrario, son estas últimas las que ganan. Son pocas, grandes y están en pocas manos. En nuestro país, sólo hay un 8,5 % de explotaciones de más de 50 hectáreas. Sólo el 5 % del olivar es superintensivo. Está en regadío, asegurando su producción al depender en menor medida de la meteorología por disponer de agua para el riego. Estas explotaciones también suelen tener costes artificialmente bajos, ya que generan impactos negativos no incluidos en el precio, ya sean ambientales, al favorecer el monocultivo y el uso no sostenible de recursos limitados como el agua, o sociales dado que generan menos empleo que una explotación no industrializada. Son las explotaciones intensivas en el uso de recursos las que se benefician de los elevados precios actuales, obteniendo mayores márgenes y perjudicando a las que tienen más dificultades para obtener rentabilidad del mercado.

Por otro lado, hay que recordar que la cadena alimentaria predominante, tal y como está configurada hoy, tiende a situaciones de oligopolio y no funciona correctamente para proporcionar un reparto justo del valor. En el caso de los aceites de oliva, hasta el 90 % de las compras de los hogares se hacen en cadenas de distribución moderna, como supermercados, hipermercados y tiendas de descuento. Son este tipo de grandes empresas las que deciden principalmente dónde se sitúan los precios al consumo y de ahí se van descontando costes y beneficios de los eslabones hasta que se liquida lo que queda, si queda, al productor/a.

El mercado y las políticas empujan al sector productor a la exportación y a basar su rentabilidad en la competitividad. Habría aceite suficiente para el mercado interno, pero no lo hay

El mercado y las políticas empujan al sector productor a la exportación y a basar su rentabilidad en la competitividad. Se fuerza a ganar dimensión y reducir costes, sin importar las consecuencias sociales o ambientales, para ser competitivos en los mercados internacionales. A apostar por el volumen por encima de la calidad. En esa carrera los mejor posicionados son quienes cuentan con mayor capacidad inversora y capital. Y no son las personas del modelo de agricultura que necesitamos (y necesitaremos en el futuro) como sociedad. En España, como consecuencia de estas políticas rendidas al mercado, se exporta el doble de aceite de oliva de lo consumido aquí y a mejor precio para el exportador. En situaciones como la actual, habría aceite suficiente para el mercado interno, pero no lo hay. Otra vez, pierde el consumidor/a.

Regularización del mercado y seguridad social alimentaria

Para alcanzar un reparto justo del valor en la cadena y facilitar precios justos al consumo es necesario recuperar políticas de regulación de los mercados que permitan amortiguar las grandes caídas y subidas de precios que no son positivas para los eslabones más débiles de la cadena. Por ejemplo, en el aceite de oliva, la retirada obligatoria de producto en campañas con excedentes, financiando públicamente su almacenamiento, para retornarlo en las que tienen déficit, resultaría una medida en el buen camino.  

Para proteger a las personas consumidoras, sería interesante avanzar en propuestas como una seguridad social alimentaria, un sistema similar a la seguridad social médica, que ofreciera universalidad en el acceso a la compra de alimentos a través de una red de establecimientos que cumplan con criterios de justicia social y agroecología.

Agua, tierra, ayudas… son recursos limitados y, cada vez, más escasos. Orientar las producciones a la exportación sólo beneficia, a largo plazo, a unos pocos. Todo el foco de las políticas públicas y la asignación de esos recursos finitos ha de ponerse en las explotaciones de un modelo de agricultura socialmente necesario, evitando beneficiar a las más grandes, que pueden competir por sí mismas.

Original publicado en Mundo Obrero

Gaceta crítica 25 de Noviembre 2023

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